LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

← Historia de los Recabitas

Historia de los Recabitas · Capítulo 13

  1. 11. Asimismo conocemos el tiempo de nuestro fin; porque no tenemos tormento, ni enfermedad, ni dolor en nuestros cuerpos, ni quebranto, ni flaqueza, sino paz, y grande paciencia y amor.
  2. 22. Porque nuestra alma no se acongoja al despedirse de nosotros, pues los ángeles se gozan al recibir nuestras almas, y las almas asimismo se regocijan con los ángeles al contemplarlos; y como la desposada recibe al desposado, así nuestra alma recibe el llamamiento de los santos ángeles, no diciendo más que esto: «El Señor te llama».
  3. 33. Entonces el alma deja el cuerpo y va hacia los ángeles; y los ángeles, viendo al alma salir inmaculada, se gozan, y extendiendo sus vestiduras la acogen.
  4. 44. Y los ángeles la llaman bienaventurada, diciendo: «Bienaventurada eres, oh alma, por cuanto la voluntad del Señor se ha cumplido en ti».