Historia de los Recabitas · Capítulo 11
- 11. Y no se cuenta entre nosotros el tiempo, ni semanas, ni meses, ni años, porque todo nuestro tiempo es un solo día.
- 22. En nuestras cuevas hay hojas de árboles, y este es nuestro lecho debajo de los árboles.
- 33. Mas no estamos desnudos de cuerpo como vosotros erradamente pensáis, pues tenemos vestidura de inmortalidad y no nos avergonzamos unos de otros.
- 44. A la hora sexta de cada día comemos, porque el fruto del árbol cae por sí mismo a la hora sexta, y comemos y bebemos hasta saciarnos, y de nuevo el agua desciende a su lugar.
- 55. Asimismo conocemos a los que estáis allá en el mundo, y en qué pecados y obras andáis, porque cada día los ángeles del Señor vienen y nos lo refieren, juntamente con el número de vuestros años.
- 66. Mas oramos por vosotros al Señor, porque también nosotros somos de vosotros y de vuestro linaje, salvo que Dios nos escogió y nos puso en este lugar sin pecado.
- 77. Y los ángeles de Dios habitan con nosotros de continuo y nos declaran todas las cosas tocantes a vosotros; y nos gozamos con los ángeles por las obras de los justos, mas por las obras de los pecadores nos entristecemos y lloramos, orando al Señor para que aplaque su ira y perdone vuestras transgresiones.