Protoevangelio de Santiago · Capítulo 6
- 11. Día tras día la niña se iba robusteciendo. Y cuando tuvo seis meses de edad, la puso su madre en tierra para ver si se tenía en pie; y ella, habiendo andado siete pasos, volvióse al seno de su madre. La cual la alzó, diciendo: '¡Vive el Señor mi Dios! que no hollarás más esta tierra hasta que te lleve al templo del Señor.' E hizo un santuario en su aposento, y no permitía que ninguna cosa común ni inmunda pasase por sus manos.
- 22. Y cumplido el primer año de la niña, hizo Joaquín un gran convite, al cual convidó a los sacerdotes, y a los escribas, y al sanedrín, y a todo el pueblo de Israel. Y presentó a la niña a los sacerdotes, los cuales la bendijeron, diciendo: '¡Oh Dios de nuestros padres, bendice a esta niña, y dale un nombre glorioso y eterno por todas las generaciones!' A lo cual respondió todo el pueblo: '¡Así sea! ¡Amén!'
- 33. Y la llevó su madre a su santuario en el aposento y le dio el pecho. Y compuso Ana un cántico al Señor Dios, diciendo: 'Cantaré un cántico al Señor mi Dios, por cuanto me ha visitado, y ha quitado de mí el oprobio de mis enemigos, y me ha dado un fruto de santidad.'
- 44. Y habiendo acostado a la niña para que descansase en el aposento de su santuario, salió y púsose a servir a los convidados.