Protoevangelio de Santiago · Capítulo 24
- 11. Y los sacerdotes se congregaron a la hora del saludo; mas Zacarías no salió a su encuentro, según su costumbre, para bendecirlos; y se pusieron a esperarle para saludarle en la oración.
- 22. Mas ante su tardanza comenzaron a temer; y cobrando ánimo, uno de ellos entró y vio junto al altar sangre coagulada, y oyó una voz que decía: 'Zacarías ha sido muerto, y no se borrará su sangre hasta que venga el vengador.'
- 33. Estos, cobrando valor, entraron y fueron testigos de lo sucedido; y las molduras del templo crujieron, y ellos rasgaron sus vestiduras de alto a abajo; pero no hallaron su cuerpo, sino solamente un charco de sangre coagulada.
- 44. Y cumplido aquel plazo, juntáronse los sacerdotes para deliberar acerca de quién pondrían en su lugar; y recayó la suerte sobre Simeón, por cuanto le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte hasta que viese al Ungido del Señor encarnado.