LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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Prescripción contra los herejes · Capítulo 5

  1. 1No nos detendremos más en este punto, pues es el mismo Pablo quien, en su Epístola a los Gálatas, incluye las ‘herejías’ entre ‘las obras de la carne’ y quien también indica a Tito que ‘el hombre hereje’ debe ser ‘rechazado después de la primera amonestación’, porque ‘el que es así está pervertido, peca y se condena a sí mismo’. En efecto, en casi todas sus epístolas, al ordenarnos evitar las falsas doctrinas, condena severamente las herejías. Sus efectos concretos son las falsas doctrinas, llamadas en griego herejías, palabra usada en el sentido de la elección que hace quien las enseña a otros o las adopta para sí. Por eso llama condenado al hereje, pues él mismo eligió aquello
  2. 2por lo cual es condenado. A nosotros, sin embargo, no se nos permite cultivar cosa alguna según nuestra voluntad, ni escoger lo que otro introdujo por fantasía particular. En los apóstoles del Señor tenemos nuestra autoridad, pues ni siquiera ellos escogieron introducir cosa alguna por sí mismos, sino que transmitieron fielmente a las naciones la doctrina recibida de Cristo. Por tanto, aunque ‘un ángel del cielo anunciara otro evangelio’ distinto del suyo, nosotros lo declararíamos maldito
  3. 3por nosotros. Ya entonces el Espíritu Santo había previsto que, en cierta virgen llamada Filúmena, habría un ángel engañador ‘transformado en ángel de luz’, por cuyos milagros e ilusiones Apeles fue llevado a introducir su nueva herejía.