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Escrituras y Manuscritos

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Prescripción contra los herejes · Capítulo 4

  1. 1Además, cuando censura las disensiones y los cismas, males indudables, añade inmediatamente las herejías. Ahora bien, aquello que agrega a los males lo reconoce, naturalmente, como un mal; y un mal aún mayor, pues nos dice que creyó en la existencia de sus cismas y disensiones porque sabía que ‘también es necesario que haya herejías’. Muestra así que la perspectiva de un mal mayor lo llevó a creer con facilidad en la existencia de los menores. Lejos estaba de considerar buenas las herejías entre males de esa índole: su propósito era advertirnos que no debemos sorprendernos de pruebas todavía peores, ya que sirven ‘para manifestar a los aprobados’, es decir, a aquellos a quienes no pudieron pervertir.
  2. 2En suma, puesto que todo el pasaje recomienda conservar la unidad y frenar las divisiones, y que las herejías separan a los hombres de la unidad tanto como los cismas y las disensiones, sin duda las incluye bajo la misma censura que los cismas y las disensiones. Así considera ‘no aprobados’ a quienes cayeron en herejías, sobre todo cuando, mediante reprensiones, exhorta a los hombres a apartarse de ellas y les enseña que todos deben ‘decir y pensar lo mismo’, precisamente lo que las herejías no permiten.