Pistis Sofía · Capítulo 7
"Aconteció que, saliendo el sol en el oriente, poco después, mediante el Primer Misterio, que existía desde el principio, por causa del cual el universo ha surgido, del cual yo mismo procedo ahora —no en el tiempo anterior a mi crucifixión, sino ahora—, aconteció, por mandato de aquel misterio, que me fuese enviada mi Veste de Luz, la cual él me había dado desde el principio, y que yo había dejado en el postrer misterio, a saber, el vigésimo cuarto misterio de dentro hacia fuera, aquellos que están en los órdenes del segundo espacio del Primer Misterio. Aquella Veste dejé en el postrer misterio hasta que se cumpliese el tiempo de vestirla, y comenzase a departir con la estirpe de los hombres y a revelarles todo desde el principio de la Verdad hasta su consumación, conversando con ellos desde los interiores de los interiores hasta los exteriores de los exteriores y desde los exteriores de los exteriores hasta los interiores de los interiores. Regocijaos, pues, y exultad en gran manera, porque a vosotros os es concedido que hable primero con vosotros desde el principio de la Verdad hasta su consumación.
2"Por esta causa os he escogido verdaderamente desde el principio por medio del Primer Misterio. Regocijaos, pues, y exultad, porque cuando salí hacia el mundo traje desde el principio conmigo doce poderes, como os he dicho desde el principio, los cuales tomé de los doce salvadores del Tesoro de la Luz, según el mandato del Primer Misterio. Estos, pues, eché en el vientre de vuestras madres al venir al mundo, los cuales son aquellos que están en vuestros cuerpos hoy día. Porque estos poderes os han sido dados delante del mundo entero, por cuanto vosotros sois los que habéis de salvar al mundo entero, y para que podáis soportar la amenaza de los gobernantes del mundo y los dolores del mundo, sus peligros y todas sus persecuciones, que los príncipes de la altura traerán sobre vosotros.
3"Porque muchas veces os he dicho que traje el poder que en vosotros mora de los doce salvadores que están en el Tesoro de la Luz. Por cuya causa en verdad os dije desde el principio que no sois del mundo. Yo tampoco soy de él. Porque todos los hombres que están en el mundo han recibido sus almas de la potestad de los gobernantes de los eones. Mas el poder que está en vosotros procede de mí; vuestras almas pertenecen a la altura. Traje doce poderes de los doce salvadores del Tesoro de la Luz, tomándolos de la porción de mi poder que al principio recibí. Y habiendo salido hacia el mundo, vine al medio de los gobernantes de la esfera y tenía la forma de Gabriel el ángel de los eones; y los gobernantes de los eones no me conocieron, mas pensaron que yo era el ángel Gabriel.
4"Aconteció entonces que, habiendo venido al medio de los gobernantes de los eones, miré hacia abajo al mundo de la humanidad, por mandamiento del Primer Misterio. Hallé a Elisabet, la madre de Juan el Bautista, antes de que lo hubiese concebido, y sembré en ella un poder que había recibido del pequeño Iaó, el Bueno, que está en el Medio, a fin de que pudiese proclamar delante de mí, preparar mi camino y bautizar con el agua del perdón de los pecados. Aquel poder, pues, mora en el cuerpo de Juan.
5"Además, en lugar del alma del gobernante que él estaba destinado a recibir, hallé el alma del profeta Elías en los eones de la esfera; y lo tomé de allí, tomé su alma y la llevé a la Virgen de la Luz, y ella la entregó a sus receptores; ellos la condujeron a la esfera de los gobernantes y la echaron en el vientre de Elisabet. Así el poder del pequeño Iaó, que está en el Medio, y el alma del profeta Elías quedaron ligados en el cuerpo de Juan el Bautista. Por esta causa dudabais en otro tiempo cuando os dije: 'Juan dijo: No soy yo el Cristo', y vosotros me dijisteis: 'Escrito está en la Escritura: Cuando el Cristo viniere, vendrá Elías primero y aparejará su camino.' Mas habiéndome dicho esto, os respondí: 'Elías ciertamente vino ya y aparejó todas las cosas, como está escrito, y le hicieron todo cuanto quisieron.' Y conociendo yo que no habíais entendido que os hablaba tocante al alma de Elías ligada en Juan el Bautista, os declaré en la plática abiertamente cara a cara: 'Si queréis recibir a Juan el Bautista: él es Elías, de quien dije que había de venir.'"
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
- JatatחַטָּאתPecado como errar el blanco: la flecha que pasa lejos de lo que debía acertar.
- NavíנָבִיאProfeta es portavoz, no adivino: habla por otro, en el presente.
- NéfeshנֶפֶשׁAlma en el sentido de garganta, aliento, vida entera, no de espíritu suelto del cuerpo.
- EmetאֱמֶתVerdad como solidez: aquello en lo que uno puede apoyarse sin caer.
Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público