Pistis Sofía · Capítulo 52
Habiendo Santiago dicho esto, Jesús le dijo: "Bien dicho, con primor, Santiago. Esta es la solución de la novena penitencia de Pistis Sophia. De cierto, de cierto os digo: Vosotros seréis los primeros en el reino de los cielos antes de todos los invisibles y de todos los dioses y gobernantes que están en el decimotercero eón y en el duodécimo eón; y no solamente vosotros, sino también todo aquel que cumpliere mis misterios." Y habiendo dicho esto, les dijo: "¿Entendéis de qué manera hablo con vosotros?"
2María se adelantó de nuevo y dijo: "Sí, oh Señor, esto es lo que nos dijiste en otro tiempo: 'Los postreros serán primeros y los primeros postreros.' Los primeros, pues, que fueron creados antes que nosotros, son los invisibles, porque ciertamente surgieron antes de la humanidad, ellos, los dioses y los gobernantes; y los hombres que recibieren misterios serán los primeros en el reino de los cielos." Jesús le dijo: "Bien has dicho, María."
3Jesús prosiguió de nuevo y dijo a sus discípulos: "Aconteció entonces que, habiendo Pistis Sophia proclamado la novena penitencia, el poder con rostro de león la oprimió de nuevo, deseando quitarle todos los poderes. Ella clamó de nuevo a la Luz, diciendo: 'Oh Luz, en la cual he tenido fe desde el principio, por causa de la cual he soportado estos grandes dolores, ayúdame.' Y en aquella hora su penitencia fue aceptada. El Primer Misterio la oyó, y fui enviado por su mandato. Vine a ayudarla, y la saqué fuera del caos, porque se había arrepentido, y asimismo porque había tenido fe en la Luz y había soportado estos grandes dolores y estos grandes peligros. Ella había sido engañada por el divino Obstinado, y no había sido engañada por cosa alguna sino por un poder de luz, a causa de su semejanza con la Luz en la cual había tenido fe. Por esta causa fui enviado por mandato del Primer Misterio para ayudarla secretamente. Con todo, aún no fui a la región de los eones en absoluto; mas descendí pasando por en medio de ellos, sin que poder alguno lo supiese, ya los del interior del interior, ya los del exterior del exterior, salvo únicamente el Primer Misterio."
4"Aconteció entonces que, cuando llegué al caos para socorrerla, ella me vio, que yo era entendido, resplandecía sobremanera y estaba lleno de compasión hacia ella. Porque yo no era soberbio como el poder con rostro de león, que había quitado el poder de luz a Sophia y la había oprimido para quitarle toda la luz que en ella moraba. Sophia me vio entonces, que resplandecía diez mil veces más que el poder con rostro de león, y que estaba lleno de piedad para con ella. Y ella supo que yo procedía de la Altura de las alturas, en cuya luz había tenido fe desde el principio. Pistis Sophia cobró entonces ánimo y profirió la décima penitencia, diciendo:
5"'1. A ti he clamado, oh Luz de luces, en mi congoja, y tú me has oído. 2. Oh Luz, libra mi poder de labios inicuos y sin ley, y de lazos engañosos. 3. La luz que me estaba siendo quitada en engañosa celada, no será traída a ti. 4. Porque los lazos del Obstinado y las redes del desapiadado están tendidos. 5. ¡Ay de mí, que mi morada estaba lejos, y estuve en las moradas del caos! 6. Mi poder estuvo en regiones que no son mías. 7. Y rogué a aquellos desapiadados; y cuando les rogaba, peleaban contra mí sin causa.'"
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público