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Pistis Sofía · Capítulo 51

Aconteció que, habiendo Jesús acabado de decir estas palabras a sus discípulos, les dijo: "El que fuere sobrio de vosotros, proclame su solución."

2Santiago se adelantó, besó el pecho de Jesús y dijo: "Señor mío, tu espíritu me ha hecho sobrio, y estoy apercibido para proclamar su solución. Tocante a ellos verdaderamente tu poder profetizó en otro tiempo por David en el Salmo trigésimo cuarto, diciendo así acerca de la novena penitencia de Pistis Sophia: '1. Disputa, oh Señor, con los que contra mí contienden; pelea contra los que me combaten. 2. Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. 3. Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salvación. 4. Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan. 5. Sean como el tamo delante del viento, y el ángel del Señor los acose. 6. Sea su camino tenebroso y resbaladizo, y el ángel del Señor los persiga. 7. Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa cavaron hoyo para mi alma. 8. Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, y la red que escondió lo prenda; con quebrantamiento caiga en ella.'"

3"'9. Y mi alma se alegrará en el Señor; se regocijará en su salvación. 10. Todos mis huesos dirán: Señor, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja? 11. Se levantan testigos malvados; de lo que no sé me preguntan; 12. Me devuelven mal por bien, para desolar mi alma. 13. Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se volvía a mi seno. 14. Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por su madre, enlutado me humillaba.'"

4"'15. Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; se juntaron contra mí las gentes más viles, y yo no lo sabía; me despedazaban sin descanso; 16. Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, crujieron contra mí sus dientes. 17. Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi única vida de los leones. 18. Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo. 19. No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo. 20. Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. 21. Ensancharon contra mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!'"

5"'22. Tú lo has visto, oh Señor; no calles; Señor, no te alejes de mí. 23. Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa. 24. Júzgame conforme a tu justicia, Señor Dios mío, y no se alegren de mí. 25. No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Le hemos devorado! 26. Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí. 27. Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea exaltado el Señor, que ama la paz de su siervo. 28. Y mi lengua hablará de tu justicia y de tu alabanza todo el día.'"

Palabras de este capítulo

Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.

Texto en inglés: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead, 1921 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.

Fuente: Pistis Sophia (London: J. M. Watkins), G. R. S. Mead (1921) · dominio público