El Pastor de Hermas · Capítulo 59
- 1Yo le dije: 'Señor, todo es grande y admirable y todo es glorioso. ¿Podría yo, pues,' dije yo, 'haber entendido estas cosas? Ni hombre alguno, por sabio que fuere, las habría comprendido.'
- 2'Dime todavía, Señor,' dije yo, 'lo que te voy a preguntar.' 'Habla,' dijo él, 'si algo deseas.'
- 3'¿Por qué, Señor,' dije yo, 'el Hijo de Dios es puesto en la parábola en condición de siervo?'
- 4'Escucha,' dijo él. 'El Hijo de Dios no es puesto en condición de siervo, sino que está constituido en gran potestad y señorío.' '¿De qué modo, Señor?' dije yo; 'no lo entiendo.'
- 5'Porque,' dijo él, 'Dios plantó la viña, esto es, creó al pueblo, y lo entregó a su Hijo. Y el Hijo puso a los ángeles sobre ellos para que los guardasen; y Él mismo limpió sus pecados, habiendo padecido mucho y soportado grandes fatigas. Pues nadie puede limpiar una viña sin trabajo o afán.'
- 6'Habiendo, por tanto, Él mismo purificado los pecados del pueblo, les mostró los caminos de la vida, dándoles la ley que recibió de su Padre.'
- 7'¿Ves,' dijo él, 'que Él mismo es el Señor del pueblo, habiendo recibido toda potestad de su Padre? Escucha ahora por qué el padre tomó a su hijo y a los gloriosos ángeles por consejeros acerca de la herencia del siervo.'
- 8'El Espíritu Santo, que preexiste y creó toda la creación, Dios lo hizo morar en la carne que Él quiso. Esta carne, por tanto, en la cual moró el Espíritu Santo, sirvió al Espíritu hermosamente, andando en santidad y pureza, y en nada mancilló al Espíritu.'
- 9'Como, pues, había vivido noblemente y con pureza, y había trabajado con el Espíritu, y cooperado con él en todo, conduciéndose con fortaleza y valentía, la escogió por compañera con el Espíritu Santo; pues la conducta de esta carne agradó a Dios, por no haber sido contaminada mientras poseía al Espíritu Santo en la tierra.'
- 10'Por tanto, tomó al hijo y a los gloriosos ángeles por consejeros, para que esta carne también, habiendo servido al Espíritu sin tacha, tuviese algún lugar de habitación, y no pareciese haber perdido el galardón de su servicio. Pues toda carne que fuere hallada sin mancha y pura, en la cual el Espíritu Santo haya morado, recibirá galardón.'
- 11'Tienes ahora la interpretación de esta parábola también.'