Sobre la oración (Tertuliano) · Capítulo 28
- 1QUÉ ORACIÓN ES ESTA.
- 2Pues esta es la víctima espiritual que abolió los antiguos sacrificios. ¿Para qué, dice él, me traéis la multitud de vuestros sacrificios? Estoy harto de holocaustos de carneros y no deseo la grasa de los carneros ni la sangre de toros y machos cabríos. Pues ¿quién os exigió esas cosas? El Evangelio enseña, entonces, lo que Dios exigió. Llegará la hora, dice él, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad. Pues Dios es Espíritu y, por tanto, exige que sus adoradores también lo sean. Nosotros somos los verdaderos adoradores y los verdaderos sacerdotes que, orando en espíritu, sacrificamos, en espíritu, la oración: víctima propia y agradable a Dios, que ciertamente él exigió y esperó para sí.
- 3Esta víctima, ofrecida de todo corazón, alimentada por la fe, cuidada por la verdad, íntegra en la inocencia, pura en la castidad y coronada de amor, debemos acompañarla con la pompa de las buenas obras, entre salmos e himnos, hasta el altar de Dios, para que nos obtenga de él todas las cosas.