Odas de Salomón · Capítulo 28
- 1Como las alas de las palomas sobre sus polluelos, y las bocas de sus polluelos hacia sus bocas, así también son las alas del Espíritu sobre mi corazón.
- 2Mi corazón continuamente se recrea y salta de alegría, como el niño que salta de alegría en el vientre de su madre.
- 3Confié, por consiguiente estuve en reposo; porque fiel es aquel en quien confié.
- 4Él me bendijo grandemente, y mi cabeza está con él.
- 5Y la daga no me dividirá de él, ni la espada;
- 6Porque estoy presto antes que la destrucción venga, y fui puesto en su lado inmortal.
- 7Y la vida inmortal me abrazó, y me besó.
- 8Y de esa vida es el Espíritu que está dentro de mí. Y no puede morir porque es vida.
- 9Aquellos que me vieron se maravillaron, porque fui perseguido.
- 10Y pensaron que yo había sido tragado, porque les parecí como uno de los perdidos.
- 11Mas mi injusticia se convirtió en mi salvación.
- 12Y me convertí en la abominación de ellos, porque no había celo en mí.
- 13Porque continuamente hice el bien a todo hombre fui aborrecido.
- 14Y me rodearon como perros rabiosos, aquellos que en insensatez atacan a sus amos.
- 15Porque su pensamiento es depravado, y su mente es pervertida.
- 16Mas yo llevaba agua en mi mano derecha, y su amargura soporté por mi dulzura.
- 17Y no perecí, porque no era hermano de ellos, ni mi nacimiento era como el de ellos.
- 18Y buscaron mi muerte pero no la hallaron posible, porque yo era más antiguo que la memoria de ellos; y en vano echaron suertes contra mí.
- 19Y aquellos que estaban detrás de mí buscaron en vano destruir el memorial de aquel que estaba antes de ellos.
- 20Porque el pensamiento del Altísimo no puede ser anticipado; y su corazón es superior a toda sabiduría. Aleluya.