LUX VERITAS

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Natividad de María · Capítulo 7

Mas la virgen del Señor crecía en edad y en virtudes; y aunque, según las palabras del Salmista, su padre y su madre la hubiesen abandonado, el Señor la acogió.

2Pues a diario era visitada por ángeles, a diario gozaba de una visión divina, la cual la preservaba de todo mal y la hacía abundar en todo bien.

3Y así llegó a su decimocuarto año de edad; y no sólo los impíos eran incapaces de achacarle nada digno de reprensión, sino que todos los justos que conocían su vida y conducta la juzgaban digna de admiración.

4Proclamó entonces públicamente el sumo sacerdote que las doncellas establecidas en el templo que hubiesen alcanzado dicha edad debían regresar a sus casas y casarse, conforme a la costumbre de la nación y a la madurez de sus años.

5Las demás obedecieron con presteza esta orden; pero sólo María, la virgen del Señor, respondió que no podía hacerlo, diciendo que sus padres la habían consagrado al servicio del Señor y que, además, ella misma había hecho al Señor voto de virginidad, el cual jamás quebrantaría mediante trato carnal con varón alguno.

6Y hallándose el sumo sacerdote en gran perplejidad, considerando que no debía quebrantarse el voto contra lo prescrito en la Escritura, que dice: Haced votos y cumplidlos, ni se atrevía a introducir una costumbre ignorada por la nación, dispuso que en la fiesta próxima estuviesen presentes los varones principales de Jerusalén y sus comarcas, a fin de conocer por el consejo de ellos lo que debía hacerse en caso tan dudoso.

7Y acontecido esto, resolvieron por unanimidad que se consultase al Señor sobre este asunto.

8Y postrándose todos en oración, fue el sumo sacerdote a consultar a Dios según la costumbre.

9Ni tuvieron que esperar largo tiempo: a oídos de todos salió una voz del oráculo y del propiciatorio, diciendo que, según la profecía de Isaías, debía buscarse un varón a quien la doncella fuese encomendada y desposada.

10Pues consta claramente que Isaías dice: Saldrá una vara de la raíz de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces; y reposará sobre él el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de piedad; y será lleno del espíritu del temor del Señor.

11Conforme a esta profecía, por tanto, dispuso que todos los de la casa y familia de David que fuesen célibes y aptos para casarse llevasen sus varas al altar; y que aquel cuya vara, una vez traída, floreciese, y sobre cuyo extremo se posase el Espíritu del Señor en forma de paloma, fuese el varón a quien debía ser confiada y desposada la doncella.

Palabras de este capítulo

Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.

Texto en inglés: Ante-Nicene Fathers, vol. 8, The Gospel of the Nativity of Mary (Buffalo: Christian Literature Publishing Co.), Alexander Walker, 1886 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.

Fuente: Ante-Nicene Fathers, vol. 8, The Gospel of the Nativity of Mary (Buffalo: Christian Literature Publishing Co.), Alexander Walker (1886) · dominio público