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Libro de Jaser · Capítulo 54

  1. 11. Y cuando vio Judá la manera de proceder de José para con ellos, acercóse Judá a él y rompió la puerta, y entró con sus hermanos delante de José.
  2. 22. Y dijo Judá a José: No parezca mal esto a los ojos de mi señor; ¿pueda tu siervo, te ruego, hablar una palabra delante de ti? Y díjole José: Habla.
  3. 33. Y habló Judá delante de José estando sus hermanos en pie delante de ellos; y dijo Judá a José: Ciertamente cuando vinimos la primera vez a nuestro señor a comprar alimento nos tuviste por espías de la tierra, y hemos traído a Benjamín ante ti y todavía te burlas hoy de nosotros.
  4. 44. Ahora pues oiga el rey mis palabras y envía, te ruego, a nuestro hermano para que vaya con nosotros a nuestro padre, para que no perezca hoy tu alma juntamente con todas las almas de los moradores de Egipto.
  5. 55. ¿Acaso no sabes lo que dos de mis hermanos, Simeón y Leví, hicieron a la ciudad de Siquem y a siete ciudades de los amorreos por causa de nuestra hermana Dina? ¿Y qué no harían por causa de su hermano Benjamín?
  6. 66. Y yo con mi propia fuerza, que soy mayor y más esforzado que entrambos, caeré hoy sobre ti y sobre tu tierra si no quisieres enviar a nuestro hermano.
  7. 77. ¿No has oído lo que nuestro Dios que nos escogió hizo a Faraón por causa de Sara nuestra madre, a quien quitó a nuestro padre, hiriéndole a él y a su casa con grandes plagas, de las cuales se acuerdan hasta hoy los egipcios refiriéndolas unos a otros? De igual manera hará contigo nuestro Dios por causa de Benjamín a quien quitaste hoy a su padre, y por los males que amontonaste hoy sobre nosotros en tu tierra; pues se acordará nuestro Dios de su pacto con nuestro padre Abraham trayendo el mal sobre ti por haber contristado hoy el alma de nuestro padre.
  8. 88. Ahora pues atiende a mis razones que te he hablado hoy y envía a nuestro hermano para que marche, para que no muráis a filo de espada tú y el pueblo de tu tierra, pues no podrás prevalecer contra mí.
  9. 99. Y respondió José a Judá diciendo: ¿Por qué abriste tu boca jactándote contra nosotros diciendo que tienes fuerza? ¡Vive Faraón que si mando a todos mis valientes pelear contra ti, ciertamente tú y estos tus hermanos os hundiréis en el lodo!
  10. 1010. Y dijo Judá a José: Ciertamente conviene a ti y a tu pueblo temerme; ¡vive el Señor que si saco una vez mi espada no la volveré a la vaina hasta haber muerto hoy a todo Egipto, comenzando por ti y acabando con Faraón tu señor!
  11. 1111. Y respondióle José diciendo: Ciertamente la fortaleza no es tuya sola; yo soy más fuerte y más poderoso que tú; ciertamente si sacares tu espada la pondré sobre tu cuello y sobre el cuello de todos tus hermanos.
  12. 1212. Y díjole Judá: Ciertamente si yo abriere hoy mi boca contra ti te tragaría de modo que fueses destruido de la tierra y perecieses hoy de tu reino; y dijo José: Ciertamente si abrieres tu boca tengo poder para taparte la boca con una piedra de modo que no puedas pronunciar palabra; mira cuántas piedras hay delante de nosotros, bien puedo tomar una piedra y metértela en la boca quebrantando tus quijadas.
  13. 1313. Y dijo Judá: Dios es testigo entre nosotros de que no deseamos pelear contigo, solo danos a nuestro hermano y nos apartaremos de ti; y respondió José diciendo: ¡Vive Faraón que si todos los reyes de Canaán se juntasen contigo no lo habíais de quitar de mi mano!
  14. 1414. Ahora pues marchaos a vuestro padre y vuestro hermano será mi esclavo por cuanto hurtó la casa del rey; y dijo Judá: ¿Qué te importa a ti o al decoro del rey, enviando el rey de continuo oro y plata por toda la tierra en dones y gastos, para que hables de tu copa que pusiste en el saco de nuestro hermano diciendo que te la hurtó?
  15. 1515. Lejos esté de nuestro hermano Benjamín o de linaje alguno de Abraham cometer semejante vileza hurtando de ti o de otro hombre alguno, sea rey, príncipe o plebeyo.
  16. 1616. Ahora pues cesa en tu acusación para que no oiga toda la tierra tus palabras diciendo: Por un poco de plata riñó el rey de Egipto con los varones acusándolos para tomar a su hermano por esclavo.
  17. 1717. Y respondió José diciendo: Tomad para vosotros esta copa y apartaos de mí dejando a vuestro hermano por esclavo, pues la sentencia del ladrón es ser esclavo.
  18. 1818. Y dijo Judá: ¿Por qué no te avergüenzas de tus palabras dejando a nuestro hermano y tomando tu copa? Ciertamente aunque nos dieras tu copa o mil veces más no dejaremos a nuestro hermano por plata hallada en mano de hombre alguno, antes moriremos por él.
  19. 1919. Y respondió José: ¿Y por qué desamparasteis a vuestro hermano vendiéndole por veinte piezas de plata hasta hoy? ¿Por qué pues no haréis lo mismo con este vuestro hermano?
  20. 2020. Y dijo Judá: El Señor es testigo entre mí y ti de que no buscamos tus batallas; ahora pues danos a nuestro hermano y marcharemos de ti en paz sin contienda.
  21. 2121. Y respondió José diciendo: Aunque todos los reyes de la tierra se congregaren no arrebatarán a tu hermano de mi mano; y dijo Judá: ¿Qué diremos a nuestro padre cuando viere que nuestro hermano no vuelve con nosotros afligiéndose por él?
  22. 2222. Y respondió José diciendo: Esto es lo que diréis a vuestro padre diciendo: La soga se fue tras el caldero.
  23. 2323. Y dijo Judá: Ciertamente tú eres rey, ¿por qué hablas de esta suerte dando sentencia injusta? ¡Ay del rey que es como tú!
  24. 2424. Y respondió José diciendo: No hay juicio falso en la palabra que hablé tocante a vuestro hermano José, pues todos vosotros le vendisteis a los madianitas por veinte piezas de plata negándolo todo a vuestro padre diciéndole: Mala bestia le devoró; despedazado ha sido José.
  25. 2525. Y dijo Judá: He aquí el fuego de Siquem arde en mi corazón, y ahora quemaré toda tu tierra a fuego; y respondió José diciendo: Ciertamente tu cuñada Tamar que mató a tus hijos apagó el fuego de Siquem.
  26. 2626. Y dijo Judá: Si arrancare un solo pelo de mi carne llenaré a todo Egipto con su sangre.
  27. 2727. Y respondió José diciendo: Tal es tu costumbre de hacer como hiciste con tu hermano a quien vendiste tiñendo su túnica en sangre y trayéndola a tu padre para que dijese que alguna mala bestia le devoró, y he aquí su sangre.
  28. 2828. Y cuando oyó Judá esto encendióse en gran furor ardiendo su ira dentro de él, habiendo delante de él en aquel lugar una piedra cuyo peso era de unos cuatrocientos siclos; y encendida la ira de Judá tomó la piedra con una mano y arrojóla al cielo recogiéndola con la mano izquierda;
  29. 2929. Y púsela luego bajo sus piernas y sentóse sobre ella con toda su fuerza deshaciéndose la piedra en polvo por la fuerza de Judá.
  30. 3030. Y vio José la fuerza de Judá y temió grandemente; mas mandó a Manasés su hijo y tomó otra piedra haciendo asimismo con ella como Judá; y dijo Judá a sus hermanos: Ninguno de vosotros diga que este varón es egipcio, sino que por haber hecho esto es de la familia de nuestro padre.
  31. 3131. Y dijo José: No solo a ti te es dada fuerza pues también nosotros somos hombres esforzados, ¿por qué pues te jactas contra nosotros? Y dijo Judá a José: Envía, te ruego, a nuestro hermano y no destruyas hoy tu tierra.
  32. 3232. Y respondió José diciéndoles: Id y decid a vuestro padre que alguna mala bestia le devoró, conforme dijisteis de vuestro hermano José.
  33. 3333. Y habló Judá a su hermano Neftalí diciéndole: Corre presto y cuenta todas las calles de Egipto y vuelve y dímelo; y dijo Simeón: No te cause esto molestia, que ahora subiré al monte y tomaré una piedra grande del monte derribándola sobre todos los que están en Egipto matando a cuantos hay en él.
  34. 3434. Y oyó José todas estas razones que sus hermanos hablaban delante de él, ignorando ellos que José las entendía por pensar que no sabía hablar hebreo.
  35. 3535. Y temió José en gran manera de las palabras de sus hermanos no fuesen a destruir a Egipto; y mandó a Manasés su hijo diciendo: Corre presto y júntame a todos los moradores de Egipto y a todos los hombres de guerra, y vengan a mí a caballo y a pie con toda suerte de instrumentos músicos; e hízolo así Manasés.
  36. 3636. Y fue Neftalí conforme le mandó Judá, siendo Neftalí ligero de pies como una de las ciervas del campo, pasando sobre las espigas de trigo sin doblarlas debajo de él.
  37. 3737. Y fue y contó todas las calles de Egipto hallando que eran doce, y vino presuroso y declarólo a Judá; y dijo Judá a sus hermanos: Ceñíos presto cada uno la espada a sus lomos y pasaremos por Egipto hiriéndolos a todos sin dejar con vida a ninguno.
  38. 3838. Y dijo Judá: He aquí yo destruiré tres calles con mi fuerza y cada uno de vosotros destruirá una calle; y estando Judá hablando esto he aquí vinieron hacia ellos los moradores de Egipto y todos los hombres valientes con grande estrépito y clamor de instrumentos músicos.
  39. 3939. Y era el número de ellos de quinientos de a caballo y diez mil infantes, y cuatrocientos hombres diestros en pelear con solo sus manos sin espada ni lanza.
  40. 4040. Y vinieron todos los esforzados con gran ruido y alaridos rodeando a los hijos de Jacob para aterrorizarlos, temblando la tierra al sonido de sus clamores.
  41. 4141. Y viendo los hijos de Jacob aquellas tropas temieron en gran manera por sus vidas, habiendo hecho José esto para espantar a los hijos de Jacob a fin de que se sosegasen.
  42. 4242. Y viendo Judá a algunos de sus hermanos asustados díjoles: ¿Por qué teméis estando el favor de Dios con nosotros? Y viendo Judá a toda la tropa de Egipto que los rodeaba por mandato de José para amedrentarlos, habiendo mandado José diciendo: No toquéis a ninguno de ellos;
  43. 4343. Apresuróse Judá y desenvainó su espada y dio un grito recio y amargo sacudiendo su espada, saltando en tierra y rugiendo contra todo aquel ejército.
  44. 4444. Y al hacer esto hizo el Señor que cayese el pavor de Judá y de sus hermanos sobre todos los hombres valientes y sobre toda la multitud que los cercaba.
  45. 4545. Y huyeron todos al estruendo de su clamor y aterrados cayeron unos sobre otros muriendo muchos al caer, huyendo todos delante de Judá y de sus hermanos y de la presencia de José.
  46. 4646. Y persiguiéronlos Judá y sus hermanos mientras huían hasta la misma casa de Faraón, escapando ellos; y sentóse Judá de nuevo delante de José rugiendo contra él como un león, dando un grito grande y espantoso contra él.
  47. 4747. Y oyóse el grito desde lejos oyéndolo todos los moradores de Sucot, estremeciéndose todo Egipto al estruendo de la voz, cayendo los muros de Egipto y de la tierra de Gosén por el temblor de la tierra, cayendo Faraón de su trono al suelo abortando todas las mujeres encinta de Egipto y de Gosén por el espanto de aquel temblor.
  48. 4848. Y mandó Faraón decir: ¿Qué conmoción es esta que ha acontecido hoy en la tierra de Egipto? Y vinieron y contáronle todo el suceso de principio a fin, alarmándose Faraón y maravillándose con gran temor.
  49. 4949. Y aumentóse su miedo al oír todas estas cosas y envió a José diciendo: Me has traído a los hebreos para destruir a todo Egipto; ¿qué harás con ese mozo ladrón? Suéltale y váyase con sus hermanos para que no perezcamos por causa de su enojo nosotros, tú y todo Egipto.
  50. 5050. Y si no quisieres hacerlo arroja de ti todas mis riquezas y vete con ellos a su tierra si tanto te place, pues destruirán hoy toda mi tierra matando a todo mi pueblo; pues hasta las mujeres de Egipto han abortado por causa de sus clamores; mira lo que han hecho con solo dar voces; ¡cuánto más si combatieren a espada asolarán la tierra! Elige pues ahora lo que prefieres: o a mí o a los hebreos, o a Egipto o a la tierra de los hebreos.
  51. 5151. Y vinieron y refirieron a José todas las palabras de Faraón dichas sobre él; y temió José en gran manera por las razones de Faraón estando aún Judá y sus hermanos delante de él encendidos en ira, rugiendo todos los hijos de Jacob contra José como bramido del mar y de sus olas.
  52. 5252. Y temió José en gran manera a causa de sus hermanos y por razón de Faraón, y buscó José ocasión para darse a conocer a sus hermanos para que no destruyesen a todo Egipto.
  53. 5353. Y mandó José a Manasés su hijo, y fue Manasés y acercóse a Judá poniendo su mano sobre su hombro aplacándose al instante la ira de Judá.
  54. 5454. Y dijo Judá a sus hermanos: Ninguno de vosotros diga que este es hecho de mozo egipcio, pues esta es obra de la casa de mi padre.
  55. 5555. Y viendo José y conociendo que la ira de Judá se había aplacado allegóse a hablar con Judá en lenguaje de mansedumbre.
  56. 5656. Y dijo José a Judá: Ciertamente hablas verdad y has demostrado hoy tus razones tocante a tu fuerza, y tu Dios que se complace en ti aumente tu paz; mas dime la verdad por qué de entre todos tus hermanos contiendes conmigo por causa del muchacho no habiéndome hablado ninguno de ellos palabra acerca de él.
  57. 5757. Respondió Judá a José diciendo: Ciertamente has de saber que yo salí por fiador del muchacho para con su padre diciendo: Si no te lo volviere seré culpable delante de ti para siempre.
  58. 5858. Por eso me acerqué a ti de entre todos mis hermanos viendo que no querías dejarle marchar; ahora pues halle yo gracia en tus ojos para que le dejes ir con nosotros quedando yo en su lugar por esclavo tuyo para servirte en cuanto quisieres, pues a dondequiera que me enviares iré a servirte con gran esfuerzo.
  59. 5959. Envíame ahora contra algún rey poderoso que se haya rebelado contra ti y sabrás lo que haré a él y a su tierra; aunque tenga jinetes e infantería y pueblo sobremanera grande mataré a todos ellos trayendo la cabeza del rey delante de ti.
  60. 6060. ¿Acaso no sabes o no has oído que nuestro padre Abraham y su siervo Eliezer derrotaron a todos los reyes de Elam con sus huestes en una noche sin dejar sobreviviente alguno? Y desde aquel día la pujanza de nuestro padre nos fue dada por herencia a nosotros y a nuestra simiente para siempre.
  61. 6161. Y respondió José diciendo: Verdad hablas y no hay falsedad en tu boca, pues se nos ha dicho que los hebreos tienen fortaleza y que el Señor su Dios se complace en ellos, ¿y quién podrá sostenerse delante de ellos?
  62. 6262. Mas con esta condición enviaré a tu hermano: si me trajeres ante mí al hermano de él, hijo de su madre, de quien dijisteis que había descendido acá a Egipto; y cuando me trajeres a su hermano lo tomaré a él en su lugar por cuanto ninguno de vosotros salió por fiador de él para con vuestro padre, y viniendo él dejaré marchar con vosotros a su hermano de quien fuiste fiador.
  63. 6363. Y encendióse la ira de Judá contra José oyendo esto saliendo sangre de sus ojos por la saña, y dijo a sus hermanos: ¡Cómo busca este hombre hoy su propia ruina y la de todo Egipto!
  64. 6464. Y respondió Simeón a José diciendo: ¿No te dijimos al principio que no sabíamos el paraje adonde fue ni si está vivo o muerto? ¿Por qué habla mi señor tales cosas?
  65. 6565. Y mirando José el rostro de Judá vio que su ira comenzaba a arder de nuevo al decirle: Traedme a vuestro otro hermano en lugar de este;
  66. 6666. Y dijo José a sus hermanos: Dijisteis ciertamente que vuestro hermano había muerto o se había perdido; ahora pues si yo le llamare hoy y viniere delante de vosotros, ¿me lo daríais a él en lugar de este vuestro hermano?
  67. 6767. Y comenzó José a clamar en alta voz: ¡José! ¡José! ¡Ven hoy delante de mí y preséntate a tus hermanos y siéntate delante de ellos!
  68. 6868. Y diciendo José esto miraron todos a diversas partes para ver por dónde vendría José ante ellos.
  69. 6969. Y miró José todas sus acciones y díjoles: ¿Por qué miráis a una parte y a otra? Yo soy José a quien vendisteis a Egipto; ahora pues no os pese haberme vendido acá, pues para preservación de vida durante el hambre me envió Dios delante de vosotros.
  70. 7070. Y quedaron sus hermanos aterrorizados delante de él oyendo las palabras de José, y Judá se espantó en gran manera ante él.
  71. 7171. Y cuando oyó Benjamín las palabras de José estaba presente adentro de la casa, y corrió Benjamín a José su hermano y abrazóle echándose sobre su cuello y lloraron.
  72. 7272. Y viendo los hermanos de José que Benjamín se había echado al cuello de su hermano llorando con él, arrojáronse asimismo sobre José y abrazáronle llorando amargamente con José.
  73. 7373. Y oyóse la voz en la casa de José de que habían venido los hermanos de José, y agradó mucho a Faraón por cuanto temía de ellos no destruyesen a Egipto.
  74. 7474. Y envió Faraón a sus siervos a felicitar a José por la llegada de sus hermanos, viniendo todos los capitanes de los ejércitos a regocijarse con José alegrándose todo Egipto con los hermanos de José.
  75. 7575. Y envió Faraón a decir a José: Di a tus hermanos que recojan cuanto tienen y vengan a mí y los pondré en lo mejor de la tierra de Egipto; e hiciéronlo así.
  76. 7676. Y mandó José a su mayordomo sacar vestidos y dones para sus hermanos, y sacó muchos mantos reales y ricos presentes repartiéndolos José entre sus hermanos.
  77. 7777. Y dio a cada uno de sus hermanos una muda de ropas con oro y plata y trescientas piezas de plata, mandando José que se vistiesen aquellas galas presentándose ante Faraón.
  78. 7878. Y viendo Faraón que todos los hermanos de José eran varones valientes y de bella presencia alegróse grandemente.
  79. 7979. Y salieron después de la presencia de Faraón para volver a Canaán a su padre yendo su hermano Benjamín con ellos.
  80. 8080. Y diole José once carros de Faraón y diole su propia carroza en la cual subió el día de su exaltación en Egipto para traer a su padre a Egipto; y envió a todos los hijos de sus hermanos vestiduras según su número y cien piezas de plata a cada uno, enviando asimismo trajes para las mujeres de sus hermanos de los vestidos de las mujeres del rey.
  81. 8181. Y dio a cada uno de sus hermanos diez siervos para acompañarlos a la tierra de Canaán sirviéndoles a ellos y a sus familias al volver a Egipto.
  82. 8282. Y envió por mano de Benjamín diez mudas de vestidos para sus diez hijos por porción señalada sobre los demás hijos de los hijos de Jacob.
  83. 8383. Y envió para cada uno cincuenta piezas de plata y diez carros de parte de Faraón, y envió a su padre diez asnos cargados de lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas de trigo, pan y comida para el camino para su padre y los suyos.
  84. 8484. Y envió a su hermana Dina vestidos de oro y plata, mirra, incienso y áloe con adornos de mujeres en gran abundancia, enviando asimismo presentes de las mujeres de Faraón para las mujeres de Benjamín.
  85. 8585. Y dio a todos sus hermanos y a sus mujeres piedras de ónice y bedelio y cuanto había de precioso en Egipto, sin quedar cosa de valor que no enviase José a la casa de su padre.
  86. 8686. Y despidió a sus hermanos y marcharon, yendo con ellos su hermano Benjamín.
  87. 8787. Y salió José con ellos acompañándolos hasta los términos de Egipto encargándoles tocante a su padre y familia que viniesen a Egipto.
  88. 8888. Y díjoles: No riñáis por el camino, pues de parte de Dios fue esto para salvar a mucho pueblo del hambre, pues quedan aún cinco años de hambre en la tierra.
  89. 8989. Y mandóles diciendo: Cuando llegareis a Canaán no os presentéis de improviso ante mi padre descubriéndole el negocio, sino obrad con sabiduría.
  90. 9090. Y cesó José de darles instrucciones y volvióse a Egipto, y marcharon los hijos de Jacob a la tierra de Canaán con grande alegría y gozo hacia su padre Jacob.
  91. 9191. Y llegando a los términos de la tierra dijéronse unos a otros: ¿Cómo haremos ante nuestro padre? Si le declaramos esto de golpe turbaráse en gran manera con nuestras palabras y no nos creerá.
  92. 9292. Y fueron caminando hasta allegarse a sus tiendas y he aquí Sérah hija de Aser salía a su encuentro, siendo la doncella muy discreta y entendida sabiendo tañer el arpa.
  93. 9393. Y llamáronla y vino ante ellos y besólos; y tomáronla y diéronle un arpa diciéndole: Ve ahora delante de nuestro padre y siéntate ante él y tañe el arpa cantando estas razones.
  94. 9494. Y mandáronla ir a su casa y tomó el arpa y adelantóse ante ellos viniendo y sentándose junto a Jacob.
  95. 9595. Y tañó diestramente y cantó con dulce voz diciendo: José mi tío vive y gobierna sobre toda la tierra de Egipto y no ha muerto.
  96. 9696. Y perseveró repitiendo y cantando estas palabras agradando sus razones en gran manera a Jacob.
  97. 9797. Y oyóla mientras lo repetía dos y tres veces y entró la alegría en el corazón de Jacob por la dulzura de su canto reposando el espíritu de Dios sobre él conociendo que sus palabras eran verdaderas.
  98. 9898. Y bendijo Jacob a Sérah por haberle cantado estas razones diciéndole: Hija mía, jamás prevalezca la muerte sobre ti pues has revivido mi espíritu; sigue cantando delante de mí como has cantado, pues me has alegrado con tus razones.
  99. 9999. Y continuó ella cantando aquellas palabras y deleitóse Jacob alegrándose sobremanera reposando sobre él el espíritu de Dios.
  100. 100100. Y estando aún hablando con ella he aquí llegaron sus hijos con caballos, carros y mantos de realeza corriendo los criados delante de ellos.
  101. 101101. Y levantóse Jacob a su encuentro y vio a sus hijos vestidos de vestiduras reales y contempló todos los presentes que José les había enviado.
  102. 102102. Y dijéronle: Sábete que nuestro hermano José vive y que él es el que señorea en toda la tierra de Egipto habiéndonos hablado conforme te hemos dicho.
  103. 103103. Y oyó Jacob todas las palabras de sus hijos y palpitó su corazón por sus razones no pudiendo creerles hasta que vio cuanto José les había dado y lo que le había enviado con todas las señales que José les había dicho.
  104. 104104. Y mostráronle cuanto José les había enviado entregando a cada cual lo suyo, y conoció que hablaban verdad y alegróse en gran manera por la nueva de su hijo.
  105. 105105. Y dijo Jacob: Bástate; José mi hijo vive todavía; iré y le veré antes que muera.
  106. 106106. Y refiriéronle sus hijos todo lo que les había acontecido y dijo Jacob: Descenderé a Egipto a ver a mi hijo y a su simiente.
  107. 107107. Y levantóse Jacob y vistióse los vestidos que José le había enviado, y tras lavarse y rasurarse puso en su cabeza el turbante que José le había mandado.
  108. 108108. Y vistióse toda la familia de Jacob y sus mujeres con las ropas enviadas por José regocijándose grandemente por estar José con vida reinando en Egipto.
  109. 109109. Y oyéronlo todos los moradores de Canaán y vinieron y regocijáronse con Jacob por vivir aún su hijo;
  110. 110110. E hizo Jacob convite por tres días comiendo, bebiendo y regocijándose todos los reyes y magnates de Canaán en la casa de Jacob.