LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

← Jubileos

Jubileos · Capítulo 48

  1. 1Y en el sexto año de la tercera semana del cuadragésimo noveno jubileo marchaste a morar en la tierra de Madián por espacio de cinco semanas y un año; tornando a Egipto en la segunda semana, en el segundo año del quincuagésimo jubileo.
  2. 2Y bien sabes cómo te habló en el monte Sinaí y lo que el príncipe Mastema intentó maquinar contra ti cuando tornabas a Egipto por el camino, al salirte al paso en el mesón.
  3. 3¿Acaso no procuró con todo su empeño darte muerte para librar a los egipcios de tus manos, viendo que eras enviado a ejecutar riguroso juicio y venganza sobre Egipto?
  4. 4Mas yo te libré de su potestad obrando por tu mano las señales y prodigios que fuiste enviado a realizar en Egipto contra el Faraón, contra su casa, sus siervos y todo su pueblo.
  5. 5Y descargó el Señor sobre ellos tremendo castigo por causa de Israel hiriéndolos con sangre, ranas, piojos, moscas dañosas, úlceras pestilentes, pestilencia sobre los ganados, granizo abrasador que asoló cuanto nacía en el campo, langosta que devoró el residuo y densas tinieblas; matando a los primogénitos de hombres y bestias y tomando venganza de sus ídolos quemándolos con fuego.
  6. 6Y todo se ejecutó por tu mano anunciándolo tú de antemano ante el rey de Egipto, ante sus siervos y ante todo su pueblo.
  7. 7Y cumplióse todo puntualmente conforme a tus palabras, cayendo diez plagas tremendas sobre la tierra de Egipto con que tomaste vindicta por Israel.
  8. 8Obrando el Señor todas estas cosas por amor de Israel conforme a la promesa dada a Abraham de vengar a su pueblo si lo sometían a tiránica servidumbre.
  9. 9Y alzóse contra ti el príncipe Mastema intentando entregarte en manos del Faraón, prestando auxilio a los hechiceros egipcios que se opusieron ante ti.
  10. 10Concedímosles realizar algunos daños, mas sanidades no consintió el Señor que se obrasen por sus manos.
  11. 11E hiriólos el Señor con sarna maligna sin que pudiesen sostenerse en pie, destrozándolos nosotros de suerte que no pudieron ejecutar prodigio alguno.
  12. 12Y con todas estas señales no se avergonzó el príncipe Mastema, sino que cobrando ánimo incitó a los egipcios a perseguiros con todo el poder de Egipto, con sus carros de guerra, sus caballos y sus copiosos ejércitos.
  13. 13Mas interpúsome yo entre las huestes egipcias y el campamento de Israel librándolos de su mano, sacándolos del país y haciéndolos pasar por en medio del mar cual por tierra seca.
  14. 14Y a cuantos condujimos en persecución de Israel sepultólos el Señor nuestro Dios en las profundidades del mar, en el abismo debajo de los hijos de Israel, tal cual ellos arrojaron a los niños al río; tomando rigurosa vindicta de un millón de hombres armados, pereciendo mil guerreros esforzados por cada infante ahogado en las aguas.
  15. 15Y durante los días decimocuarto, decimoquinto, decimosexto, decimoséptimo y decimoctavo permaneció el príncipe Mastema encadenado y preso detrás de los hijos de Israel sin poder acusarlos.
  16. 16Y en el decimonoveno día lo dejamos libre para que incitase a los egipcios a perseguir a los hijos de Israel.
  17. 17Endureciendo el corazón de ellos con obstinación, ordenando esto el Señor nuestro Dios para abatir a los egipcios arrojándolos al fondo del mar.
  18. 18Y en el decimocuarto día lo mantuvimos atado para que no acusase a los hijos de Israel cuando demandaron a los egipcios vasos de plata, joyas de oro, alhajas de bronce y ricos vestidos, despojando a Egipto en justa recompensa por la dura servidumbre a que los habían sometido.
  19. 19Y no dejamos salir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto con las manos vacías.