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Jubileos · Capítulo 43

  1. 1Y cumplió el mayordomo cuanto José le mandó llenando sus costales de grano, poniendo el dinero en sus sacos y depositando la copa de plata en el costal de Benjamín.
  2. 2Y madrugaron de mañana partiendo de viaje; mas no se habían alejado mucho cuando dijo José a su mayordomo: «Corre tras ellos y alcánzalos diciéndoles: "¿Por qué habéis pagado mal por bien hurtando la copa de plata de mi señor en que suele beber?" Y traedme al hermano menor antes de que suba a mi estrado de justicia».
  3. 3Corrió él en pos de ellos alcanzándolos y hablándoles en esta conformidad.
  4. 4Mas respondieron ellos: «Lejos esté de tus siervos cometer semejante desafuero hurtando vaso alguno de la casa de tu señor; si aun el dinero que hallamos en nuestros costales la primera vez te lo trajimos de vuelta de la tierra de Canaán,
  5. 5¿cómo habríamos de hurtar vasija de plata? He aquí estamos nosotros y nuestros sacos: escudriña, y en poder de quienquiera de nosotros se hallare la copa sea muerto, y nosotros con nuestros asnos quedaremos por siervos de tu señor».
  6. 6Y respondió: «No sea así, sino que aquel en cuyo poder se hallare será mi esclavo, y vosotros volveréis en paz a vuestra tierra».
  7. 7Y registrando en sus fardos comenzando por el primogénito y acabando por el menor, hallóse la copa en el saco de Benjamín.
  8. 8Rasgaron entonces sus vestiduras cargando de nuevo sus asnos, y regresando a la ciudad entraron a la casa de José postrándose en tierra sobre sus rostros delante de él.
  9. 9Y dijo José: «¿Qué maldad es esta que habéis perpetrado?» Respondieron ellos: «¿Qué diremos a mi señor o cómo nos justificaremos? Dios ha descubierto la iniquidad de tus siervos: he aquí somos esclavos de mi señor nosotros y nuestros asnos».
  10. 10Mas replicó José: «Yo temo a Dios; vosotros marchad en paz a vuestras moradas y quede vuestro hermano por siervo mío, por cuanto cometisteis maldad; ¿acaso no sabíais que un varón como yo se deleita en semejante copa, y con todo me la habéis hurtado?»
  11. 11Adelantóse entonces Judá diciendo: «¡Señor mío, ruego a mi señor que consienta a tu siervo hablar una palabra al oído de mi señor! Dos hijos dio a luz la mujer de tu siervo a nuestro padre: el uno pereció sin que se volviese a saber de él, quedando este solo de su madre a quien tu siervo nuestro padre ama entrañablemente estando su vida ligada a la del mozo.
  12. 12Y acontecerá que si volvemos a tu siervo nuestro padre y el muchacho no va con nosotros, expirará en el acto haciendo descender las canas de nuestro padre con llanto a la sepultura.
  13. 13Ruego pues a mi señor que quede tu siervo como esclavo en lugar del mozo y regrese el muchacho con sus hermanos; pues yo salí fiador por él ante tu siervo mi padre prometiendo cargar con la culpa para siempre si no lo devolviese».
  14. 14Y viendo José que todos ellos mostraban unánime afecto y caridad recíproca, no pudo contenerse descubriéndoles que era José su hermano.
  15. 15Y hablóles en lengua hebrea echándose sobre sus cuellos llorando conmovido; mas ellos desconcertados no acertaban a reconocerle y comenzaron a llorar.
  16. 16Y díjoles: «No lloréis por causa mía; daos prisa más bien en traerme acá a mi padre, viendo que es mi boca la que os habla y los ojos de Benjamín mi hermano lo comprueban.
  17. 17He aquí es este el segundo año del hambre, restando todavía cinco años sin labranza ni siega.
  18. 18Descended presurosos vosotros con vuestras familias para que no perezcáis por la escasez, sin sufrir quebranto en vuestros bienes; pues Dios me envió delante de vosotros para preparar sustento preservando muchas vidas.
  19. 19Avisad a mi padre que vivo aún, pues veis que el Señor me ha puesto por padre del Faraón y señor de toda su casa y de la tierra de Egipto.
  20. 20Referid a mi padre toda mi gloria y cuantas riquezas me otorgó el Señor».
  21. 21Y por mandato del Faraón proveyóles de carros y viáticos para el camino, obsequiándoles vestiduras de precio y plata copiosa.
  22. 22Y remitió a su padre vestiduras preciadas y diez asnos cargados de trigo despidiéndolos en paz.
  23. 23Y subieron dando albricias a su padre de que José vivía rigiendo el trigo de las naciones y señoreando en toda la tierra de Egipto.
  24. 24Mas desfalleció el corazón de Jacob dudando de la nueva; empero al ver los carros que José enviaba reanimóse su espíritu diciendo: «Bástame que José mi hijo viva aún; descenderé y le veré antes de morir».