Jubileos · Capítulo 33
- 1Y descendió Jacob asentando sus tiendas al sur de Migdal-eder; y fue a visitar a Isaac su padre acompañado de Lea su mujer en el novilunio del décimo mes.
- 2Y vio Rubén a Bilha, la sierva de Raquel y concubina de su padre, bañándose en las aguas en paraje secreto, y prendóse de ella con ardiente pasión.
- 3Y ocultándose de noche entró en la morada de Bilha hallándola dormida en su lecho en la casa.
- 4Y acostóse con ella; mas despertó ella advirtiendo que Rubén yacía a su lado, y descubriendo su vergüenza asió de él gritando al conocer que era Rubén.
- 5Quedó ella sumida en vergüenza por causa de él soltando su mano, y huyó Rubén apresuradamente.
- 6Y lloró ella con grande amargura por este desafuero sin descubrirlo a nadie.
- 7Y volviendo Jacob a buscarla díjole ella: «No estoy limpia para ti, pues he sido amancillada en tu perjuicio; porque Rubén me violó acostándose conmigo de noche cuando estaba dormida, sin que lo advirtiese hasta que descubrió mi lecho durmiendo a mi lado».
- 8Y encendióse Jacob en grande indignación contra Rubén por haber yacido con Bilha descubriendo el tálamo de su padre.
- 9Y no volvió a llegarse Jacob a ella por haberla amancillado Rubén; pues cualquiera que descubre el lecho de su padre comete nefanda iniquidad siendo abominable delante del Señor.
- 10Por esta razón quedó ordenado e inscrito en las tablas celestiales que ningún varón se acueste con la mujer de su padre ni descubra el lecho paterno, pues es inmundicia; mueran ambos de muerte irremisible, el varón que se acostó con la mujer de su padre y la mujer también, por cuanto obraron torpeza en la tierra.
- 11Y no haya cosa alguna inmunda delante de nuestro Dios en medio de la nación que escogió para sí por especial heredad.
- 12Y aun está consignado por segunda vez: «Maldito sea el que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto descubrió la vergüenza de su progenitor». Y respondieron todos los santos del Señor: «Amén, amén».
- 13Y tú, Moisés, manda a los hijos de Israel que guarden con rigor este mandato, porque entraña pena de muerte por ser inmundicia hedionda; no habiendo expiación alguna para perdonar al varón que cometiere tal desafuero, sino que sea pasado a muerte siendo lapidado con piedras y talado del pueblo de nuestro Dios.
- 14Porque no se consiente que varón alguno que tal abominación hiciere en Israel viva un solo día sobre la haz de la tierra, por ser execrable y maldito.
- 15Y no arguyan diciendo que a Rubén se le dejó con vida siendo perdonado por haber yacido con la concubina de su padre, y a ella también teniendo marido y viviendo aún Jacob su padre.
- 16Por cuanto hasta aquel tiempo no había sido manifestada en su plenitud la ordenanza, el juicio y la ley; mas en tus días queda promulgada como estatuto perpetuo para todas las generaciones de la eternidad.
- 17Y para esta ley no hay cumplimiento de plazos ni perdón alguno, sino que ambos reos sean extirpados de la congregación; en el mismo día que lo cometieren morirán.
- 18Escribe pues tú, Moisés, estas cosas para Israel a fin de que las guarden obrando según sus preceptos y no cometan pecado de muerte; porque el Señor nuestro Dios es juez recto que no hace acepción de personas ni admite dádivas.
- 19Y refiéreles las palabras del pacto para que escuchen y se guarden con temor no siendo talados de la tierra; pues inmundicia, contaminación y abominación nefanda comete ante Dios cualquiera que tal cosa perpetrare.
- 20Y no hay delito mayor que la fornicación cometida sobre la tierra; pues Israel es pueblo consagrado al Señor su Dios, linaje de su heredad, nación real y sacerdotal para su posesión santa; y no ha de manifestarse semejante deshonor en medio de la grey consagrada.
- 21Y en el tercer año de esta sexta semana fueron Jacob y todos sus hijos a morar en la casa de Abraham cerca de Isaac su padre y de Rebeca su madre.
- 22Y estos eran los nombres de los hijos de Jacob: Rubén el primogénito, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón, hijos de Lea; los hijos de Raquel, José y Benjamín; los hijos de Bilha, Dan y Neftalí; los hijos de Zilpa, Gad y Aser; y Dina la hija de Lea, única hija de Jacob.
- 23Y vinieron e inclináronse ante Isaac y Rebeca; y viéndolos bendijeron a Jacob y a todos sus hijos, regocijándose Isaac en gran manera al contemplar a los vástagos de Jacob su hijo menor, bendiciéndolos con abundancia.