Jubileos · Capítulo 2
- 1Y habló el ángel de la presencia a Moisés conforme a la palabra del Señor diciendo: Escribe la memoria entera de la creación, cómo en seis días consumó el Señor Dios toda su obra y cuanto formó, reposando en el día séptimo y santificándolo para todas las edades, señalándolo como señal de su soberana obra.
- 2Porque en el primer día creó los cielos excelsos, la tierra, las aguas y todos los espíritus ministradores: los ángeles de la faz, los ángeles de santificación, los ángeles de los vientos, de las nubes, de las tinieblas, de las nieves, del granizo y de la escarcha; los ángeles de las voces, truenos y relámpagos; los ángeles del frío, del calor, del invierno, primavera, verano y otoño; todos los espíritus de las criaturas celestes, terrenas y de los abismos profundos, la luz, el alba y el día; formándolo todo según el designio de su corazón.
- 3Y al contemplar nosotros sus obras le adoramos y ensalzamos ante su majestad a causa de sus maravillas, habiendo consumado siete grandes portentos en aquel día primero.
- 4Y en el segundo día formó el firmamento en medio de las aguas, dividiéndose las aguas en aquel día: la mitad subió a lo alto y la otra mitad descendió debajo del firmamento sobre la redondez del suelo; y esta fue la única obra que creó en el segundo día.
- 5Y en el tercer día mandó a las aguas que se retirasen de la superficie del suelo a un solo paraje para que se mostrase lo seco.
- 6Y obedecieron las corrientes su mandato, recogiéndose de sobre la haz de la tierra a un receptáculo fuera del firmamento, apareciendo la tierra seca.
- 7Y en aquel día crió todos los mares en sus senos, los ríos, las fuentes en los montes y llanuras, los estanques, el rocío fecundo, las semillas, las hierbas, los árboles frutales y de bosque, el jardín del Edén para su delicia y toda planta según su especie; cuatro obras admirables crió Dios en el día tercero.
- 8Y en el cuarto día formó el sol, la luna y las estrellas poniéndolos en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, señorear en el día y en la noche y separar la luz de las tinieblas.
- 9Y estableció Dios al sol como gran señal sobre la tierra para cómputo de días, sábados, meses, festividades, años, semanas de años, jubileos y todas las estaciones del orbe.
- 10Y separó la luz de la oscuridad para fecundidad, a fin de que por su influjo creciesen, brotasen y floreciesen los vivientes sobre la tierra; estas tres clases obró en el día cuarto.
- 11En el quinto día formó grandes monstruos marinos en el seno de las aguas, siendo éstas las primeras criaturas de carne hechas por sus manos, juntamente con los peces y cuanto nada en las aguas, y todas las aves de vistoso plumaje.
- 12Y ascendió el sol derramando templanza sobre ellos y sobre cuanto habitaba el suelo: plantas, árboles y vivientes; estas tres clases de criaturas formó en el quinto día.
- 13Y en el sexto día crió todas las bestias de la tierra, los animales domésticos y cuantos reptiles se mueven sobre la faz del suelo.
- 14Y tras todo esto formó a los seres humanos, criando varón y hembra dándoles dominio soberano sobre cuanto hay en la tierra, en los mares, en las aves de los cielos, en las bestias fieras, en los ganados y en todo lo que bulle en el orbe; estas cuatro maravillas formó en el día sexto.
- 15Y eran ellos en total veintidós géneros.
- 16Y consumó toda su labor en el día sexto: cuanto existe en cielos y tierra, en mares y simas, en luces y oscuridades, en todo ser viviente.
- 17Y confirionos por señal excelsa el día del reposo, para que labremos durante seis días mas guardemos el sábado santo en el séptimo cesando de toda obra.
- 18Y a todos los ángeles de la faz y a los ángeles de santificación, dos grandes familias celestiales, mandónos celebrar el sábado con Él en el cielo y en la tierra.
- 19Y díjonos: He aquí apartaré para mí un pueblo de entre todas las naciones, el cual guardará el sábado santo siendo mi linaje consagrado; y los bendeciré por cuanto santifiqué el día séptimo: y así como santifiqué el sábado, así consagré este pueblo para que sea mi heredad y yo sea su Dios.
- 20Escogí a la simiente de Jacob entre todos los moradores del suelo inscribiéndolo como mi hijo primogénito, santificándolo para mí eternamente; y les enseñaré el reposo del sábado para que guarden santa abstención de toda labor.
- 21Y dispuso por ordenanza que guardasen el sábado juntamente con nosotros en el séptimo día, regocijándose con manjares y bendiciendo a Dios que crió todas las cosas, por cuanto apartó y bendijo a un pueblo singular para celebrar el sábado en su presencia.
- 22E hizo que sus preceptos ascendiesen como grato aroma perfumado delante de su divino solio en todos los tiempos.
- 23Veintidós patriarcas se cuentan desde Adán hasta Jacob, y veintidós clases de obras fueron ejecutadas hasta el día séptimo; todo lo cual es bendito y consagrado, sirviendo entrambos para bendición y santificación cumplida.
- 24Y fuéles asegurado que serían benditos y santos según la ley del primer testimonio, a semejanza del sábado santificado en el séptimo día.
- 25Crió cielos y tierra en seis días consagrando el séptimo día para descanso de su obra; por tanto mandó que quien ejecutare obra alguna en tal día muera sin remisión, y quien lo contaminare sea cortado de la vida.
- 26Manda pues a los hijos de Israel que observen este día guardándolo en pureza sin hacer obra alguna en él, no profanándolo jamás por ser más santo que todos los días.
- 27Quienquiera que lo profanare morirá ciertamente, y quien trabajare en él perecerá eternamente; guárdenlo los hijos de Israel por sus edades para no ser desarraigados del suelo, pues este día es sagrado y colmado de gloria.
- 28Y quienquiera que observare el reposo sabático cesando de sus faenas será bienaventurado y bendito en todos los siglos como nosotros.
- 29Notifica a los hijos de Israel la ordenanza de este día: que celebren el sábado sin torcer sus corazones, no haciendo labor servil ni buscando su propio deleite; no preparando vianda ni bebida ni acarreando agua, ni pasando mercadería por sus puertas que no hubieren prevenido en el sexto día en sus moradas.
- 30Y no lleven cargas de morada en morada en aquel santo día; porque este sábado es más excelso y bienaventurado que cualquier tiempo de jubileos: por lo cual guardamos el reposo sabático en los cielos antes que fuese promulgado a carne alguna en la tierra.
- 31Bendijo el Hacedor Supremo este día, mas no lo concedió a todos los gentiles para que lo guardasen, sino únicamente a Israel: a ellos solos confirió licencia para comer, beber y reposar en el sábado terrenal.
- 32Y bendijo el Creador de todas las cosas este día señalado, colmándolo de honor, excelencia y majestad sobre todos los tiempos.
- 33Esta Ley y este testimonio fueron dados a los hijos de Israel por ordenanza perpetua para todas sus generaciones.