Historia de José el Carpintero · Capítulo 15
Toda la edad de mi padre, por tanto, de aquel justo anciano, fue de ciento once años, habiéndolo ordenado así mi Padre en los cielos. Y el día en que su alma dejó el cuerpo fue el veintiséis del mes de Abib. Porque ya el oro fino comenzaba a perder su esplendor, y la plata a gastarse por el uso — me refiero a su entendimiento y a su sabiduría. Asimismo perdió el apetito de la comida y la bebida, y desvanecióse toda su destreza en el oficio de la carpintería, ni prestó más atención a él. Aconteció, pues, en la primera aurora del día veintiséis de Abib, que José, aquel justo anciano, yaciendo en su cama, estaba entregando su alma inquieta. Por lo cual abrió su boca con muchos gemidos, y golpeando las manos una contra otra, clamó a gran voz y habló de la siguiente manera:
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
Texto en inglés: Ante-Nicene Fathers, vol. 8 (Buffalo: Christian Literature Publishing Co., 1886), History of Joseph the Carpenter, Alexander Walker, 1886 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: Ante-Nicene Fathers, vol. 8 (Buffalo: Christian Literature Publishing Co., 1886), History of Joseph the Carpenter, Alexander Walker (1886) · dominio público