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José y Asenat · Capítulo 15

  1. 11. Y entonces ella vino hasta el capitán principal divino y se puso de pie delante de él, y el ángel del Señor le dijo: "Quita ahora el velo de tu cabeza, porque hoy eres una virgen pura, y tu cabeza es como la de un joven."
  2. 22. Y Aseneth quitó eso de su cabeza. Y otra vez el ángel divino le dijo: "Ten buen ánimo, Aseneth, virgen y pura, porque he aquí que el Señor Dios ha oído todas las palabras de tu confesión y de tu oración, e vio también la humillación y la aflicción de los siete días de tu abstinencia, porque de tus lágrimas mucho barro se formó delante de tu faz sobre estas cenizas.
  3. 33. Por tanto, ten buen ánimo, Aseneth, virgen y pura, ¡porque he aquí! tu nombre ha sido escrito en el libro de la vida y no será borrado para siempre; mas a partir de este día serás renovada, remodelada y vivificada de nuevo, y comerás el bendito pan de la vida y beberás una copa llena de inmortalidad y serás ungida con la bendita unción de la incorrupción.
  4. 44. Ten buen ánimo, Aseneth, virgen y pura, ¡he aquí! el Señor Dios te ha dado hoy por novia a José, y él mismo será tu novio para siempre. Y de aquí en adelante no serás más llamada Aseneth, sino que tu nombre será Ciudad de Refugio, porque en ti muchas naciones buscarán refugio y se alojarán bajo tus alas, y muchas naciones hallarán amparo por medio de ti, y en tus muros aquellos que se allegan al Dios Altísimo por medio de la penitencia serán guardados seguros; porque esta Penitencia es hija del Altísimo, y ella misma ruega al Dios Altísimo por ti a cada hora y por todos los que se arrepienten, puesto que él es el padre de la Penitencia, y ella misma es la consumación y superintendente de todas las vírgenes, amándote en gran manera y suplicando al Altísimo por ti a cada hora, y a todos los que se arrepienten ella proveerá un lugar de descanso en los cielos, y ella renueva a todos los que se han arrepentido.
  5. 55. Y la penitencia es en extremo hermosa, una virgen pura, dulce y mansa; y por tanto, el Dios Altísimo la ama, y todos los ángeles la reverencian, y yo la amo en gran manera, pues ella es también mi hermana, y como ella os ama a vosotras, vírgenes, yo también os amo a vosotras. Y ¡he aquí! de mi parte, voy a José y le diré todas estas palabras tocante a ti, y él vendrá a ti hoy y te verá y se regocijará a causa de ti y te amará y será tu novio, y tú serás su amada novia para siempre.
  6. 66. Por tanto, óyeme, Aseneth, y vístete una túnica de bodas, la antigua y primera túnica que todavía está guardada en tu cámara desde la antigüedad, y pon todos tus atavíos escogidos también sobre ti, y adórnate como una buena novia y prepárate para encontrarlo; porque ¡he aquí! él mismo viene a ti hoy y te verá y se alegrará.
  7. 77. Y aconteció que cuando el ángel del Señor en forma de varón acabó de hablar estas palabras a Aseneth, ella se regocijó con gran gozo por todas las cosas que fueron dichas por él, y cayó sobre su rostro en tierra, e hizo reverencia delante de sus pies y le dijo: "Bendito es el Señor tu Dios que te envió para librarme de las tinieblas y para traerme de los fundamentos del mismo abismo a la luz, y bendito es tu nombre para siempre. Si pues he hallado gracia, señor mío, a tus ojos y para saber que cumplirás todas las palabras que me has dicho, para que se cumplan, deja a tu sierva hablar contigo."
  8. 88. Y el ángel le dijo: "Habla." Y ella dijo: "Ruégote, Señor, siéntate un poco en este lecho, porque este lecho es puro e incontaminado, pues ningún otro hombre ni otra mujer se ha sentado jamás en él, y pondré delante de ti una mesa y pan, y comerás, y también te traeré vino añejo y bueno, cuyo olor llegará al cielo, y de él beberás y después seguirás tu camino." Y él le dijo: "Apresúrate y tráelo prestamente."