LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

← José de Arimatea

José de Arimatea · Capítulo 4

Y yo, José, pedí el cuerpo de Jesús, y lo puse en un sepulcro nuevo, donde nadie había sido puesto.

2Y en cuanto al salteador de la derecha, su cuerpo no fue hallado; mas en cuanto al de la izquierda, como figura de dragón, así era su cuerpo.

3Y después de que pedí el cuerpo de Jesús para sepultarlo, los judíos, arrebatados de odio y furor, me encerraron en la cárcel, donde los malhechores estaban bajo custodia.

4Y esto me acaeció en la tarde del sábado, por lo cual nuestra nación transgredió la ley.

5Y he aquí que esa misma nación nuestra padeció temibles tribulaciones en el sábado.

6Y he aquí que, al atardecer del primer día de la semana, a la quinta hora de la noche, Jesús vino a mí en la cárcel, junto con el salteador que con Él había sido crucificado a la derecha, a quien envió al paraíso.

7Y resplandeció una gran luz en el edificio.

8Y la casa quedó suspendida por las cuatro esquinas, y el lugar se abrió, y salí fuera.

9Entonces reconocí primero a Jesús, y luego al salteador, que traía una carta a Jesús.

10Y mientras íbamos hacia Galilea, brilló una gran luz, la cual la creación no produjo.

11Y había también con el salteador una gran fragancia venida del paraíso.

12Y habiéndose sentado Jesús en cierto lugar, leyó así: Nosotros, los querubines y los seres de seis alas, que fuimos mandados por tu Divinidad a custodiar el huerto del paraíso, hacemos la siguiente declaración por medio del salteador crucificado juntamente contigo, por tu disposición: Cuando vimos la señal de los clavos del salteador crucificado contigo, y la brillante luz de la carta de tu Divinidad, el fuego ciertamente se extinguió, no pudiendo soportar el resplandor de aquella señal; y nos postramos, sobrecogidos de gran temor.

13Pues oímos que el Creador del cielo y de la tierra y de toda la creación había descendido de lo alto para habitar en las partes más bajas de la tierra, por causa de Adán, el primer creado.

14Y al contemplar la inmaculada cruz brillando como un relámpago desde el salteador, resplandeciendo siete veces más que la luz del sol, cayó sobre nosotros gran temblor.

15Sentimos una violenta sacudida del mundo inferior; y a gran voz, los ministros del Hades dijeron juntamente con nosotros: Santo, santo, santo es Aquel que en el principio estaba en las alturas.

16Y las potestades levantaron un clamor: ¡Oh Señor, te has manifestado en el cielo y en la tierra, trayendo gozo al mundo; y, don mayor aún que este, libraste a tu propia imagen de la muerte por el designio invisible de los siglos!

Palabras de este capítulo

Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.

Texto en inglés: Ante-Nicene Fathers, vol. 8, The Narrative of Joseph of Arimathaea (Buffalo: Christian Literature Publishing Co.), Alexander Walker, 1886 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.

Fuente: Ante-Nicene Fathers, vol. 8, The Narrative of Joseph of Arimathaea (Buffalo: Christian Literature Publishing Co.), Alexander Walker (1886) · dominio público