Ignacio a los Efesios · Capítulo 4
- 1Así pues, conviene que corráis en armonía con la mente del obispo; lo cual hacéis. Porque vuestro venerable presbiterio, que es digno de Dios, está tan ajustado al obispo como las cuerdas a la cítara. Por eso en vuestra concordia y amor armonioso es cantado Jesucristo.
- 2Y vosotros, todos y cada uno, formad un coro, de suerte que, acordes en consonancia y tomando el tono de Dios, cantéis al unísono a una sola voz por medio de Jesucristo al Padre, para que Él os escuche y reconozca por vuestras buenas obras que sois miembros de Su Hijo. Es, por tanto, provechoso para vosotros vivir en unidad intachable, para que seáis participantes de Dios en todo tiempo.