Ignacio a los Efesios · Capítulo 3
- 1No os doy mandatos como si fuera yo grande cosa. Porque aunque esté en prisiones por causa del Nombre, aún no he sido perfeccionado en Jesucristo. Pues ahora comienzo a ser discípulo; y os hablo a vosotros como a condiscípulos míos. Porque convenía que yo fuera adiestrado por vosotros para la contienda en la fe, en la amonestación, en la perseverancia, en la paciencia.
- 2Empero, puesto que el amor no me consiente callar respecto a vosotros, por eso me adelanté a exhortaros a que corráis en armonía con la mente de Dios: porque también Jesucristo, nuestra vida inseparable, es la mente del Padre, así como los obispos establecidos hasta los últimos términos de la tierra están en la mente de Jesucristo.