Evangelio de Nicodemo · Capítulo 26
Y mientras Enoc y Elías hablaban así con los santos, he aquí que vino otro hombre de aspecto vil, llevando sobre sus hombros la señal de la cruz; y cuando lo vieron, todos los santos le dijeron: ¿Quién eres tú? porque tu apariencia es la de un ladrón; y ¿por qué llevas una señal sobre tus hombros? Y él les respondió y dijo: Habéis dicho bien: porque yo era ladrón, haciendo toda clase de mal sobre la tierra. Y los judíos me crucificaron con Jesús, y vi las maravillas en la creación que acontecieron por medio de la cruz de Jesús cuando fue crucificado, y creí que era el creador de todas las criaturas y el rey todopoderoso, y le supliqué, diciendo: Acuérdate de mí, Señor, cuando vengas en tu reino. E inmediatamente recibió mi oración y me dijo: En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso: y me dio la señal de la cruz, diciendo: Lleva esto y ve al paraíso, y si el ángel que guarda el paraíso no te deja entrar, muéstrale la señal de la cruz; y le dirás: Jesucristo, el Hijo de Dios, que ahora está crucificado, me ha enviado. Y cuando así lo hice, dije todas estas cosas al ángel que guarda el paraíso; y cuando oyó esto de mí, inmediatamente abrió la puerta y me introdujo y me puso a la derecha del paraíso, diciendo: He aquí que ahora, espera un poco, y Adán, el padre de toda la humanidad, entrará con todos sus hijos que son santos y justos, después del triunfo y de la gloria de la ascensión de Cristo, el Señor, que fue crucificado. Cuando oyeron todas estas palabras del ladrón, todos los santos patriarcas y profetas dijeron a una voz: Bendito sea el Señor Todopoderoso, el Padre de los bienes eternos, el Padre de las misericordias, tú que has dado tal gracia a tus pecadores y los has traído de nuevo a la belleza del paraíso y a tus buenos pastos: porque esta es la santísima vida del espíritu. Amén, Amén.
Palabras de este capítulo
Lo que estas palabras decían en el original — y dónde más aparecen.
- Aménאָמֵן«Es firme, es digno de confianza»: lo firmo.
- JésedחֶסֶדLa lealtad amorosa de quien no abandona; traducida como misericordia, benignidad o bondad.
- GraciaχάριςFavor dado a quien no hizo nada para merecerlo y no puede devolverlo.
- TsedakáצְדָקָהJusticia como relación correcta y, en el judaísmo posterior, como limosna.
Texto en inglés: The Apocryphal New Testament, Gospel of Nicodemus (Oxford: Clarendon Press, 1924), M. R. James, 1924 (dominio público). Portugués y español: traducción de Lux Veritas a partir de esta edición.
Fuente: The Apocryphal New Testament, Gospel of Nicodemus (Oxford: Clarendon Press, 1924), M. R. James (1924) · dominio público