Epístola de los Apóstoles · Capítulo 26
- 1De cierto os digo que la carne resucitará, y el alma, viva, para que tenga lugar su defensa en aquel día tocante a lo que hubieren hecho, sea bueno o sea malo: para que haya una elección de los fieles que han guardado los mandamientos de mi Padre que me envió; y así el juicio será cumplido con rigor. Porque mi Padre me dijo: Hijo mío, en el día del juicio no harás acepción del rico, ni tendrás compasión del pobre, sino que conforme a los pecados de cada uno le entregarás al tormento eterno. Mas a mis amados que han hecho los mandamientos de mi Padre que me envió les daré el reposo de la vida en el reino de mi Padre que está en los cielos, y contemplarán lo que él me ha dado. Y él me ha dado potestad para hacer lo que yo quisiere, y para dar lo que prometí y determiné dar y otorgarles.