Epístola de los Apóstoles · Capítulo 27
- 1Porque para ese fin descendí al lugar de Lázaro, y prediqué a los justos y a los profetas, para que saliesen del reposo de abajo y subiesen al que está arriba; y derramé sobre ellos con mi diestra el agua de vida, del perdón y de la salvación de todo mal, como he hecho con vosotros y con los que en mí creen. Mas si alguno cree en mí y no guarda mis mandamientos, aunque haya confesado mi nombre, de nada le aprovechará, antes corre en vano; porque los tales se hallarán en perdición y destrucción, por cuanto menospreciaron mis mandamientos.