Eclesiástico · Capítulo 5
- 11. No pongas tu corazón en tus bienes, y no digas: Tengo lo bastante para mi vida.
- 22. No sigas tu propio pensamiento y tu fuerza, para andar en los caminos de tu corazón;
- 33. y no digas: ¿Quién me pedirá cuenta de mis obras? Porque el Señor ciertamente vengará tu soberbia.
- 44. No digas: He pecado, ¿y qué mal me ha sucedido? Porque el Señor es paciente, mas en ninguna manera te dejará sin castigo.
- 55. En cuanto a la expiación, no estés sin temor, añadiendo pecado a pecado;
- 66. y no digas: Su misericordia es grande; se aplacará por la multitud de mis pecados; porque la misericordia y la ira vienen de él, y su indignación reposa sobre los pecadores.
- 77. No tardes en convertirte al Señor, y no lo difieras de día en día; porque de repente saldrá la ira del Señor, y en tu seguridad serás destruido y perecerás en el día de la venganza.
- 88. No pongas tu corazón en los bienes adquiridos injustamente, porque de nada te aprovecharán en el día de la calamidad.
- 99. No aventes con todo viento, ni andes por todo camino; porque así hace el pecador de doble lengua.
- 1010. Sé firme en tu entendimiento, y sea tu palabra siempre la misma.
- 1111. Sé pronto para oír, y sea sincera tu vida, y con paciencia da la respuesta.
- 1212. Si tienes entendimiento, responde a tu prójimo; si no, pon la mano sobre tu boca.
- 1313. Honra y vergüenza están en el hablar, y la lengua del hombre es su caída.
- 1414. No seas llamado murmurador, y no pongas asechanzas con tu lengua; porque una vergüenza fea cae sobre el ladrón, y una condenación mala sobre la doble lengua.
- 1515. No seas ignorante en cosa alguna, grande o pequeña.