Eclesiástico · Capítulo 2
- 11. Hijo mío, si vienes a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba.
- 22. Endereza tu corazón, y sé constante, y no te apresures en el tiempo de la angustia.
- 33. Allégate a él y no te apartes, para que seas engrandecido en tu fin.
- 44. Todo lo que te sobreviniere, acéptalo de buena gana, y sé paciente cuando fueres humillado.
- 55. Porque el oro se prueba en el fuego, y los hombres aceptos, en el horno de la adversidad.
- 66. Cree en él, y él te ayudará; endereza tu camino y confía en él.
- 77. Los que teméis al Señor, esperad su misericordia, y no os desviéis, para que no caigáis.
- 88. Los que teméis al Señor, creed en él, y vuestra recompensa no faltará.
- 99. Los que teméis al Señor, esperad el bien, y el gozo eterno, y la misericordia.
- 1010. Mirad las generaciones antiguas y ved: ¿quién confió en el Señor y fue confundido? ¿O quién permaneció en su temor y fue desamparado? ¿O a quién menospreció jamás, que le invocase?
- 1111. Porque el Señor es lleno de compasión y misericordia, paciente y muy compasivo, y perdona los pecados, y salva en el tiempo de la aflicción.
- 1212. ¡Ay de los corazones medrosos, y de las manos flojas, y del pecador que anda por dos caminos!
- 1313. ¡Ay del de corazón flaco! Porque no cree; por eso no será defendido.
- 1414. ¡Ay de vosotros, que habéis perdido la paciencia! ¿Qué haréis cuando el Señor os visite?
- 1515. Los que temen al Señor no desobedecerán su palabra, y los que le aman guardarán sus caminos.
- 1616. Los que temen al Señor buscarán lo que le es agradable, y los que le aman serán llenos de la ley.
- 1717. Los que temen al Señor prepararán sus corazones y humillarán sus almas delante de él,
- 1818. diciendo: Caeremos en las manos del Señor, y no en las manos de los hombres; porque cual es su majestad, tal es su misericordia.