Didaché · Capítulo 4
- 11. Hijo mío, acuérdate de noche y de día del que te habla la palabra de Dios, y hónralo como al Señor. Porque donde se proclama la majestad del Señor, allí está el Señor.
- 22. Busca diariamente la presencia de los santos, para que descanses en sus palabras.
- 33. No desees división, sino antes bien reconcilia a los que contienden. Juzga con justicia, y no hagas acepción de personas al reprender las transgresiones.
- 44. No estés vacilando entre si será o no será. No seas de los que extienden las manos para recibir y las encogen para dar.
- 55. Si posees algo fruto de tu trabajo, darás redención por tus pecados mediante tus manos. No vaciles en dar, ni murmures al dar.
- 66. No te apartes del necesitado; antes bien comparte todo con tu hermano, y no digas que las cosas son sólo tuyas.
- 77. Porque si sois partícipes de lo incorruptible, ¿cuánto más de las cosas corruptibles?
- 88. No apartes tu mano de tu hijo ni de tu hija; antes bien enséñales el temor de Dios desde su juventud.
- 99. En la congregación confesarás tus transgresiones, y no te acercarás a la oración con mala conciencia. Este es el camino de la vida.