Carta de Aristeas · Capítulo 1
- 1Puesto que he reunido material para una historia memorable de mi visita a Eleazar, Sumo Sacerdote de los judíos, y porque tú, Filócrates, como no pierdes oportunidad de recordarme, tienes en gran estima el recibir una relación de los motivos y del objeto de mi misión, he procurado redactar una clara exposición del asunto para ti, pues percibo que posees un amor natural por el saber,
- 2cualidad que es la más noble posesión del hombre: el estar constantemente procurando 'añadir a su caudal de conocimiento y adquisiciones', ya sea por el estudio de la historia o por la participación real en los acontecimientos mismos. Es por este medio, acogiendo en sí los más nobles elementos, como el alma se afirma en la pureza, y habiendo fijado su mira en la piedad, la más noble de todas las metas, la usa como su guía infalible y así adquiere un propósito definido.
- 3Fue mi devoción a la búsqueda del conocimiento religioso lo que me movió a emprender la embajada al varón que he mencionado, el cual era tenido en la más alta estima por sus propios conciudadanos y por otros, tanto por su virtud como por su majestad, y que tenía en su poder documentos del más alto valor para los judíos en su propio país y en tierras extrañas para la interpretación de la ley divina; pues sus
- 4Leyes están escritas en pergaminos de cuero con caracteres judaicos. Emprendí, pues, esta embajada con entusiasmo, después de hallar ocasión de interceder ante el rey por los cautivos judíos transportados de Judea a Egipto por su padre, cuando tomó posesión de esta ciudad y conquistó la tierra de Egipto. Vale la pena que te cuente
- 5Esta historia también, pues estoy convencido de que tú, con tu disposición hacia la santidad y tu simpatía por los hombres que viven conforme a la santa Ley, escucharás con mayor agrado el relato que me propongo ofrecer, ya que tú mismo has venido recientemente de la isla a nosotros y deseas oír todo cuanto edifica el alma.
- 6En ocasión anterior, también te envié un registro de los hechos que juzgué dignos de referir tocantes a la estirpe judía — registro
- 7que yo había obtenido de los más doctos sumos sacerdotes de la muy erudita tierra de Egipto. Estando tan ávido de adquirir el conocimiento de aquellas cosas que pueden beneficiar a la mente, siento que es mi deber transmitirte toda la información que esté en mi poder. Sentiría el mismo deber para con todos los que poseyesen la misma disposición, mas lo siento de modo especial para contigo, puesto que tienes aspiraciones tan nobles, y puesto que eres no sólo mi hermano en el carácter no menos que en la sangre, sino también uno conmigo en la búsqueda del bien.
- 8Pues ni el placer que se deriva del oro, ni ninguna otra de las posesiones que son preciadas por mentes superficiales, confiere el mismo beneficio que la búsqueda de la cultura y el estudio que consagramos para alcanzarla. Mas para no fatigarte con una introducción harto prolija, pasaré de inmediato a la sustancia de mi narración.
- 9Demetrio de Falero, presidente de la biblioteca del rey, recibió cuantiosas sumas de dinero con el propósito de reunir, cuanto le fuese humanamente posible, todos los libros del mundo. Mediante compra y transcripción, llevó a cabo, con lo mejor de su habilidad, el propósito del rey. En cierta ocasión en que me hallaba presente, se le preguntó: '¿Cuántos millares de libros hay en la biblioteca?'
- 10y él respondió: 'Más de doscientos mil, oh rey, y me esforzaré en el futuro inmediato por allegar también los restantes, de modo que pueda alcanzarse el total de quinientos mil. Se me ha dicho que las leyes de los judíos son dignas de transcripción y merecen un lugar en
- 11tu biblioteca.' '¿Qué te impide hacerlo?', respondió el rey. 'Todo lo necesario ha sido puesto a tu disposición.' 'Es menester que sean traducidas', respondió Demetrio, 'pues en el país de los judíos usan un alfabeto peculiar (tal como los egipcios tienen también una forma especial de letras) y hablan un dialecto propio. Se supone que usan la lengua siríaca, pero no es ese el caso; su lengua es del todo diferente.' Y el rey, habiendo entendido todos los hechos del caso, ordenó que se escribiese una carta al Sumo Sacerdote judío para que su propósito (que ya ha sido descrito) pudiese llevarse a cabo.
- 12Pensando yo que había llegado la hora de insistir en la petición que muchas veces había expuesto ante Sosibio de Tarento y ante Andrés, el capitán de la guardia real, para la manumisión de los judíos que habían sido transportados de Judea por el padre del rey —
- 13pues cuando, por una combinación de buena fortuna y valentía, él había llevado a feliz término su ofensiva sobre toda la región de Celesiria y Fenicia, en el proceso de sojuzgar el país por el terror, transportó a algunos de sus adversarios y a otros los redujo a cautiverio. El número de los que transportó de la tierra de los judíos a Egipto ascendió a no menos de cien mil. De entre ellos armó a treinta mil hombres escogidos y los acantonó en guarniciones en los distritos rurales. (Y aun antes de este tiempo, gran número de judíos habían entrado en Egipto con los persas, y en un período aún más antiguo otros habían sido enviados a Egipto para auxiliar a Psamético en su campaña contra el rey de los etíopes. Mas de ningún modo eran tan numerosos como los cautivos que transportó Ptolomeo, hijo de Lago.)
- 14Como ya he dicho, Ptolomeo escogió a los mejores de éstos, los hombres que estaban en la flor de su edad y descollaban por su valor, y los armó; mas la gran masa de los restantes, los que eran demasiado ancianos o demasiado jóvenes para tal fin, y las mujeres también, los redujo a servidumbre, no porque quisiese hacerlo de su libre albedrío, sino compelido por sus soldados, que los reclamaban como recompensa por los servicios que habían prestado en la guerra. Habiendo hallado yo, según se ha dicho, una ocasión propicia para procurar su emancipación, me dirigí al rey con los siguientes razonamientos: 'No seamos tan insensatos como para consentir que
- 15nuestros hechos desmientan nuestras palabras. Puesto que la ley que deseamos no sólo transcribir, sino también traducir, pertenece a todo el pueblo judío, ¿qué justificación podremos hallar para nuestra embajada mientras tan vasto número de ellos permanece en estado de servidumbre en tu reino? En la perfección y abundancia de tu clemencia, liberta a los que yacen en tan miserable cautiverio, puesto que, según me he esforzado en averiguar, el Dios que les dio su ley es el mismo Dios que preserva tu reino. Ellos adoran al mismo Dios — el Señor y Creador del Universo, como todos los demás hombres, y como nosotros mismos, oh rey, aunque le demos nombres diversos, tales como Zeus o
- 16Dis. Este nombre fue con suma propiedad otorgado a Él por nuestros primeros antepasados, con el fin de significar que Aquel por medio de quien todas las cosas están dotadas de vida y vienen a ser, es necesariamente el Soberano y Señor del Universo. Da a toda la humanidad un ejemplo de magnanimidad libertando a los que están sujetos en servidumbre.'
- 17Tras un breve intervalo, mientras yo elevaba una ferviente oración a Dios para que de tal modo dispusiese el ánimo del rey que todos los cautivos fuesen puestos en libertad — (pues el linaje humano, siendo hechura de Dios, es gobernado e influido por Él; por tanto, con muchas y diversas plegarias invoqué a Aquel que rige el corazón, a fin de que el rey fuese constreñido a otorgar mi ruego; pues yo tenía
- 18grandes esperanzas en cuanto a la salvación de estos hombres, puesto que estaba seguro de que Dios concedería el cumplimiento de mi oración; pues cuando los hombres, movidos por intenciones puras, proyectan alguna acción en favor de la justicia y la realización de nobles obras, el Dios Todopoderoso corona sus afanes y designios con próspero suceso) — el rey alzó la cabeza y, mirándome con rostro apacible, preguntó: '¿A cuántos millares crees que ascienden?' Andrés, que estaba cerca, respondió: 'A poco más de cien mil.' '¡Pequeño favor es en verdad', dijo el rey, 'el que Aristeas nos pide!'
- 19Entonces Sosibio y algunos otros que estaban presentes dijeron: 'Cierto, mas será un digno tributo a tu magnanimidad ofrecer la manumisión de estos hombres como un acto de piedad hacia el Dios supremo. Has sido grandemente honrado por el Dios Todopoderoso y ensalzado en gloria por encima de todos tus antepasados, y es muy justo que Le rindas la mayor ofrenda de gratitud que esté en tu poder.' Sumamente complacido con estas razones, dio orden de que se hiciese una adición
- 20al salario de los soldados por el importe del dinero de rescate, disponiendo que se pagasen veinte dracmas a los dueños por cada esclavo, que se promulgase un edicto público y que a él se adjuntasen los padrones de los cautivos. Mostró el mayor entusiasmo en el negocio, pues fue Dios quien llevó nuestro designio a cumplimiento en su totalidad y le movió a redimir no sólo a los que habían entrado en Egipto con el ejército de su padre, sino a cuantos habían venido antes de aquel tiempo o habían sido traídos posteriormente al reino. Hízosele notar que el dinero del rescate sobrepasaría los cuatrocientos talentos.
- 21Juzgo provechoso insertar copia del decreto, pues de este modo la magnanimidad del rey, a quien Dios capacitó para salvar a tan vastas muchedumbres, se manifestará más clara y
- 22patente. El decreto del rey rezaba así: 'Todos los que sirvieron en el ejército de nuestro padre en la campaña contra Siria y Fenicia y en la invasión de la tierra de los judíos, y se hicieron dueños de cautivos judíos y los trajeron consigo a la ciudad de Alejandría y al país de Egipto, o los vendieron a otros — y del mismo modo cualesquiera cautivos que se hallaban en nuestro territorio antes de aquel tiempo o fueron traídos acá con posterioridad —, todos los que posean tales cautivos están obligados a ponerlos inmediatamente en libertad, recibiendo veinte dracmas por cabeza como precio de rescate. Los soldados recibirán
- 23este dinero como una dádiva agregada a sus pagas, y los demás, del erario real. Consideramos que fue contra la voluntad de nuestro padre y contra todo decoro que hayan sido reducidos a cautiverio, y que la asolación de su país y la deportación de los judíos a Egipto fue un desmán de la soldadesca. El despojo que cayó en manos de los soldados en el campo de batalla era todo el botín que debieron haber reclamado. El someter además a la población a servidumbre fue un acto de absoluta injusticia.
- 24Por tanto, siendo notorio que acostumbramos administrar justicia a todos los hombres y en especial a quienes se hallan injustamente en condición de servidumbre, y puesto que procuramos obrar con rectitud para con todos según las exigencias de la equidad y de la piedad, hemos decretado, con respecto a las personas de los judíos que se hallan en cualquier condición de esclavitud en cualquier parte de nuestro dominio, que aquellos que los poseen reciban la suma estipulada de dinero y los dejen libres, y que ningún hombre muestre tardanza en el cumplimiento de sus deberes. Dentro del término de tres días tras la publicación de este edicto, deberán presentar listas de los esclavos a los oficiales designados para ejecutar nuestra voluntad,
- 25y presentar de inmediato las personas de los cautivos. Pues estimamos que será ventajoso para nosotros y para nuestros asuntos que la materia sea llevada a término. Cualquiera que lo deseare podrá formular denuncia contra quien desobedeciere el decreto, con la condición de que, si el hombre fuere hallado culpable, pasará a ser su esclavo; sus bienes, empero, serán confiscados para el tesoro real.'
- 26Cuando el decreto fue llevado para ser leído ante el rey para su refrendo, contenía todas las demás disposiciones, excepto la cláusula 'cualesquiera cautivos que se hallaban en la tierra antes de aquel tiempo o fueron traídos acá con posterioridad'; y, en su magnanimidad y nobleza de corazón, el rey insertó esta disposición y ordenó que la asignación de fondos necesaria para el rescate fuese depositada íntegramente ante los pagadores de los ejércitos y los banqueros reales; y así el asunto quedó resuelto y el
- 27decreto ratificado en el término de siete días. La asignación para la redención ascendió a más de seiscientos sesenta talentos; pues muchos niños de pecho fueron manumitidos juntamente con sus madres. Suscitada la cuestión de si debía pagarse la suma de veinte dracmas por éstos, el rey ordenó que así se hiciese, cumpliendo de ese modo su resolución de la manera más generosa.
- 28Habiéndose consumado esto, ordenó a Demetrio que redactase una memoria tocante a la transcripción de los libros judaicos. Pues todos los asuntos de Estado solían despacharse mediante decretos y con la más escrupulosa precisión por estos reyes egipcios, y nada se hacía de manera descuidada o al azar. Y por ello he insertado copias de la memoria y de las cartas, el número de las ofrendas enviadas y la índole de cada una, ya que cada una de aquellas obras descollaba en
- 29magnificencia y primor artístico. A continuación se halla copia de la memoria: 'Memoria de Demetrio al gran rey. Habiéndome dado instrucciones, oh rey, de que los libros necesarios para completar tu biblioteca fuesen reunidos, y que aquellos que se hallaren defectuosos fuesen restaurados, me he consagrado con el mayor esmero al cumplimiento de tus anhelos,
- 30y tengo ahora la siguiente propuesta que poner ante ti. Los libros de la ley de los judíos (junto con algunos pocos otros) se hallan ausentes de la biblioteca. Están escritos en caracteres y en lengua hebrea y han sido interpretados con negligencia, no representando el texto original según se me
- 31informa por quienes lo saben; pues jamás gozaron del cuidado de un rey que los protegiese. Es menester que éstos sean vertidos con fidelidad para tu biblioteca, por cuanto la ley que contienen, en la medida en que es de origen divino, está llena de sabiduría y limpia de toda tacha. Por esta causa, letrados, poetas y la muchedumbre de los historiadores se abstuvieron de hacer alusión a estos libros y a los hombres que han vivido y viven conforme a ellos, porque su
- 32concepción de la vida es sobremanera santa y religiosa, como asevera Hecateo de Abdera. Si fuere de tu agrado, oh rey, se escribirá una carta al Sumo Sacerdote en Jerusalén, rogándole que envíe seis ancianos de cada tribu — varones que hayan vivido la vida más intachable y sean los más diestros en su ley —, a fin de que podamos averiguar los puntos en que concuerde la mayoría de ellos, y así, habiendo obtenido una traducción fidedigna, podamos colocarla en lugar preeminente, de un modo digno de la obra misma y de tu propósito. ¡Goces de continua prosperidad!'
- 33Habiendo sido presentada esta memoria, el rey ordenó que se escribiese una carta a Eleazar sobre el particular, rindiendo también cuenta de la manumisión de los cautivos judíos. Y donó cincuenta talentos de peso en oro y setenta talentos en plata y gran copia de piedras preciosas para labrar cráteras, redomas, una mesa y copas de libación. Dio asimismo órdenes a los custodios de sus arcas para que permitiesen a los artífices elegir cualesquiera materiales que requiriesen para tal labor, y que cien talentos en metálico fuesen remitidos para proveer sacrificios para el templo y
- 34para otras necesidades. Te haré un pormenorizado relato de la ejecución artística después que haya puesto ante ti las copias de las cartas. La carta del rey rezaba de la siguiente manera:
- 35'El rey Ptolomeo envía saludos y votos de paz al Sumo Sacerdote Eleazar. Habiendo muchos judíos establecidos en nuestro reino que fueron arrancados de Jerusalén por los persas en el tiempo de su
- 36dominio, y muchos más que vinieron con mi padre a Egipto como cautivos — a gran número de éstos los enroló en el ejército y les pagó soldadas más altas que de costumbre, y habiendo comprobado la fidelidad de sus jefes, levantó fortalezas y las puso bajo su custodia a fin de que los naturales egipcios fuesen contenidos por ellos; y yo, habiendo subido al trono, mantuve una actitud benigna para con todos
- 37mis vasallos, y muy particularmente para con aquellos que eran conciudadanos vuestros — he puesto en libertad a más de cien mil cautivos, pagando a sus dueños el debido precio de mercado por ellos, y si alguna vez se causó agravio a vuestro pueblo por los furores de la plebe, les he otorgado debida reparación. El motivo que me impulsó fue el deseo de obrar con piedad y tributar al Dios supremo una ofrenda de gratitud por haber preservado mi reino en paz y en gran renombre en todo el mundo. Además, a los de vuestro pueblo que se hallaban en el vigor de la edad los alisté en mi ejército, y a los idóneos para estar cerca de mi persona y dignos de la confianza de la
- 38corte, los he colocado en puestos oficiales. Ahora bien, anhelando manifestar mi agradecimiento a estos varones, a los judíos esparcidos por el mundo entero y a las generaciones venideras, he resuelto que vuestra ley sea traducida de la lengua hebrea que está en uso entre vosotros
- 39a la lengua griega, a fin de que estos libros se agreguen a los demás volúmenes reales en mi biblioteca. Será una bondad de tu parte y una prueba de aprecio por mi celo si escogieres a seis ancianos de cada una de vuestras tribus, varones de vida virtuosa y peritos en vuestra ley y capaces de declararla, para que en las materias controvertidas podamos averiguar el juicio en que convenga la mayoría, pues la investigación es de la mayor trascendencia posible. Confío en alcanzar gran gloria con la realización de esta
- 40obra. He enviado a Andrés, el capitán de mi guardia, y a Aristeas — varones a quienes tengo en alto aprecio — para que expongan el asunto ante ti y te hagan entrega de cien talentos de plata, primicias de mi ofrenda para el templo, para los sacrificios y demás ritos sagrados. Si nos escribieres acerca de tus deseos en estas materias, nos otorgarás un señalado favor y nos darás una nueva prenda de amistad, pues todos tus anhelos serán cumplidos con la mayor presteza. Pásalo bien.'
- 41A esta carta respondió Eleazar convenientemente en los siguientes términos: 'El Sumo Sacerdote Eleazar envía saludos al rey Ptolomeo, su verdadero amigo. Mis más ardientes votos son por tu bienestar y por el bienestar de la reina Arsínoe, tu hermana, y de tus hijos. Yo también me hallo bien. He recibido tu carta y en gran manera me he
- 42regocijado con tu propósito y con tu noble designio. Convoqué a todo el pueblo reunido y la leí delante de ellos, para que conociesen tu devoción hacia nuestro Dios. Les mostré también las copas que enviaste, veinte de oro y treinta de plata, las cinco cráteras y la mesa de dedicación, y los cien talentos de plata para el ofrecimiento de los sacrificios y para proveer a las cosas que el
- 43templo necesita. Estos dones me fueron traídos por Andrés, uno de tus siervos más honrados, y por Aristeas, ambos varones probos y sinceros, distinguidos por su sabiduría y dignos en todo de ser los representantes de tus elevados principios y rectos designios.
- 44Estos varones me comunicaron tu mensaje y recibieron de mí una respuesta conforme a tu carta. Consentiré en todo cuanto te fuere provechoso, aunque tu petición es sumamente desacostumbrada. Pues has conferido a nuestros ciudadanos grandes e inolvidables beneficios de muchas
- 45maneras. Inmediatamente, pues, ofrecí sacrificios en favor de ti, de tu hermana, de tus hijos y de tus amigos, y todo el pueblo rogó para que tus planes prosperasen continuamente, y para que el Dios Todopoderoso preservase tu reino en paz y con honra, y para que la traducción de la
- 46santa ley se mostrase provechosa para ti y fuese coronada por un feliz éxito. En presencia de todo el pueblo escogí a seis ancianos de cada tribu, varones probos y sinceros, y te los he enviado con una copia de nuestra ley. Será una benevolencia de tu parte, oh rey justo, si dieres instrucción de que, tan pronto como la traducción de la ley quede terminada, los varones nos sean restituidos en seguridad. Pásalo bien.'
- 47Son los siguientes los nombres de los ancianos: De la primera tribu: José, Ezequías, Zacarías, Juan, Ezequías, Eliseo. De la segunda tribu: Judas, Simón, Samuel, Adeo, Matatías, Esclemias. De la
- 48tercera tribu: Nehemías, José, Teodosio, Baseas, Ornias, Daquis. De la cuarta tribu: Jonatán, Abreo, Eliseo, Ananías, Cabrias. De la quinta tribu: Isaac, Jacob, Jesús,
- 49Sabateo, Simón, Leví. De la sexta tribu: Judas, José, Simón, Zacarías, Samuel, Selemias. De la séptima tribu: Sabateo, Sedequías, Jacob, Isaac, Jesías, Mateo. De la octava tribu: Teodosio, Jasón, Jesús, Teódoto, Juan, Jonatán. De la novena tribu: Teófilo, Abraham,
- 50Ársamo, Jasón, Endemias, Daniel. De la décima tribu: Jeremías, Eleazar, Zacarías, Baneas, Eliseo, Dateo. De la undécima tribu: Samuel, José, Judas, Jonates, Cabu, Dositeo. De la duodécima tribu: Isaelo, Juan, Teodosio, Ársamo, Abietes, Ezequiel. Eran setenta y dos en total. Tal fue la respuesta que Eleazar y sus amigos dieron a la carta del rey.
- 51Pasaré ahora a cumplir mi promesa y a dar una descripción de las obras de arte. Fueron labradas con destreza excepcional, pues el rey no reparó en gastos y vigiló personalmente a los artífices uno por uno. No podían, por ende, descuidar parte alguna de la obra ni rematarla negligentemente.
- 52En primer lugar, te daré una descripción de la mesa. El rey anhelaba vivamente que esta obra fuese de dimensiones excepcionalmente vastas, y mandó que se hiciesen averiguaciones entre los judíos
- 53de la localidad respecto del tamaño de la mesa que ya se hallaba en el templo de Jerusalén. Y cuando ellos expusieron las medidas, pasó a inquirir si podría hacer una estructura mayor. Y algunos de los sacerdotes y otros judíos respondieron que nada había que se lo impidiese. Y él dijo que deseaba hacerla cinco veces mayor, pero vaciló por temor de que resultase inútil
- 54para los ministerios del templo. Deseaba él que su ofrenda no quedase meramente depositada en el templo, pues le brindaría mucho mayor gozo si los varones cuyo deber era ofrecer los debidos
- 55sacrificios pudiesen hacerlo apropiadamente sobre la mesa que él había mandado hacer. No suponía que hubiese sido por escasez de oro por lo que la mesa anterior se hubiese labrado de pequeño tamaño, sino que parecía haber habido, dijo él, alguna razón por la cual fue hecha de tal dimensión. Pues, de haberse dado la orden, no habrían faltado los recursos. Por lo cual no debemos traspasar ni exceder la justa
- 56medida. Al mismo tiempo ordenó que pusiesen a contribución todas las múltiples formas del arte, pues era varón de nobilísimos conceptos y la naturaleza le había dotado de una imaginación despierta que le facultaba para representarse el aspecto que presentaría la obra acabada. Dio órdenes también de que, donde no hubiese prescripciones establecidas en las Escrituras judías, todo se hiciese lo más hermoso posible; donde tales instrucciones estuviesen fijadas, debían ejecutarse al pie de la letra.
- 57Hicieron la mesa de dos codos de longitud, un codo de anchura y un codo y medio de altura, labrándola de oro puro macizo. Lo que estoy describiendo no era una lámina delgada de oro superpuesta a otra base, sino que toda la
- 58estructura era de oro macizo forjado en una sola masa. E hicieron una moldura de un palmo de anchura alrededor de ella. Y había una guirnalda de labor ondeada, grabada en relieve en forma de sogas primorosamente
- 59labrada en sus tres lados. Pues era de figura triangular, y el estilo de la obra era exactamente el mismo en cada uno de los lados, de modo que, hacia cualquier lado que fuesen vueltos, presentaban la misma apariencia. De los dos lados bajo la moldura, el que caía en declive hacia la mesa era una muy
- 60hermosa pieza de primor, mas era el lado exterior el que cautivaba la mirada del espectador. Ahora bien, el borde superior de los dos lados, al ser elevado, era agudo, ya que, como dijimos, el reborde era de tres caras, desde cualquier punto de vista que se mirase. Y había hiladas de piedras preciosas engastadas en medio de la labor de cordoncillo en relieve, y estaban entretejidas unas con otras por un inimitable artificio
- 61artístico. Para mayor seguridad, quedaron todas sujetas con pasadores de oro que se insertaban en perforaciones hechas en las piedras.
- 62A los costados, estaban unidas con abrazaderas para mantenerlas firmes. En la parte de la moldura alrededor de la mesa que se inclinaba hacia arriba y salía al encuentro de los ojos, se labró un dibujo de ovas en pedrería, primorosamente grabado por una pieza continua de acanalado en relieve, estrechamente
- 63enlazado alrededor de toda la mesa. Y debajo de las piedras que habían sido dispuestas para figurar ovas, los artífices hicieron una corona que contenía toda suerte de frutos, ostentando en su cúspide racimos de uvas y espigas de trigo, dátiles también y manzanas, granadas y frutos semejantes, vistosamente dispuestos. Estos frutos fueron labrados en piedras preciosas del mismo color de los frutos mismos, y
- 64los sujetaron de canto alrededor de todos los costados de la mesa con una banda de oro. Y después de haber colocado la corona de frutos, debajo se insertó otro dibujo de ovas en pedrería, y otras acanaladuras y relieves cincelados, para que ambos lados de la mesa pudiesen usarse, según los deseos de los poseedores; y por esta causa la labor ondeada y la moldura se prolongaban
- 65Hasta los pies de la mesa. Hicieron y fijaron bajo toda la anchura de la mesa una plancha maciza de cuatro dedos de espesor, en la que los pies pudieran insertarse y quedar firmemente sujetos con clavijas encajadas en orificios bajo el borde, de modo que se pudiera usar cualquier lado de la mesa, según se prefiriese. Así quedó manifiestamente claro que la obra había sido destinada a usarse
- 66Por cualquiera de los dos lados. En la mesa misma grabaron un meandro, con piedras preciosas que sobresalían en su centro, rubíes, esmeraldas, ónice y muchas otras clases de piedras que descuellan
- 67en hermosura. Y junto al meandro se colocó una maravillosa labor de malla calada, que hacía que el centro de la mesa pareciese de forma romboidal, y en ella se habían engastado cristal y ámbar, como se le llama,
- 68los cuales producían una impresión incomparable en cuantos la contemplaban. Hicieron los pies de la mesa con capiteles semejantes a lirios, de suerte que parecían lirios que se inclinaban bajo la mesa, y las partes que quedaban visibles representaban hojas que se erguían derechas.
- 69La base del pie sobre el suelo consistía en un rubí y medía un palmo de altura en todo su contorno. Tenía la apariencia de una zapatilla y medía ocho dedos de anchura. Sobre ella descansaba toda la extensión del pie.
- 70E hicieron que el pie pareciese hiedra que brotaba de la piedra, entretejida con acanto y rodeada de una vid que lo ceñía con racimos de uvas, los cuales estaban labrados en piedras hasta la cima del pie. Los cuatro pies fueron hechos con el mismo estilo, y todo fue ejecutado y ajustado con tanta maestría, y se desplegó tan notable pericia y conocimiento para hacerlo fiel a la naturaleza, que, cuando el aire era agitado por un soplo de viento, se comunicaba movimiento a las hojas, y
- 71todo estaba configurado para corresponder a la realidad misma que representaba. E hicieron el tablero de la mesa en tres hojas como un tríptico, y estaban tan ajustadas y machihembradas con espigas a lo largo de toda la anchura de la obra, que la juntura de las uniones no podía verse ni aun descubrirse. El espesor de la mesa no era menor de medio codo, de suerte que toda la obra
- 72debió de costar muchos talentos. Pues, dado que el rey no deseaba aumentar su tamaño, gastó en los pormenores la misma suma de dinero que se habría requerido si la mesa hubiese podido ser de mayores dimensiones. Y todo se llevó a cabo conforme a su traza, de un modo sobremanera maravilloso y notable, con arte inimitable e incomparable hermosura.
- 73De las cráteras de mezcla, dos fueron labradas en oro, y desde el pie hasta la mitad fueron grabadas con obra de relieve a manera de escamas, y entre las escamas se engastaron piedras preciosas con
- 74gran primor artístico. Luego había un meandro de un codo de altura, con su superficie labrada en piedras preciosas de muchos colores, desplegando gran esfuerzo artístico y belleza. Sobre esto había un mosaico, trabajado en forma de rombo, con apariencia de red y que llegaba hasta el
- 75borde. En el medio, pequeños escudos que estaban hechos de diferentes piedras preciosas, colocados alternadamente y variando en especie, no menores de cuatro dedos de anchura, realzaban la belleza de su aspecto. En la cima del borde había un adorno de lirios en flor, y racimos de uvas entrelazados fueron
- 76grabados alrededor. Tal fue, pues, la hechura de las cráteras de oro, y cabían más de dos medidas en cada una. Las cráteras de plata tenían una superficie pulida, y fueron primorosamente hechas como si estuviesen destinadas a espejos, de modo que todo cuanto se les aproximaba se reflejaba aún con mayor
- 77claridad que en los espejos. Mas es imposible describir la verdadera impresión que estas obras de arte causaban en el ánimo una vez acabadas. Pues, cuando estos vasos hubieron sido concluidos y puestos lado a lado, primero una crátera de plata y luego una de oro, después otra de plata y luego otra de oro, la apariencia que presentaban era del todo inefable, y cuantos acudían a verlos
- 78no podían apartarse de aquella vista deslumbrante y de aquel espectáculo arrebatador. Las impresiones producidas por el espectáculo eran de varia índole. Cuando los hombres miraban los vasos de oro y su mente recorría cada detalle de la labor, sus almas se llenaban de asombro. Por otra parte, cuando un varón quería dirigir su mirada a los vasos de plata, al verlos ante sí, todo parecía destellar con luz alrededor del sitio en que se hallaba, proporcionando un deleite aún mayor a los presentes. De modo que es realmente imposible describir la belleza artística de las obras.
- 79Las redomas de oro fueron cinceladas en el centro con guirnaldas de vid. Y en derredor de los bordes entretejieron una corona de hiedra, mirto y olivo en obra de relieve y en ella engastaron piedras preciosas. Las otras partes del relieve las labraron con diferentes dibujos, por cuanto tenían a gala
- 80rematarlo todo de una manera digna de la majestad del rey. En una palabra, puede decirse que ni en el tesoro del rey ni en ningún otro había obras que igualasen a éstas en costo ni en primor artístico. Pues el rey no consagró escaso pensamiento a ellas, ya que amaba alcanzar renombre por la excelencia de sus designios.
- 81Pues muchas veces descuidaba sus asuntos oficiales y pasaba el tiempo con los artífices en su ansiedad de que concluyesen todo de una manera digna del lugar al cual los presentes debían ser enviados. Así, todo fue ejecutado a gran escala, de un modo
- 82digno del rey que enviaba las dádivas y del sumo sacerdote que gobernaba la tierra. No hubo mezquindad de piedras preciosas, pues nada menos que cinco mil fueron empleadas, y todas eran de gran tamaño. Se desplegó la más excepcional destreza artística, de modo que el costo de las piedras y de la mano de obra fue cinco veces superior al del oro mismo.
- 83Te he hecho esta descripción de las ofrendas porque juzgué que era necesaria. El siguiente punto en la relación es el relato de nuestro viaje a Eleazar, pero antes de todo te daré una descripción de todo el país. Cuando arribamos a la tierra de los judíos, vimos la ciudad situada
- 84en medio de toda Judea sobre la cumbre de una montaña de considerable altitud. En la cima, el templo había sido construido en todo su esplendor. Hallábase circundado por tres muros de más de setenta codos de elevación y con longitud y anchura correspondientes a la fábrica del edificio. Todas las construcciones
- 85se caracterizaban por una magnificencia y un costo enteramente sin precedentes. Era notorio que no se había perdonado gasto alguno en la puerta y en las junturas que la unían a los postes, y
- 86en la firmeza del dintel. El estilo del velo correspondía asimismo exactamente a las proporciones de la entrada. Su tejido, por efecto de la corriente del aire, se hallaba en perpetuo movimiento, y como este movimiento se comunicaba desde la parte inferior y el velo se hinchaba en toda su amplitud, brindaba un deleitoso
- 87espectáculo del cual difícilmente podría un hombre apartar la vista. La fábrica del altar guardaba consonancia con el lugar mismo y con los holocaustos que eran consumidos por el fuego sobre él, y la subida al mismo era de semejante proporción. Había una rampa gradual que ascendía hacia él, dispuesta convenientemente para guardar el decoro, y los sacerdotes oficiantes vestían túnicas de lino hasta los
- 88tobillos. El Templo mira hacia el oriente y sus espaldas dan hacia el occidente. Todo el piso está empedrado con losas y desciende en declive hacia los lugares señalados, para que el agua pueda correr y lavar la
- 89sangre de los sacrificios, pues muchos millares de víctimas son sacrificadas allí en los días festivos. Y hay un inagotable abastecimiento de agua, porque un copioso manantial natural brota desde dentro del recinto del templo. Hay además admirables e inenarrables cisternas subterráneas, según me hicieron ver, a una distancia de cinco estadios alrededor de todo el asiento del templo, y cada una de ellas tiene innumerables conductos,
- 90de suerte que las diversas corrientes confluyen juntas. Y todas estas cisternas estaban forradas de plomo en el fondo y en los muros laterales, y sobre ellas se había extendido gran cantidad de argamasa, y cada parte de la obra se había ejecutado con el mayor esmero. Hay muchas aberturas para el agua en la base del altar, invisibles para todos excepto para aquellos ocupados en el sagrado ministerio, de suerte que toda la sangre de los sacrificios, recogida en copiosas cantidades, se lava en un abrir y cerrar de
- 91ojos. Tal es mi juicio tocante a la naturaleza de los estanques, y ahora te declararé cómo fue confirmada. Me condujeron a más de cuatro estadios fuera de la ciudad y me ordenaron inclinarme hacia cierto paraje y escuchar el estruendo producido por el choque de las aguas, de modo que la gran capacidad de los receptáculos se me hizo patente, como ya se ha expuesto.
- 92El ministerio de los sacerdotes es en todo sentido insuperable, tanto por su resistencia corporal como por su servicio concertado y silencioso. Pues todos trabajan espontáneamente, aunque ello demanda penoso esfuerzo, y cada uno tiene una tarea particular asignada. El servicio se cumple sin interrupción: unos suministran la leña, otros el aceite, otros la flor de harina de trigo, otros las especias aromáticas; otros,
- 93a su vez, traen las piezas de carne para el holocausto, manifestando un grado maravilloso de fortaleza. Pues alzan con ambas manos los miembros de un novillo, pesando cada uno más de dos talentos, y los lanzan con cada mano de modo pasmoso a lo alto del altar sin errar jamás el debido sitio. De la misma manera, las porciones de las ovejas y también de las cabras son admirables tanto por su peso como por su gordura. Pues aquellos a quienes incumbe tal menester escogen siempre las reses sin mancha y señaladamente cebadas, y así el sacrificio que he descrito
- 94se lleva a cabo. Hay un aposento especial apartado para que descansen, donde se sientan los que son relevados de sus funciones. Cuando esto acontece, los que ya han descansado y están listos para asumir sus tareas se levantan espontáneamente, por cuanto nadie hay que dé órdenes con respecto a la ordenación de
- 95los sacrificios. El más absoluto silencio reina, de suerte que se podría imaginar que ni una sola alma está presente, aunque en verdad hay setecientos varones entregados a la faena, fuera del sinnúmero de aquellos ocupados en conducir las ofrendas. Todo se cumple con
- 96Con reverencia y de un modo digno del gran Dios. Nos admiramos mucho, al ver a Eleazar oficiando, de su indumentaria y de la majestad de su aspecto, que se manifestaba en la vestidura que llevaba y en las piedras preciosas sobre su persona. Había campanillas de oro en la vestidura que le llegaba hasta los pies, las cuales producían una melodía singular, y a ambos lados de ellas había granadas
- 97Con flores variadas de admirable color. Lo ceñía un cinturón de singular hermosura, tejido con los más bellos colores. Sobre el pecho llevaba el llamado oráculo de Dios, en el que estaban engastadas doce piedras de distintas clases, unidas con oro y con los nombres de los jefes de las tribus según su orden original, cada una de las cuales despedía de modo indescriptible
- 98Su color particular. En la cabeza llevaba la llamada tiara y, sobre ella, en medio de la frente, un turbante incomparable, la diadema real llena de gloria, con el nombre de Dios inscrito en letras sagradas en una lámina de oro... habiendo sido juzgado digno de llevar estos emblemas en las
- 99Ceremonias sagradas. Su aspecto infundía tal temor y turbación del ánimo que uno se sentía ante un hombre perteneciente a otro mundo. Estoy convencido de que cualquiera que presencie el espectáculo que he descrito quedará lleno de asombro y de admiración indescriptible, y profundamente conmovido al pensar en la santidad que acompaña cada detalle del servicio.
- 100Pero, para obtener información completa, subimos a la cima de la ciudadela vecina y miramos en torno. Está situada en un lugar muy elevado y fortificada con muchas torres, edificadas hasta la cumbre con piedras inmensas, con el fin, según se nos informó, de
- 101Guardar el recinto del templo, de modo que, si hubiera un ataque, una insurrección o una acometida del enemigo, nadie pudiera forzar la entrada por las murallas que rodean el templo. En las torres de la ciudadela había máquinas de guerra y diversos tipos de ingenios, y su posición era
- 102Mucho más alta que el circuito de murallas que he mencionado. También guardaban las torres hombres de suma confianza que habían dado la máxima prueba de lealtad a su patria. Nunca se les permitía salir de la ciudadela, salvo los días de fiesta y, aun entonces, solo en destacamentos; tampoco permitían que ningún
- 103Extraño entrara en ella. Eran asimismo muy cautelosos cuando recibían del oficial superior alguna orden de admitir visitantes para inspeccionar el lugar, como nos enseñó nuestra propia experiencia. Mostraron gran resistencia a
- 104Admitirnos, aunque solo éramos dos hombres desarmados, para contemplar la presentación de los sacrificios. Afirmaron que estaban obligados por el juramento prestado cuando se les confió aquella custodia; todos habían jurado y se habían comprometido a cumplirlo sagradamente al pie de la letra, de suerte que, aunque eran quinientos, no permitirían entrar a más de cinco hombres a la vez. La ciudadela era la protección especial del templo, y su fundador la había fortificado tan sólidamente que pudiera protegerlo eficazmente.
- 105La ciudad tiene dimensiones moderadas. Su perímetro, hasta donde podía calcularse, es de unos cuarenta estadios. Sus torres están dispuestas en forma de teatro, con vías que pasan entre ellas; las calles transversales de las torres inferiores son visibles, pero las de las superiores
- 106Torres son más frecuentadas. Pues el terreno asciende, ya que la ciudad está edificada sobre un monte. Hay también escalones que conducen a las calles transversales; unas personas están siempre subiendo y otras bajando, y en el camino procuran mantenerse tan apartadas unas de otras como sea posible, por causa de quienes
- 107Están sujetos a las reglas de pureza, para que no toquen nada ilícito. No fue sin razón que los fundadores de la ciudad la edificaron en debidas proporciones, pues comprendían claramente lo que se necesitaba. La región es extensa y hermosa. Algunas partes son llanas, en especial las comarcas de la llamada Samaria, que limitan con la tierra de los idumeos; otras son montañosas, sobre todo las contiguas a Judea. Por ello, el pueblo ha de dedicarse a la agricultura y al cultivo de la tierra para obtener cosechas abundantes. De este modo,
- 108Se practica toda clase de cultivo y se recoge una cosecha abundante en toda la tierra mencionada. Las ciudades grandes y prósperas están bien pobladas, pero descuidan los distritos rurales, pues todos se inclinan a una vida de placeres, y cada persona tiene una tendencia natural a buscarlos.
- 109Lo mismo sucedió en Alejandría, que supera a todas las ciudades en tamaño y prosperidad. Los habitantes del campo, al emigrar de las regiones rurales y establecerse
- 110En la ciudad, hicieron que se desdeñara la agricultura; para impedir que se establecieran allí, el rey ordenó que no permanecieran más de veinte días. Asimismo dio instrucciones escritas a los jueces para que, si era preciso citar a alguien
- 111Que viviera en el campo, la causa se resolviera en cinco días. Y, como consideraba el asunto de gran importancia, nombró también oficiales de justicia para cada distrito, con sus ayudantes, a fin de que los agricultores y sus representantes no vaciaran, por causa de negocios, los graneros de la
- 112Ciudad, quiero decir, de sus productos agrícolas. Me he permitido esta digresión porque fue Eleazar quien explicó con gran claridad los puntos mencionados. Grande es el empeño que ponen en cultivar la tierra. Esta está densamente plantada de olivos, de cereales y legumbres, y también de vides; abunda además la miel. Los demás árboles frutales y las palmeras datileras apenas cuentan en comparación con estos. Hay ganado de todas clases en
- 113Gran cantidad y ricos pastos para él. Por ello reconocen acertadamente que los distritos rurales necesitan una población numerosa y que las relaciones entre la ciudad y las aldeas están debidamente
- 114Reguladas. Los árabes llevan al país gran cantidad de especias, piedras preciosas y oro. Pues la tierra es apta no solo para la agricultura, sino también para el comercio, y la
- 115Ciudad es rica en artes y no carece de ninguna de las mercancías traídas por mar. Tiene también puertos apropiados y cómodos en Ascalón, Jope y Gaza, así como en Ptolemaida, fundada por el rey y situada en posición central respecto de los otros lugares mencionados, sin estar lejos de ninguno de ellos. El país produce de todo en abundancia,
- 116Pues está bien regado por todas partes y protegido de las tormentas. El río llamado Jordán, que nunca se seca, atraviesa la tierra. En otro tiempo el país comprendía no menos de sesenta millones de acres, aunque después lo invadieron los pueblos vecinos, y seiscientos mil hombres se establecieron en él en haciendas de cien acres cada una. El río, como el Nilo, crece en tiempo de cosecha y riega gran parte de la tierra. Cerca de la región perteneciente al pueblo de
- 117Ptolemaida, desemboca en otro río, que a su vez fluye hacia el mar. Otros torrentes de montaña, como se los llama, descienden a la llanura y rodean las zonas próximas a Gaza y al distrito de
- 118Asdod. El país está rodeado por una barrera natural; es muy difícil atacarlo y no pueden asaltarlo grandes fuerzas, a causa de los pasos estrechos, de los precipicios que se alzan sobre ellos, de los barrancos profundos y de la aspereza de las regiones montañosas que circundan toda la tierra.
- 119Se nos dijo que antiguamente se extraían cobre y hierro de las montañas vecinas de Arabia. Esto, sin embargo, cesó bajo el dominio persa, pues las autoridades de aquel tiempo difundieron
- 120Fuera del país una noticia falsa según la cual la explotación de las minas era inútil y costosa, para impedir que su tierra fuera arruinada por la minería en aquellas regiones y quizá les fuese arrebatada bajo el dominio persa; con ayuda de aquella noticia falsa hallaron un pretexto para entrar en el territorio. Ahora, mi querido hermano Filócrates, te he dado toda la información esencial acerca de este asunto.
- 121en forma sumaria. Describiré la labor de la traducción en lo sucesivo. El Sumo Sacerdote escogió a varones del más intachable carácter y de la más alta cultura, tales como cabría esperar de su ilustre cuna. Eran hombres que no sólo habían adquirido pericia en la literatura judía, sino que habían estudiado con el mayor esmero
- 122también la de los griegos. Se hallaban señaladamente capacitados, por ende, para servir en embajadas, y asumían este cometido siempre que era menester. Poseían gran soltura para conferencias y para la disputa de cuestiones atinentes a la ley. Abrazaban el término medio — y éste es siempre el mejor rumbo que seguir. Desechaban el estilo hosco y desabrido, mas se hallaban enteramente por encima de la soberbia y jamás adoptaban ademanes de superioridad sobre otros; y en el trato estaban prontos para escuchar y dar una respuesta adecuada a cada pregunta. Y todos ellos guardaban con cuidado esta regla y procuraban sobre todas las cosas aventajarse unos a otros
- 123en su observancia; y eran todos ellos dignos de su guía y de su virtud. Y bien se podía colegir cuánto amaban a Eleazar por su pesadumbre al ser separados de él, y cuánto él los amaba. Pues además de la carta que dirigió al rey tocante a su feliz retorno, también suplicó encarecidamente
- 124a Andrés que se desvelase por el mismo propósito, e instó conmigo asimismo para que coadyuvase con el mejor de mis esfuerzos; y aunque prometimos dedicar nuestro mayor cuidado al negocio, dijo que aún se hallaba en gran desasosiego, por cuanto sabía que el rey, en la benignidad de su condición, reputaba por su más alto privilegio, siempre que tenía noticia de un varón superior a sus semejantes en cultura y sabiduría,
- 125convocarlo a su corte. Pues he sabido de una noble sentencia suya, en el sentido de que allegando a su persona varones justos y prudentes aseguraría la mayor defensa para su corona, puesto que tales amigos le brindarían sin reserva el más saludable consejo. Y los varones que
- 126ahora le eran enviados por Eleazar poseían sin duda alguna tales prendas. Y con frecuencia aseguraba bajo juramento que jamás consentiría en dejar partir a los hombres si fuese meramente algún interés privado suyo el motivo determinante; mas era por el común provecho de
- 127todos los ciudadanos por lo que los enviaba. Porque, explicó, la vida virtuosa estriba en la observancia de las prescripciones de la ley, y este fin se alcanza mucho más por el oír que por el leer. Por ésta y otras razones semejantes resultaba claro cuál era su afecto para con ellos.
- 128Es menester referir brevemente las enseñanzas que él nos comunicó en respuesta a nuestras preguntas. Pues supongo que la mayor parte de las gentes experimenta curiosidad respecto de algunos mandatos de la ley,
- 129particularmente los tocantes a viandas y bebidas y a los animales tenidos por inmundos. Cuando preguntamos por qué causa, no habiendo más que una sola creación, algunos animales son reputados inmundos para el sustento y otros inmundos aun para el tacto (pues si bien la ley es escrupulosa en la mayoría de los puntos, lo es con particular rigor en tales
- 130materias como éstas), comenzó su réplica de este modo: 'Observáis', dijo, 'qué efecto causan en nosotros nuestras costumbres y nuestras compañías; al tratar con los malvados, los hombres contraen sus vicios y se vuelven desdichados durante toda su vida; mas si conviven con los sabios y prudentes, hallan
- 131los medios de librarse de la ignorancia y de reformar sus caminos. Nuestro Legislador asentó, antes de todo, los principios de la piedad y de la justicia y los inculcó pormenorizadamente, no sólo mediante prohibiciones, sino por el uso de ejemplos también, demostrando los estragos del pecado y los
- 132castigos con que Dios hiere a los culpables. Pues probó en primer término que no hay sino un solo Dios y que su potestad se difunde por todo el universo, puesto que todo lugar está lleno de su soberanía y ninguna de las obras que se fraguan en secreto por los hombres sobre la tierra escapa a Su conocimiento. Pues cuanto el hombre hace y cuanto ha de acontecer en el porvenir son manifiestos ante
- 133Él. Dilucidando estas verdades con esmero y habiéndolas declarado, enseñó que si un hombre tan sólo piensa en obrar mal — por no decir el ejecutarlo efectivamente —,
- 134no escaparía a ser descubierto, por cuanto hizo patente que el poder de Dios compenetraba la ley entera.
- 135Arrancando de este cimiento, pasó a manifestar que todo el linaje humano, a excepción de nosotros, cree en la existencia de muchos dioses, siendo ellos mismos harto más poderosos que las criaturas a quienes vanamente rinden culto. Pues habiendo fabricado estatuas de piedra y madera, dicen que son imágenes de quienes inventaron algo útil para la vida y las veneran, aun
- 136Tienen prueba clara de que carecen de todo sentimiento. Sería enteramente necio suponer que alguien se convirtió en dios en virtud de sus inventos. Pues los inventores solo tomaron ciertos objetos ya creados y, combinándolos, mostraron que tenían una nueva utilidad; ellos
- 137No crearon la sustancia de las cosas; por eso es vano y necio que las personas hagan dioses de hombres semejantes a ellas. En nuestros días hay muchos mucho más inventivos e instruidos que los hombres de antaño que fueron divinizados, y, sin embargo, nadie pensaría en adorarlos. Los creadores y autores de esos mitos se creen
- 138Los más sabios de los griegos. ¿Por qué hablar de otros pueblos obcecados, como los egipcios y semejantes, que depositan su confianza en las fieras, en muchas clases de animales que se arrastran y en el ganado, y los adoran y les ofrecen sacrificios tanto vivos como muertos?
- 139Ahora bien, nuestro Legislador, hombre sabio y especialmente dotado por Dios para comprender todas las cosas, examinó ampliamente cada detalle y nos rodeó de baluartes inexpugnables y murallas de hierro, para que no nos mezcláramos en absoluto con las demás naciones, sino que permaneciéramos puros en cuerpo y alma, libres de toda vana imaginación y adorando al único Dios Todopoderoso por encima de toda la
- 140Creación. Por eso los principales sacerdotes egipcios, tras examinar atentamente muchos asuntos y conocer los nuestros, nos llaman «hombres de Dios». Tal título no pertenece al resto de la humanidad, sino solo a quienes adoran al Dios verdadero. Los demás no son hombres de Dios, sino de las comidas, las bebidas y los vestidos, pues toda su inclinación los lleva a buscar consuelo en esas cosas.
- 141Entre nuestro pueblo, tales cosas se consideran de poca importancia; durante toda su vida, en cambio, su
- 142Principal preocupación es la soberanía de Dios. Por tanto, para que no nos corrompiera ninguna abominación ni se pervirtiera nuestra vida por malas compañías, nos rodeó por todas partes de
- 143Reglas de pureza que abarcan igualmente cuanto comemos, bebemos, tocamos, oímos o vemos. Pues, aunque en general todas las cosas tienen la misma constitución natural, puesto que las gobierna un solo y mismo poder, hay una razón profunda en cada caso particular para que nos abstengamos de unas cosas y hagamos uso común de otras. A modo de ilustración, examinaré uno o dos
- 144Puntos y os los explicaré. No debéis caer en la idea degradante de que Moisés redactó sus leyes con tanto esmero por consideración a ratones, comadrejas y criaturas semejantes. Todas estas disposiciones se hicieron en favor de la justicia, para ayudar en la búsqueda de la virtud y en el
- 145Perfeccionamiento del carácter. Pues todas las aves de que nos servimos son mansas y se distinguen por su limpieza, alimentándose de diversas clases de cereales y legumbres, como las palomas y las tórtolas,
- 146Langostas, perdices, gansos y todas las demás aves de esta clase. Pero las aves prohibidas, como veréis, son salvajes y carnívoras; tiranizan a las otras con su fuerza y obtienen alimento cruelmente, atacando a las aves mansas antes enumeradas; y no solo eso, sino que
- 147Arrebatan corderos y cabritos, y dañan también a los seres humanos, muertos o vivos. Al llamarlas impuras, dio por medio de ellas la señal de que aquellos para quienes se instituyó la ley deben practicar de corazón la justicia, no tiranizar a nadie confiando en su propia fuerza ni robarle cosa alguna, sino conducir su vida conforme a la justicia, así como las aves mansas ya mencionadas consumen las diversas legumbres que crecen en la tierra
- 148Y no ejercen tiranía hasta destruir a las de su propia especie. Nuestro Legislador nos enseñó, por tanto, que mediante tales ejemplos se dan a los sabios indicaciones de que deben ser justos, no lograr nada por la violencia y abstenerse de tiranizar a los demás apoyados en su propia
- 149Fuerza. Pues, si se considera impropio hasta tocar los animales impuros mencionados a causa de sus hábitos particulares, ¿no debemos tomar todas las precauciones para que nuestro propio
- 150Carácter no quede corrompido en la misma medida? Así, todas las reglas que estableció acerca de las aves y demás animales permitidos tienen por objeto enseñarnos una lección moral. La división de la pezuña y la separación de las uñas se destinan a enseñarnos que debemos distinguir entre nuestros actos particulares con miras a
- 151La práctica de la virtud. Pues la fuerza de todo nuestro cuerpo y su actividad dependen de nuestros hombros y miembros. Por eso nos obliga a reconocer que debemos realizar todos nuestros actos con discernimiento, según la norma de la justicia, sobre todo porque hemos sido
- 152Claramente separados del resto de la humanidad. La mayoría de los demás hombres se contamina con relaciones promiscuas, cometiendo gran iniquidad, y países y ciudades enteros se jactan de esos vicios. Pues no solo mantienen relaciones con hombres, sino que deshonran a sus propias
- 153Madres y aun a sus hijas. Nosotros, en cambio, hemos sido mantenidos apartados de tales pecados. Quienes fueron separados de la manera descrita también son caracterizados por el Legislador como poseedores del don de la memoria. Pues todos los animales «que tienen la pezuña hendida y rumian»
- 154Representan para los iniciados el símbolo de la memoria. El acto de rumiar no es sino la rememoración de la vida y la existencia. Pues la vida suele sustentarse por medio del alimento.
- 155Por eso nos exhorta también en la Escritura con estas palabras: «Ciertamente recordarás al Señor que obró en ti aquellas cosas grandes y maravillosas». Cuando se comprenden debidamente, son manifiestamente grandes y gloriosas: primero, la formación del cuerpo y la disposición del
- 156Alimento y la separación de cada miembro; más aún, la organización de los sentidos, el funcionamiento y movimiento invisible de la mente, la rapidez de sus actos particulares y su descubrimiento de las
- 157Artes muestran una ingeniosidad infinita. Por eso nos exhorta a recordar que las partes mencionadas se mantienen unidas por el poder divino con consumada destreza. Pues señaló cada
- 158Tiempo y lugar para que recordemos continuamente al Dios que nos gobierna y conserva. En cuanto a las comidas y bebidas, nos manda ofrecer primero una parte en sacrificio y, luego, tomar nuestra comida. Además, nos dio en las vestiduras un símbolo de recuerdo y, del mismo modo, nos ordenó colocar los oráculos divinos en nuestros portones y puertas como recuerdo de
- 159Dios. También ordena expresamente que el símbolo se ate a nuestras manos, mostrando claramente que debemos realizar cada acto con justicia, recordando nuestra propia creación y, por encima de todo, el
- 160Temor de Dios. Ordena también a los hombres que, al acostarse y al levantarse, mediten en las obras de Dios, no solo de palabra, sino observando claramente el cambio y la impresión que se producen en ellos al dormirse y al despertar: cuán divina e incomprensible
- 161lo que sea la transición de uno de estos estados al otro. La excelencia de la analogía tocante a la discriminación y a la memoria se te ha manifestado ahora, según nuestra interpretación de 'la pezuña hendida y el rumiar el manjar'. Porque nuestras leyes no fueron trazadas al azar o conforme al primer pensamiento fortuito que asaltó la mente, sino con miras a la verdad y a la
- 162indicación de la recta razón. Porque mediante las ordenanzas que él formula tocantes a viandas y bebidas y a casos particulares de contacto, nos manda que nada hagamos ni escuchemos atolondradamente,
- 163ni recurramos a la injusticia por abuso de la facultad de la razón. En el caso de las bestias salvajes, asimismo, puede descubrirse el mismo principio. Pues la naturaleza de la comadreja y de los ratones y de tales
- 164animales como éstos, que están expresamente señalados, es destructora. Los ratones profanan y estropean todo, no sólo para su propio sustento, sino hasta el extremo de inutilizar por entero al hombre cuanto
- 165encuentran a su paso susceptible de daño. La especie de la comadreja también es singular: pues además de lo dicho, posee una propiedad que es contaminadora: concibe por los oídos y pare por la
- 166boca. Y es por este motivo por lo que semejante costumbre se declara inmunda en los hombres. Pues expresando en palabras cuanto reciben por los oídos, envuelven a otros en desgracias y forjan deshonra no común, quedando ellos mismos mancillados por la torpeza de la impiedad. Y vuestro rey, según se nos ha hecho saber, obra muy rectamente al extirpar a tales hombres.'
- 167Dije entonces: 'Supongo que te refieres a los delatores, pues él constantemente los somete a tormentos y a
- 168dolorosas formas de muerte.' 'Ciertamente', repuso él, 'a esos varones me refiero; pues asechar la ruina de los hombres es cosa abominable. Y nuestra ley nos prohíbe dañar a persona alguna con palabras o con obras. Mi concisa exposición de estas materias debiera haberte persuadido de que todas nuestras prescripciones fueron redactadas con miras a la rectitud, y que nada fue decretado en la Escritura inconsideradamente o sin justa razón, sino que su propósito es capacitarnos a lo largo de toda nuestra vida y en todas nuestras acciones
- 169para obrar la justicia ante todos los hombres, teniendo presente al Dios Todopoderoso. Y así, respecto de manjares y cosas inmundas, reptiles y alimañas, todo el ordenamiento se encamina a la equidad y a relaciones justas de hombre a hombre.'
- 170Parecióme que había formulado un cabal descargo en todos los extremos; pues en punto también a los becerros, carneros y machos cabríos que se ofrecen, dijo que era forzoso tomarlos de las vacadas y rebaños, y sacrificar bestias mansas y no ofrecer fiera alguna, para que los oferentes de las víctimas entendiesen el valor alegórico del legislador y no se dejasen llevar por una arrogante suficiencia. Porque quien ofrece un sacrificio hace también ofrenda de su propia alma en todas sus inclinaciones.
- 171Juzgo que estas particularidades atinentes a nuestro coloquio son dignas de referirse, y por razón de la santidad y natural sentido de la ley, me he movido a exponértelas con claridad, Filócrates, en atención a tu propio amor por el saber.
- 172Y Eleazar, habiendo ofrecido el sacrificio, escogido a los comisionados y aderezado muchas dádivas para el
- 173rey, nos despidió para nuestro viaje con entera seguridad. Y cuando arribamos a Alejandría, el rey fue de inmediato enterado de nuestra llegada. Habiendo obtenido entrada al palacio, Andrés y yo saludamos con afecto
- 174Al rey, y le entregamos la carta escrita por Eleazar. El rey estaba muy deseoso de conocer a los enviados y ordenó que se despidiera a todos los demás oficiales y que los enviados
- 175Fueran llamados de inmediato a su presencia. Esto causó sorpresa general, pues es costumbre que quienes solicitan audiencia con el rey sobre asuntos importantes sean admitidos al quinto día, mientras que los enviados de reyes o de ciudades muy importantes apenas consiguen acceso a la corte en treinta días. Pero a estos hombres los juzgó dignos de mayor honor, porque estimaba mucho a quien los había enviado. Así despidió enseguida a quienes consideraba innecesarios y siguió paseando hasta que ellos entraron y pudo recibirlos.
- 176Cuando entraron con los presentes que se les habían confiado y con los valiosos pergaminos en los que la Ley estaba escrita en oro con caracteres judaicos —pues el pergamino había sido preparado admirablemente y la unión entre las hojas hecha de manera invisible—, el rey, apenas
- 177Los vio, comenzó a preguntarles por los libros. Cuando sacaron los rollos de sus envolturas y desplegaron las hojas, el rey permaneció inmóvil largo rato; luego, haciendo reverencia unas siete veces, dijo: «Os doy gracias, amigos míos, y doy aún más gracias a quien os envió, y
- 178Sobre todo a Dios, de quien son estos oráculos». Cuando todos, tanto los enviados como los demás presentes, exclamaron a una sola voz: «¡Dios salve al rey!», rompió a llorar de alegría. Pues la elevación de su ánimo y el sentimiento del extraordinario honor que se le había
- 179Dispensado lo hicieron llorar por su buena fortuna. Mandó que colocaran de nuevo los rollos en su lugar y, después de saludar a los hombres, dijo: «Era justo, hombres de Dios, que primero rindiera reverencia a los libros por los cuales os llamé aquí y, después de hacerlo, os tendiera la mano derecha en señal de amistad. Por eso
- 180Lo hice primero. He decretado que este día de vuestra llegada sea guardado como un gran día y celebrado cada año durante toda mi vida. Sucede además que es el aniversario de
- 181Mi victoria naval sobre Antígono. Por tanto, me alegrará celebrar hoy un banquete con vosotros». «Todo cuanto podáis necesitar», añadió, «será preparado de manera adecuada para vosotros y también para mí junto con vosotros». Después de que expresaron su alegría, ordenó que se les asignaran las mejores habitaciones cerca de la ciudadela y que se preparara el banquete.
- 182Y Nicanor llamó al mayordomo mayor, Doroteo, oficial especialmente encargado de atender a los judíos, y le mandó hacer los preparativos necesarios para cada uno. El rey había establecido esta disposición, que todavía se mantiene: para todas las ciudades que tienen costumbres propias en cuanto a beber, comer y reclinarse a la mesa, se nombran oficiales especiales para atender sus necesidades. Cuando sus habitantes vienen a visitar a los reyes, se hacen preparativos según sus costumbres, para que ninguna incomodidad perturbe el placer de la visita. La misma precaución se tomó con los enviados judíos. Ahora bien, Doroteo, encargado de atender a los huéspedes judíos, era
- 183Un hombre muy concienzudo. Sacó para el banquete todas las provisiones que estaban bajo su cuidado y se habían reservado para recibir a tales huéspedes. Dispuso los asientos en dos filas según las instrucciones del rey, quien le había ordenado sentar a la mitad de los hombres a su derecha y al resto detrás de él, para no negarles el mayor honor posible. Cuando ocuparon sus lugares, mandó a Doroteo llevarlo todo a cabo de
- 184Conformidad con las costumbres de sus huéspedes judíos. Por ello prescindió de los heraldos sagrados, de los sacerdotes que ofrecían sacrificios y de los demás que acostumbraban elevar las oraciones, y llamó a uno de los nuestros, Eleazar, el más anciano de los sacerdotes judíos, para orar en su lugar. Este se levantó e hizo una plegaria admirable: «Que el Todopoderoso
- 185Dios te colme, oh rey, de todos los bienes que ha creado y te conceda a ti, a tu esposa, a tus hijos y compañeros su posesión continua mientras vivas!». A estas palabras estalló un aplauso fuerte y jubiloso que duró largo rato; después,
- 186Pasaron a disfrutar del banquete que se había preparado. Todo el servicio de mesa se realizó según las instrucciones de Doroteo. Entre los servidores estaban los pajes reales y otros que ocupaban puestos de honor en la corte del rey.
- 187Aprovechando una pausa en el banquete, el rey preguntó al enviado que ocupaba el lugar de honor —pues estaban sentados según su edad— cómo podría conservar su reino
- 188Intacto hasta el fin. Tras reflexionar un momento, respondió: «Asegurarás mejor su estabilidad si imitas la benignidad incesante de Dios. Si muestras clemencia e impones penas leves a quienes las merecen, conforme a sus faltas, los
- 189Apartarás del mal y los llevarás al arrepentimiento». El rey alabó la respuesta y preguntó al siguiente cómo podría obrar del mejor modo en todos sus actos. Respondió: «Si un hombre mantiene una actitud justa con todos, obrará rectamente en cada ocasión, recordando que Dios conoce todo pensamiento. Si tomas el temor de Dios como punto de partida, jamás errarás el blanco».
- 190El rey elogió también la respuesta de este hombre y preguntó a otro cómo podría tener amigos de su mismo sentir. Respondió: «Si te ven atender a los intereses de las multitudes que gobiernas; harás bien en observar cómo Dios concede sus beneficios a la
- 191Raza humana, proporcionándole salud, alimento y todas las demás cosas a su debido tiempo». Tras expresar su acuerdo, el rey preguntó al siguiente huésped cómo, al conceder audiencias y dictar sentencias, podría recibir elogios incluso de quienes perdieran su causa. Este dijo: «Si hablas con equidad a todos y nunca obras con insolencia ni tiranía al tratar a los
- 192Transgresores. Así lo harás si observas cómo obra Dios. Las súplicas de los dignos siempre son atendidas, mientras que aquellos cuyas oraciones no reciben respuesta son informados, mediante sueños o acontecimientos, de lo que había de perjudicial en sus peticiones y de que Dios no los hiere según sus pecados o la grandeza de su poder, sino que los trata con paciencia».
- 193El rey alabó calurosamente al hombre por su respuesta y preguntó al siguiente cómo podría ser invencible en los asuntos militares. Respondió: «Si no confiaras enteramente en la cantidad de tus hombres ni en tus fuerzas de guerra, sino que invocaras continuamente a Dios para llevar a buen fin tus empresas, mientras
- 194Tú mismo cumplieras todos tus deberes con espíritu de justicia». Acogiendo esta respuesta, preguntó a otro cómo podría hacerse temible para sus enemigos. Respondió: «Si, aunque mantengas una gran provisión de armas y tropas, recuerdas que estas son incapaces de obtener un resultado duradero y definitivo. Pues hasta Dios infunde temor en los hombres concediendo treguas y mostrando tan solo la grandeza de su poder».
- 195El rey elogió a este hombre y dijo al siguiente: «¿Cuál es el mayor bien de la vida?». Respondió: «Saber que Dios es Señor del Universo y que, en nuestros mejores logros, no somos nosotros quienes alcanzamos el éxito, sino Dios, que por su poder lleva todas las cosas a su cumplimiento y nos conduce a la meta».
- 196El rey exclamó que había respondido bien y preguntó al siguiente cómo podría conservar intactos todos sus bienes y, al fin, transmitirlos a sus sucesores en el mismo estado. Respondió: «Orando constantemente a Dios para que te inspire nobles motivos en todas tus empresas y advirtiendo a tus descendientes que no se dejen deslumbrar por la fama o la riqueza, pues Dios es quien concede todos esos dones, y los hombres jamás alcanzan por sí solos la supremacía».
- 197El rey expresó su acuerdo y preguntó al siguiente huésped cómo podría soportar con serenidad cuanto le sucediera. Este dijo: «Si comprendes firmemente que Dios destinó a todos los hombres a participar tanto del mayor mal como del mayor bien, pues ningún hombre puede estar exento de ello. Pero Dios, a quien debemos orar siempre, nos inspira valor para soportarlo».
- 198Encantado con la respuesta, el rey dijo que todas habían sido buenas. «Haré una pregunta más a otro», añadió, «y por ahora terminaré, para que volvamos nuestra atención
- 199Al disfrute del banquete y pasemos un rato agradable». Entonces preguntó al hombre cuál era el verdadero objetivo del valor. Respondió: «Que se lleve a cabo un plan acertado en la hora del peligro, conforme a la intención original. Pues Dios realiza todas las cosas para tu provecho, oh rey, ya que tu propósito es bueno».
- 200Cuando todos manifestaron con aplausos su acuerdo con la respuesta, el rey dijo a los filósofos, pues no eran pocos los presentes: «En mi opinión, estos hombres sobresalen en virtud y poseen un conocimiento extraordinario, pues respondieron apropiadamente y sin preparación a las preguntas que les hice, y todos tomaron a Dios como punto de partida de sus palabras».
- 201Y Menedemo, filósofo de Eretria, dijo: 'Verdad es, oh rey — pues puesto que el universo es regido por la providencia y puesto que con acierto entendemos que el hombre es hechura de Dios, síguese
- 202que todo poder y hermosura en el hablar dimanan de Dios.' Habiendo el rey asentido con la cabeza a este sentir, cesaron las pláticas y se dieron al regocijo. Llegada la noche, el festín se concluyó.
- 203Al día siguiente, sentáronse de nuevo a la mesa y prosiguieron el convite conforme al mismo concierto. Cuando el rey juzgó que había llegado sazón oportuna para formular demandas a sus comensales, pasó a interrogar a los varones que seguían en orden a los que
- 204habían contestado en la víspera. Empezó a trabar conversación con el undécimo varón, pues habían sido diez los interrogados en la ocasión anterior. Habiéndose hecho el silencio,
- 205preguntó cómo podría continuar siendo opulento. Tras breve reflexión, el varón a quien se había hecho la pregunta repuso: 'Si nada hicieres que desdiga de tu alta dignidad, si jamás procedieres con disolución, si nunca derramares caudales en empresas vanas y estériles, sino que por actos de beneficencia hicieres a todos tus vasallos bien dispuestos hacia ti. Porque es Dios el autor de todos los bienes, y
- 206a Él debe el hombre obedecer.' El rey colmólo de alabanzas y preguntó a otro: '¿Cómo puede un hombre sostener la verdad?' En respuesta a la demanda dijo él: 'Reconociendo que la mentira acarrea gran mengua sobre todos los mortales, y sobremanera sobre los reyes. Pues, teniendo potestad para hacer cuanto se les antoje, ¿por qué habrían de ampararse en engaños? Además de esto, debes siempre acordarte, oh rey, de que Dios es amador de la verdad.'
- 207El rey acogió la respuesta con gran complacencia y, mirando a otro, dijo: '¿Cuál es la doctrina de la sabiduría?' Y el otro repuso: 'Así como deseas que ningún mal te sobrevenga, sino ser partícipe de todos los bienes, así debes obrar según el mismo dechado para con tus súbditos y con los transgresores, y debes amonestar con benignidad a los ilustres y buenos. Pues Dios atrae a todos los hombres a Sí por Su clemencia.'
- 208El rey le alabó y preguntó al siguiente por turno: '¿Cómo puede un rey ser amigo de los hombres?' Y él contestó: 'Observando que el género humano se multiplica y nace con penosos afanes y grandes sufrimientos; por lo cual no debes castigarlos a la ligera ni imponerles tormentos, conociendo que la vida humana se compone de quebrantos y penas. Pues si lo comprendieses todo, te henchirías de piedad, por cuanto Dios es asimismo misericordioso.'
- 209El rey recibió la respuesta con aplauso e inquirió del siguiente: '¿Cuál es la dote más indispensable para reinar?' 'Guardarse a sí mismo', respondió, 'limpio de cohecho, ejercitar la templanza durante la mayor parte de la vida, venerar la justicia por encima de todas las cosas y allegarse por amigos a varones de esta condición. Porque Dios también es amador de la rectitud.'
- 210Habiendo manifestado su venia, dijo el rey a otro: '¿Cuál es el verdadero dechado de la piedad?' Y él contestó: 'Percibir que Dios actúa de continuo en el Universo y conoce todas las cosas, y ningún hombre que obra inicuamente y fragua maldad puede sustraerse a Su mirada. Como Dios es bienhechor de todo el orbe, así también tú debes imitarle y ser irreprensible.'
- 211El rey dio su conformidad y dijo a otro: '¿Cuál es la esencia de la potestad real?' Y él respondió: 'Gobernarse bien a sí mismo y no dejarse arrastrar por las riquezas o la fama a codicias desmedidas o torpes; éste es el verdadero arte de reinar, si ponderares bien el caso. Porque cuanto en verdad necesitas es tuyo, y Dios está libre de necesidades y es benigno con todos. Sean tus pensamientos propios de un varón ilustre, y no codicies muchas cosas, sino tan sólo las indispensables para gobernar.'
- 212El rey alabóle y preguntó a otro varón: '¿Cómo pueden las deliberaciones de un gobernante ser óptimas?' Y él repuso: 'Si tuviere perpetuamente la justicia ante sus ojos en todo y estimare que la injusticia equivale al despojo de la vida misma. Porque Dios promete siempre las más altas bendiciones a los justos.'
- 213Habiéndole ensalzado, el rey inquirió del siguiente: '¿Cómo puede un hombre librarse de pensamientos perturbadores en el sueño?' Y él respondió: 'Me has propuesto una demanda de suyo difícil de absolver, pues no podemos poner en juego nuestro verdadero ser durante las horas del sueño, sino que somos retenidos en ellas
- 214por vanas fantasías que no pueden ser domeñadas por la razón. Pues nuestras almas albergan la persuasión de estar viendo en efecto las cosas que se introducen en nuestra conciencia durante el reposo. Mas erramos si nos figuramos que estamos navegando realmente en naves sobre el mar, o hendiendo el aire con alas, o peregrinando por remotas regiones o cosas semejantes. Y no obstante en verdad nos imaginamos que tales
- 215sucesos acaecen. En cuanto me es dable juzgar, he alcanzado la conclusión siguiente: Debes por cuantos medios pudieres, oh rey, enderezar tus palabras y obras por la regla de la piedad, a fin de que tengas la certidumbre de estar guardando la virtud y de que jamás prefieres complacerte a costa de la razón, ni abusando de la potestad
- 216haces afrenta a la justicia. Pues la mente se ejercita en el sueño con preferencia en los mismos negocios en que se afana en vigilia. Y quien endereza todos sus pensamientos y acciones hacia los más nobles fines, se afirma en la justicia tanto cuando vigila como cuando duerme. Por ende, debes ser constante en la continua disciplina de ti mismo.'
- 217El rey tributó grandes alabanzas al varón y dijo a otro: 'Puesto que eres el décimo en responder, después que hayas hablado nos consagraremos al banquete.' Y entonces formuló la pregunta:
- 218'¿Cómo podré guardarme de hacer cosa alguna indigna de mí mismo?' Y él respondió: 'Mira siempre a tu propio renombre y a tu preeminente trono, para que pronuncies y pienses solamente cosas que sean
- 219conformes con él, conociendo que todos tus vasallos piensan y discurren tocante a ti. Porque no debes parecer de peor condición que los comediantes, los cuales estudian con esmero el papel que les incumbe representar y conforman todos sus actos a su tenor. Tú no estás fingiendo una figura, sino que eres rey en verdad, por cuanto Dios te ha conferido una soberanía digna de tu noble condición.'
- 220Habiendo el rey aplaudido clamorosa y largamente del modo más grato, convidóse a los huéspedes al reposo. Así, habiendo concluido el diálogo, pasaron a la siguiente vianda del festín.
- 221Al día venidero, guardóse el mismo concierto, y hallando el rey ocasión de proponer preguntas a los comensales, interrogó al primero de los que habían quedado
- 222para la tanda siguiente: '¿Cuál es la forma más excelente de gobierno?' Y él respondió: 'Gobernarse a sí mismo y no dejarse arrebatar por pasiones ciegas. Pues todos los hombres albergan cierta natural inclinación en el ánimo.
- 223Es probable que los más de los hombres sientan propensión hacia el manjar, la bebida y el deleite carnal, y los reyes una inclinación a ensanchar sus fronteras y ganar gran nombradía. Mas es bueno que reine templanza en todas las cosas. Lo que Dios otorga, eso debes tomar y guardar, mas no anhelar jamás cosas que excedan tu alcance.'
- 224Satisfecho con estas razones, preguntó el rey al que le seguía: '¿Cómo puede un hombre estar libre de envidia?' Y él, tras breve pausa, respondió: 'Si considerares ante todo que es Dios quien reparte a todos los reyes la gloria y el gran caudal, y que nadie es rey por sus solas fuerzas. Todos los hombres querrían tener parte en tal gloria, mas no pueden, por ser don de Dios.'
- 225El rey alabó al varón con dilatado razonamiento y preguntó a otro: '¿Cómo puede un rey menospreciar a sus enemigos?' Y él respondió: 'Si mostrares benignidad para con todos los hombres y granjeares su amistad, a nadie habrás de temer. El ser grato a todos los hombres es la mejor de las mercedes que de Dios se alcanzan.'
- 226Habiendo ensalzado esta respuesta, mandó el rey al siguiente que absolviese la demanda: '¿Cómo podrá conservar su gran nombradía?' Y él repuso: 'Si fueres generoso y de noble corazón en dispensar mercedes y gracias a otros, jamás se apagará tu fama; mas si deseas que tales virtudes perseveren en ti, debes invocar a Dios de continuo.'
- 227El rey manifestó su beneplácito y preguntó al que seguía: '¿Con quién debe el hombre usar de liberalidad?' Y él respondió: 'Todos los hombres confiesan que debemos ser liberales con quienes nos son afectos; mas juzgo que debemos desplegar el mismo generoso empeño para con quienes nos son contrarios, para que por este medio podamos ganarlos a lo justo y a lo que nos es provechoso. Mas debemos rogar a Dios que esto se logre, pues Él rige los corazones de todos los hombres.'
- 228Habiendo mostrado su conformidad con la sentencia, pidió el rey al sexto que respondiese a la pregunta: '¿A quiénes debemos guardar gratitud?' Y él contestó: 'A nuestros padres de continuo, pues Dios nos dio un precepto gravísimo tocante a la honra debida a los progenitores. En segundo lugar, Él toma en cuenta el afecto de amigo a amigo, pues dice: "el amigo que es como tu propia alma". Obras cuerdamente al procurar atraer a todos los hombres a tu amistad.'
- 229El rey le habló afablemente y preguntó al siguiente: '¿Qué es lo que iguala en precio a la hermosura?' Y él dijo: 'La piedad, pues es la forma suprema de belleza, y su poder estriba en el amor, que es don de Dios. Ésta ya la has alcanzado, y juntamente con ella todas las venturas de la vida.'
- 230El rey, con el talante más benigno, aplaudió la respuesta y preguntó a otro: '¿De qué modo, si viniere a caer, podría recobrar su nombradía en el mismo punto?' Y él dijo: 'No es posible que tú caigas, pues has sembrado en todos los pechos las semillas de la gratitud que producen mieses de buena voluntad,
- 231y esto es más fuerte que las más aceradas armas y afianza la mayor seguridad. Mas si algún hombre cayere, jamás debe reiterar las obras que causaron su quebranto, sino entablar amistades y obrar rectamente. Porque don de Dios es el poder ejecutar buenas obras y no lo contrario.'
- 232Gozoso con estas razones, preguntó el rey a otro: '¿Cómo puede uno verse libre de tristeza?' Y él respondió: 'Si jamás hiciere agravio a nadie, sino bien a todos y siguiere las sendas de la
- 233justicia, pues sus frutos traen desahogo de pesares. Mas debemos suplicar a Dios que males impensados, como muerte, dolencia, dolor o cualquier daño semejante, no caigan sobre nosotros para lastimarnos. Mas estando tú consagrado a la piedad, ningún infortunio semejante te alcanzará jamás.'
- 234El rey colmólo de encarecidas alabanzas y preguntó al décimo: '¿Cuál es la más alta forma de gloria?' Y él dijo: 'Honrar a Dios, y esto se hace no con dádivas ni sacrificios, sino con limpieza de alma y convicción santa, puesto que todas las cosas son formadas y gobernadas por Dios conforme a Su beneplácito. De este propósito estás en constante posesión, según todos los hombres pueden colegir de tus hazañas pasadas y presentes.'
- 235A voz en cuello saludó el rey a todos y les habló con benignidad, y cuantos se hallaban presentes manifestaron su aplauso, señaladamente los filósofos. Porque eran muy superiores a ellos, tanto en su vida como en sus argumentos, puesto que siempre ponían a Dios por cimiento. Tras esto, para manifestar su regocijo, pasó el rey a brindar a la salud de sus huéspedes.
- 236Al día venidero, hiciéronse las mismas prevenciones para el banquete, y el rey, tan pronto como halló sazón, comenzó a proponer demandas a los varones que estaban sentados junto a los que ya habían respondido, y dijo al primero: '¿Puede la sabiduría ser enseñada?' Y él contestó: 'El alma está de tal suerte dotada que es capaz, por divino poder, de acoger todo bien y desechar lo contrario.'
- 237El rey otorgó su beneplácito y preguntó al varón siguiente: '¿Qué es lo más provechoso para la salud?' Y él dijo: 'La templanza, y no es posible alcanzarla si Dios no infundiere propensión a ella.'
- 238El rey habló con afabilidad al varón y dijo a otro: '¿Cómo puede un hombre saldar dignamente la deuda de gratitud para con sus padres?' Y él dijo: 'No causándoles pesar alguno; y esto no es hacedero a menos que Dios incline el corazón a los más levantados fines.'
- 239El rey manifestó su acuerdo y preguntó al que seguía: '¿Cómo puede un hombre hacerse oyente diligente?' Y él dijo: 'Recordando que todo saber es provechoso, porque te capacita, con el socorro de Dios en hora de aprieto, para escoger algunas de las cosas aprendidas y aplicarlas al trance que se te pone delante. Y así los conatos humanos son coronados con el auxilio de Dios.'
- 240El rey alabóle y preguntó al siguiente: '¿Cómo puede un hombre guardarse de cometer desafuero contra la ley?' Y él dijo: 'Si reconocieres que es Dios quien pone los pensamientos en los pechos de los legisladores para que la vida humana sea preservada, tú los acatarás.'
- 241El rey reconoció la respuesta del varón y dijo a otro: '¿Cuál es el provecho del parentesco?' Y él contestó: 'Si consideramos que nosotros mismos somos afligidos por los infortunios que caen sobre nuestros parientes, y si sus padecimientos se tornan propios, entonces la fuerza del parentesco se hace
- 242patente al punto, pues sólo cuando tal sentimiento se demuestra es como granjeamos honra y aprecio a sus ojos. Porque el socorro, cuando se enlaza con la benignidad, es de suyo un vínculo enteramente indisoluble. Y en el día de su prosperidad no debemos codiciar sus bienes, sino rogar a Dios que derrame toda suerte de mercedes sobre ellos.'
- 243Y habiéndole otorgado el mismo encomio que a los demás, preguntó el rey a otro: '¿Cómo puede un hombre alcanzar libertad de temor?' Y él dijo: 'Cuando la mente tiene conciencia de no haber obrado mal alguno, y cuando Dios la encamina a todo noble designio.'
- 244El rey manifestó su beneplácito y preguntó a otro: '¿Cómo puede un varón sostener siempre un recto juicio?' Y él respondió: 'Si pusiere de continuo ante sus ojos las adversidades que acaecen a los mortales y reconociere que es Dios quien quita la prosperidad a unos y ensalza a otros a grande honra y gloria.'
- 245El rey acogió con afabilidad al varón y mandó al siguiente que respondiese a la pregunta: '¿Cómo puede un hombre huir de una vida de regalo y molicie?' Y él respondió: 'Si de continuo se acordare de que es regidor de un vasto imperio y soberano de copiosas muchedumbres, y que su mente no debe embarazarse con otros negocios, sino estar perpetuamente atenta a cómo promover su mayor bienestar. Debe rogar también a Dios que ninguna obligación sea desatendida.'
- 246Habiéndole conferido alabanza, preguntó el rey al décimo: '¿Cómo podrá un príncipe reconocer a quienes traman traición contra él?' Y él respondió a la demanda: 'Si observare si el porte de quienes le rodean es natural y si guardan la debida compostura en audiencias y consejos, y en su trato general, no traspasando jamás los linderos del
- 247decoro en parabienes o en otros ademanes de conducta. Mas Dios inclinará tu ánimo, oh rey, a todo cuanto es noble.' Habiendo el rey expresado su sonora aprobación y alabado a todos individualmente (en medio de las aclamaciones de cuantos se hallaban presentes), pasaron a entregarse al deleite del festín.
- 248Y al día siguiente, habiéndose presentado la oportunidad, preguntó el rey al varón que seguía: '¿Cuál es la más grave forma de descuido?' Y él contestó: 'Si un hombre desatiende a sus hijos y no consagra todo su esfuerzo a su crianza. Pues siempre rogamos a Dios no tanto por nosotros mismos cuanto por nuestros hijos, a fin de que toda bendición sea suya. Nuestro anhelo de que nuestros hijos alcancen continencia sólo se logra por el poder de Dios.'
- 249El rey dijo que había hablado acertadamente y preguntó a otro: '¿Cómo puede uno ser patriota?' 'Teniendo presente ante tu consideración', respondió, 'el pensamiento de que es hermoso vivir y expirar en la propia patria. El morar en tierra extraña concita menosprecio para el pobre y vergüenza para el rico, cual si hubiesen sido desterrados por un delito. Si dispensares beneficios a todos, según de continuo haces, Dios te otorgará gracia ante todos y serás tenido por amante de tu patria.'
- 250Tras escuchar a este varón, preguntó el rey al siguiente por orden: '¿De qué suerte puede un hombre vivir en concordia con su esposa?' Y él contestó: 'Reconociendo que las mujeres son por naturaleza porfiadas y vivas en pos de sus propios apetitos, y propensas a repentinas mudanzas de parecer por engañosos raciocinios, siendo su condición naturalmente flaca. Es forzoso conducirse cuerdamente con ellas
- 251y no suscitar pendencia. Pues para el feliz gobierno de la vida el timonel debe conocer el puerto hacia el cual enderezar la proa. Tan sólo implorando el auxilio de Dios pueden los mortales gobernar con acierto el rumbo de su vida en toda sazón.'
- 252El rey manifestó su acuerdo y preguntó al que seguía: '¿Cómo puede uno hallarse libre de yerro?' Y él contestó: 'Si obrares siempre con madura reflexión y no dieres jamás asenso a murmuraciones, sino comprobares por ti mismo las cosas que se te exponen y fallares por tu propio dictamen las súplicas que se te dirigen, llevándolo todo a cabo a la luz de tu juicio, libre serás de error, oh rey. Mas el conocimiento y la práctica de estas virtudes es obra de la potestad divina.'
- 253Gozoso con estas razones, preguntó el rey a otro: '¿Cómo puede un hombre estar libre de ira?' Y él contestó en respuesta a la demanda: 'Si reconociere que tiene potestad sobre todos hasta para quitarles la vida si diere entrada al enojo, y que sería empresa estéril y lastimosa si él, por ser soberano,
- 254privase a muchos de la existencia. ¿Qué menester había de ira, estando todos los vasallos en sumisión y nadie mostrándosele enemigo? Es necesario advertir que Dios gobierna todo el orbe con espíritu de benignidad y enteramente sin ira, y tú', dijo, 'oh rey, debes por precisión imitar Su dechado.'
- 255El rey dijo que había respondido bien y preguntó al siguiente: '¿Qué es el buen consejo?' 'El obrar rectamente en todo trance y con debida deliberación', declaró él, 'cotejando lo que es provechoso para nuestros propios designios con los desastrosos efectos que dimanarían de abrazar el parecer contrario, a fin de que, pesando cada punto, estemos bien prevenidos y nuestro propósito se logre. Y lo que más importa, por el poder de Dios todo proyecto tuyo alcanzará cima porque practicas la piedad.'
- 256El rey afirmó que este varón había respondido con acierto, y preguntó a otro: '¿Qué es la filosofía?' Y él declaró: 'Deliberar con cordura en orden a cualquier negocio que sobrevenga y no dejarse arrebatar jamás por ciegos impulsos, sino considerar los quebrantos que brotan de las pasiones y conducirse con rectitud según demanden los casos, guardando templanza. Mas debemos suplicar a Dios que infunda en nuestro pecho estima por tales cosas.'
- 257El rey otorgó su venia y preguntó a otro: '¿Cómo puede un varón hallar honrosa acogida al peregrinar por tierras extrañas?' 'Portándose con equidad para con todos', respondió, 'y mostrándose más bien modesto que altivo para con aquellos entre quienes anduviere peregrinando. Pues es verdad asentada que Dios, por Su propia condición, acoge a los humildes. Y el linaje humano ama a quienes de grado se allanan ante ellos.'
- 258Habiendo manifestado su aplauso a esta respuesta, preguntó el rey a otro: '¿Cómo puede un hombre edificar de tal suerte que sus monumentos permanezcan tras él?' Y él respondió a la cuestión: 'Si sus fábricas fueren en traza grandiosa y soberbia, de suerte que los que las contemplen las respeten por su hermosura, y si jamás despidiere sin paga a ninguno de cuantos trabajaren en tales obras, ni constriñere a otros a servir a sus
- 259necesidades sin salario. Pues, considerando cómo Dios provee para el género humano, otorgándoles salud, ingenio y todos los demás dones, él mismo debe imitar Su exemplo retribuyendo a los hombres por su ardua fatiga. Porque son las obras ejecutadas en justicia las que perseveran de continuo.'
- 260El rey dijo que este varón también había respondido bien y preguntó al décimo: '¿Cuál es el fruto de la sabiduría?' Y él repuso: 'Que el hombre tenga conciencia en sí mismo de no haber perpetrado mal alguno,
- 261y que pase sus días en la verdad, puesto que de esto, oh rey excelso, la mayor alegría, la firmeza de ánimo y una fe inquebrantable en Dios dimanan para ti si gobern цветаres tu corona en piedad.' Y al oír la respuesta, todos aclamaron con gran regocijo, y luego el rey, en la colmo de su contento, pasó a brindar a la salud de todos.
- 262Y al día siguiente, el banquete prosiguió el mismo tenor de las ocasiones precedentes, y llegada la sazón, pasó el rey a formular demandas a los comensales restantes, y
- 263dijo al primero: '¿Cómo puede un hombre guardarse de la soberbia?' Y él respondió: 'Si guardare igualdad y tuviere presente en toda ocasión que es un hombre que impera sobre hombres. Y Dios humilla a los soberbios y ensalza a los mansos y humildes.'
- 264El rey le habló con afabilidad y preguntó al siguiente: '¿A quiénes debe el hombre elegir por consejeros?' Y él respondió: 'A los que han sido probados en muchos negocios, que guardan limpia benevolencia para con él y participan de su propio sentir. Y Dios se revela a los que son dignos para que tales fines se alcancen.'
- 265El rey alabóle y preguntó a otro: '¿Cuál es la posesión más indispensable para un rey?' 'La amistad y el amor de sus vasallos', respondió, 'pues es por este medio como el lazo de buena voluntad se hace indisoluble. Y es Dios quien dispone que esto se cumpla conforme a tu ruego.'
- 266El rey le ensalzó y preguntó a otro: '¿Cuál es el fin del hablar?' Y él respondió: 'Convencer al adversario mostrándole sus yerros en una serie bien trabada de argumentos. Pues de este modo ganarás a tu oyente, no contradiciéndole ásperamente, sino dispensándole alabanza con miras a persuadirle. Y es por el poder de Dios como la persuasión se logra.'
- 267El rey dijo que había dado una buena respuesta y preguntó a otro: '¿Cómo puede un soberano vivir en concordia con las múltiples naciones que forman la población de su reino?' 'Obrando conforme al debido papel para con cada una', respondió, 'y tomando la rectitud por brújula, según haces ahora con el socorro del discernimiento que Dios te reparte.'
- 268El rey holgóse con esta respuesta y preguntó a otro: '¿Bajo qué circunstancias debe un hombre entregarse al dolor?' 'En los infortunios que afligen a nuestros amigos', contestó, 'cuando vemos que son dilatados e irreparables. La razón no nos consiente llorar por los que han muerto y están libres del mal, mas todos los hombres se lamentan por ellos porque miran tan sólo a sí mismos y a su propia ventaja. Por el poder de Dios únicamente podemos escapar de todo mal.'
- 269El rey dijo que había dado una contestación adecuada y preguntó a otro: '¿Cómo se pierde el buen nombre?' Y él respondió: 'Cuando la soberbia y la hinchazón desmedida cobran imperio, el deshonor y la quiebra de la nombradía se engendran. Porque Dios es el Señor de toda honra y la reparte a quien Le place.'
- 270El rey confirmó la respuesta y preguntó al que seguía: '¿En quiénes deben los hombres confiar?' 'En aquellos', contestó, 'que te sirven por desinteresada benevolencia y no por miedo o codicia propia, mirando tan sólo a su particular provecho. Pues lo primero es señal de amor, y lo segundo indicio de mala voluntad y lisonja servil. Porque el hombre que acecha siempre su propio interés es traidor en el pecho. Mas tú posees el afecto de todos tus súbditos merced al buen consejo que Dios te dispensa.'
- 271El rey afirmó que había respondido con sabiduría y preguntó a otro: '¿Qué es lo que guarda a un reino seguro?' Y él contestó a la demanda: 'La vigilancia y la previsión para que ningún agravio se cometa por quienes están puestos en dignidad sobre el pueblo; y esto ejecutas siempre con el auxilio de Dios, que te inspira madura prudencia.'
- 272El rey le dirigió palabras de aliento y preguntó a otro: '¿Qué es lo que preserva la gratitud y la honra?' Y él contestó: 'La virtud, pues ella engendra las buenas obras, y por ella la maldad es abatida, tal como tú manifiestas nobleza de trato para con todos merced a la gracia que Dios te confiere.'
- 273El rey acogió benignamente la respuesta y preguntó al undécimo (por cuanto eran dos más de setenta): '¿Cómo puede un soberano, en tiempo de guerra, conservar la serenidad de su espíritu?' Y él contestó: 'Acordándose de que no ha causado mal a ninguno de sus vasallos, y de que todos pelearán por él en pago de los beneficios recibidos, sabiendo que, aun si perdieren la vida, tú velarás por cuantos
- 274De quienes dependen de ellos. Pues nunca dejas de ofrecer reparación a nadie, tal es la bondad que Dios te ha inspirado». El rey los aplaudió a todos con entusiasmo, les dirigió palabras muy amables y bebió un largo trago a la salud de cada uno, entregándose al placer y prodigando a sus huéspedes la amistad más generosa y jubilosa.
- 275El séptimo día se hicieron preparativos mucho más amplios, y estaban presentes muchos otros venidos de distintas ciudades, entre ellos gran número de embajadores. Cuando se presentó la ocasión, el rey preguntó al primero de los que aún no habían sido interrogados cómo podría evitar
- 276Ser engañado por razonamientos falaces. Respondió: «Observando atentamente a quien habla, lo que se dice y el asunto en discusión, y repitiendo las mismas preguntas pasado un tiempo bajo formas diferentes. Tener la mente alerta y ser capaz de formar un juicio acertado en cada caso son dones de Dios, y tú los posees, oh rey».
- 277El rey aplaudió con entusiasmo la respuesta y preguntó a otro por qué la mayoría de los hombres nunca se vuelve virtuosa. «Porque», respondió, «todos los hombres son por naturaleza intemperantes e inclinados al
- 278Placer. De ahí surgen la injusticia y un torrente de avaricia. La práctica de la virtud es un obstáculo para quienes se entregan a una vida de placeres, pues les ordena preferir la templanza y la justicia. Dios es quien gobierna estas cosas».
- 279El rey dijo que había respondido bien y preguntó a qué deben obedecer los reyes. Respondió: «A las leyes, para que, mediante decretos justos, restauren la vida de los hombres. Así como tú, obrando de ese modo en obediencia al mandato divino, has guardado para ti un memorial perpetuo».
- 280El rey dijo que también este hombre había hablado bien y preguntó al siguiente a quiénes debían nombrar gobernadores. Respondió: «A todos los que odian la maldad e, imitando tu propia conducta, obran con justicia para mantener siempre buena reputación. Eso es lo que haces, oh poderoso rey», dijo, «y es Dios quien te ha concedido la corona de la justicia».
- 281El rey aclamó con sonoridad la respuesta y, volviendo los ojos al varón inmediato, dijo: '¿A quiénes debemos nombrar por oficiales sobre los ejércitos?' Y él declaró: 'A los que descuellan en fortaleza y justicia, y a los que se muestran más solícitos de la seguridad de sus soldados que de alcanzar una victoria arriesgando sus vidas con temeridad. Pues así como Dios obra benignamente para con todos los mortales, así también tú, a Su imitación, eres bienhechor de todos tus vasallos.'
- 282El rey dijo que había dado una buena respuesta y preguntó a otro: '¿Qué varón es digno de admiración?' Y él contestó: 'El varón que está dotado de nombradía, riquezas y poder, y posee un ánimo a la altura de todo ello. Tú mismo manifiestas por tus hechos que eres en extremo digno de admiración, merced al socorro de Dios que te mueve a velar por tales cosas.'
- 283El rey expresó su conformidad y dijo a otro: '¿A qué cuidados deben los reyes consagrar la mayor parte del tiempo?' Y él respondió: 'A la lectura y al estudio de las memorias de viajes de Estado, que se escriben tocantes a los diversos reinos, con miras a la enmienda y preservación de los vasallos. Y es por tal ocupación como has alcanzado una nombradía jamás igualada por otros, merced al favor de Dios que colma todos tus anhelos.'
- 284El rey habló con vivo encarecimiento al varón y preguntó a otro: '¿De qué suerte debe un hombre emplear sus horas de desahogo y esparcimiento?' Y él contestó: 'Presenciar aquellas piezas teatrales que pueden ser puestas en escena con decoro, y poner ante los ojos cuadros tomados de la vida real y representados
- 285con gravedad y recato es cosa útil y provechosa. Porque alguna edificación puede hallarse aun en estos pasatiempos, pues a menudo una provechosa lección se enseña por los más menudos sucesos de la existencia. Mas guardando el más estricto decoro en todas tus acciones, has mostrado que eres un filósofo, y eres honrado por Dios en razón de tu virtud.'
- 286El rey, complacido con las razones que acababan de proferirse, dijo al noveno varón: '¿Cómo debe portarse un hombre en los convites?' Y él contestó: 'Debes convocar a tu lado a varones doctos y a cuantos fueren capaces de darte avisos de provecho acerca de los negocios de tu corona y de la vida de tus vasallos (pues no podrías hallar argumento más oportuno ni más
- 287instructivo que éste), puesto que tales varones son gratos a Dios porque han disciplinado sus mentes para contemplar las materias más levantadas, tal como tú mismo haces, por cuanto todas tus acciones son enderezadas por Dios.'
- 288Gozoso con la contestación, inquirió el rey del varón que seguía: '¿Qué es lo mejor para el pueblo: que un ciudadano particular sea puesto por rey sobre ellos o un vástago de la casa real?' Y él
- 289respondió: 'El que fuere mejor por naturaleza. Pues los príncipes que proceden de regia estirpe suelen ser ásperos y desabridos para con sus súbditos. Y más aún acontece esto con algunos de los que han salido del seno de la condición privada, los cuales, tras haber padecido quebrantos y llevado su parte de
- 290miseria, cuando mandan sobre muchedumbres resultan ser más crueles que los tiranos impíos. Mas, como he dicho, una buena índole bien cultivada es capaz de reinar; y tú eres un gran rey, no tanto por aventajar en la gloria de tu trono y en tus tesoros, sino antes bien por haber superado a todos los mortales en clemencia y humanidad, gracias a Dios que te ha colmado de tales dones.'
- 291El rey empleó algún espacio en encomiar a este varón y preguntó al postrero de todos: '¿Cuál es la más alta empresa en el gobierno de un imperio?' Y él respondió: 'Que los vasallos moren de continuo en sosiego, y que la justicia se administre prestamente en los litigios.
- 292Estos frutos se alcanzan por el influjo del monarca, cuando es varón que aborrece la iniquidad y ama el bien y consagra sus desvelos a salvar la vida de los hombres, tal como tú tienes la injusticia por el peor de los males, y por tu recto gobierno te has labrado una memoria imperecedera, por cuanto Dios te reparte una mente pura y limpia de toda mancha.'
- 293Y cuando hubo callado, estalló un sonoro y gozoso aplauso que duró largo espacio. Cesado el rumor, tomó el rey una copa e hizo un brindis en loor de todos sus convidados y de las sentencias que habían pronunciado. Luego, en conclusión, dijo: 'El mayor provecho he sacado de vuestra presencia.
- 294En gran manera me he aprovechado de la sabia doctrina que me habéis impartido tocante al arte de reinar.' Mandó luego que se donasen tres talentos de plata a cada uno de ellos, y comisionó a uno de sus siervos para que entregase el dinero. Todos a una aclamaron su beneplácito, y el banquete fue teatro de común alegría, mientras el monarca se daba a una continua serie de regocijos.
- 295He escrito con prolijidad y debo impetrar tu perdón, Filócrates. Quedé atónito sobremanera ante aquellos varones y por el modo como, sin tardanza alguna, dieron respuestas que
- 296en verdad demandaban dilatado tiempo para ser pensadas. Porque si bien el que proponía las cuestiones había consagrado harto estudio a cada una de ellas, los que respondían uno tras otro tenían listas las respuestas de continuo; y así me parecieron a mí y a cuantos se hallaban presentes, y con especialidad a los filósofos, dignos de reverencia. Y figúrome que el caso se les hará increíble a quienes
- 297leyeren mi narración en lo por venir. Mas es indecoroso desfigurar sucesos que están asentados en los archivos públicos. Y no me fuera lícito faltar a la verdad en materia de tal porte. Cuento la historia tal como aconteció, huyendo con escrúpulo de todo error. Quedé tan prendado de la alteza de sus sentencias, que puse diligencia en consultar a quienes tenían por oficio tomar
- 298razón de cuanto ocurría en las audiencias y festines reales. Pues es costumbre, según sabes, desde la hora en que el soberano comienza a despachar negocios hasta el punto en que se retira a descansar, que se tome asiento de todos sus dichos y hechos: ordenamiento en gran manera saludable y provechoso.
- 299Pues en la jornada siguiente las minutas de los actos y sentencias del día antecedente se leen antes de dar principio a los despachos, y si hubiere mediado alguna falta, se enmienda al punto.
- 300Hube, pues, según se ha expuesto, cabal testimonio de las crónicas públicas, y he ordenado los hechos en debida serie, conociendo cuán codicioso estás de alcanzar útiles noticias.
- 301Tres días después, tomó Demetrio a los varones y, marchando por el muelle de siete estadios de longitud hacia la isla, atravesó el puente y se encaminó a los barrios septentrionales de Faros. Allí los congregó en una mansión que había sido levantada a la orilla del mar, de peregrina hermosura y en paraje retirado, y los convidó a dar remate a la traducción, habiéndose puesto cuanto requerían para el efecto
- 302a su entera disposición. Diéronse, pues, al trabajo cotejando sus particulares labores y poniéndolas en consonancia; y cuanto acordaban entre sí se copiaba a limpio bajo el gobierno de Demetrio.
- 303Y la sesión se prolongaba hasta la hora nona; tras la cual quedaban libres para atender a sus necesidades
- 304corporales. Todo cuanto apetecían les era suministrado con magnificencia. Además de esto, Doroteo disponía para ellos diariamente las mismas viandas que se aderezaban para el soberano mismo, pues así se lo había mandado el rey. Por la mañana temprano se presentaban a diario en la Corte y,
- 305habiendo hecho acatamiento al rey, se volvían a su estancia. Y conforme es rito de todos los judíos, se lavaban las manos en el mar y oraban a Dios, y luego se consagraban a la lectura y a la
- 306traducción del pasaje particular en que estaban ocupados; y les propuse la demanda de por qué causa se lavaban las manos antes de la plegaria. Y explicaron que era señal de no haber perpetrado maldad alguna (pues toda suerte de actividad se obra por ministerio de las manos), ya que, en su noble y santa disciplina, todo lo reputan por figura de justicia y verdad.
- 307Como ya he dicho, juntábanse diariamente en aquel sitio apacible por su sosiego y su claridad, y se aplicaban a su quehacer. Y aconteció que la obra de la versión quedó acabada en setenta y dos días, cual si hubiese sido trazado de deliberado propósito.
- 308Concluida la empresa, Demetrio congregó a la grey judía en el paraje mismo donde se había efectuado la versión, y la leyó delante de todos, en presencia de los traductores, los cuales recibieron un caluroso agasajo por parte del pueblo, merced a los insignes bienes que les habían
- 309reportado. Tributaron asimismo encarecidas alabanzas a Demetrio, y le rogaron que mandase sacar copia de la ley entera y donase un traslado a sus príncipes.
- 310Habiendo sido leídos los libros, los sacerdotes y los ancianos de los traductores y de la comunidad judía y los regidores del pueblo se pusieron en pie y dijeron que, habiéndose consumado una versión tan excelente, santa y ajustada, era muy conforme a razón que perseverase como estaba y ninguna
- 311mudanza se hiciese en ella. Y manifestando todos los circunstantes su venia, mandaron proferir una maldición, según su rito, contra quienquiera que introdujese cualquier alteración, ya añadiendo algo, ya mudando en cualquier forma cualquiera de las palabras consignadas, ya haciendo cercenamiento alguno. Fue ésta una cautela sobremanera cuerda para asegurar que el libro se conservase perpetuamente incólume.
- 312Cuando la nueva fue comunicada al rey, holgóse en extremo, pues sintió que el proyecto concebido había sido puesto en seguro remate. El libro entero fue leído ante él y quedó pasmado ante el espíritu del legislador. Y dijo a Demetrio: '¿Cómo es que ninguno de los cronistas o poetas ha tenido a bien aludir a tan admirable
- 313hazaña?' Y él contestó: 'Porque la ley es santa y de divino origen. Y algunos de cuantos abrigaron la intención de tratar de ella fueron heridos por Dios y hubieron de desistir de
- 314su empeño.' Refirió que había oído de Teopompo que éste había perdido el juicio por más de treinta días a causa de pretender intercalar en sus historias algunos pasajes tomados de versiones antiguas y poco fidedignas de la ley. Habiendo recobrado
- 315un tanto el seso, suplicó a Dios que le declarase la causa del mal que le había aquejado. Y revelósele en sueños que por vana curiosidad pretendía divulgar verdades divinas a gentes profanas, y que si desistía recobraría la salud. He sabido también de labios
- 316de Teodectes, poeta trágico, que hallándose a punto de acomodar ciertos episodios contenidos en el libro para una de sus tragedias, fue atacado de cataratas en entrambos ojos. Y habiendo conocido la causa del daño, rogó a Dios durante muchos días y fue sanado.
- 317Y después que el rey hubo recibido la declaración de Demetrio sobre este particular, rindió adoración y ordenó que se guardasen los libros con suma reverencia, y que fuesen
- 318custodiados santamente. E instó con los traductores para que le visitasen con frecuencia tras su retorno a Judea, pues era muy justo, dijo, que ahora los despidiese a su tierra. Mas cuando volviesen,
- 319los acogería como amigos, según correspondía, y recibirían ricas preseas de su mano. Mandó apercibir los carruajes para su vuelta, y los trató con la mayor liberalidad. Donó a cada uno de ellos tres mudas de vestiduras de las más ricas, dos talentos de oro, un aparador que pesaba un talento y todo el ajuar para tres lechos.
- 320Y para el convoy de Eleazar remitió diez lechos con pies de plata y todo el aderezo necesario, un aparador del valor de treinta talentos, diez vestes de púrpura, una diadema primorosa, cien piezas de lienzo finísimo, juntamente con cráteras y platos, y dos copas de oro para ser dedicadas a Dios.
- 321Encargóle asimismo por carta que, si alguno de los varones deseaba regresar a su corte, no se lo impidiese. Pues reputaba por singular dicha gozar del trato de varones tan doctos, y prefería derramar sus tesoros sobre ellos antes que en vanidades.
- 322Y con esto, Filócrates, tienes la relación cumplida con arreglo a mi promesa. Juzgo que hallas mayor contento en estas materias que en los relatos de los mitógrafos. Pues estás consagrado al estudio de las cosas que pueden aprovechar al alma, y gastas en ello harto espacio. Procuraré referir cualesquiera otros acontecimientos dignos de memoria, para que, repasándolos, alcances el más alto galardón por tu afán.