Hechos de Jantipa y Políxena · Capítulo 20
- 1El gran Pablo enseñaba así: Quienes arden en la carne observen el matrimonio legítimo y eviten la fornicación, especialmente con la mujer de otro; y quienes están unidos permanezcan el uno con el otro.
- 2Complacióse Probo oyendo estas palabras y dijo: ¡Cuán prudente y recta es tu doctrina, oh Pablo!
- 3¿Por qué, entonces, Jantipa se ha apartado de mí?
- 4Y Pablo dijo: Hijo mío Probo, quienes prevén que las obras de los hombres serán probadas por el fuego y siempre tienen presente lo inexorable de la muerte, desechan todo deseo que se aferra a la carne.
- 5Pero ¡ay cuando el deseo juzgue a quien deseó! Entonces rechinará los dientes inútilmente y en vano, pues habrá pasado la oportunidad de enmendarse mediante el arrepentimiento.
- 6Tornó Probo a su palacio pasmado y ayunó aquel día echándose en su cama.
- 7Y hacia la tercera hora de la noche se levantó y dijo: ¡Ay, qué desdichado fue el día en que me casé con Jantipa!
- 8¡Más me valiera haber muerto antes de mirarla!
- 9Mas incorporándose dijo: Rogaré al Dios de Pablo.
- 10Quizá él también haga conmigo lo que conviene, para que yo no sea objeto de reproche en el mundo al ser rechazado por ella.
- 11Y enseguida, postrándose en el suelo, dijo: Oh Dios de Pablo, si, como he oído de Jantipa, buscas a los ignorantes y haces volver a los extraviados, haz también conmigo lo que conviene; pues eres el rey de la vida y de la muerte, según he oído, y tienes dominio sobre las cosas del cielo, de la tierra y de debajo de la tierra, y sobre todos los pensamientos y deseos de los hombres; y solo a ti pertenece la gloria por toda la eternidad.
- 12Amén.