Hechos de Pedro y Pablo · Capítulo 1
- 11. Hechos de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.
- 22. Aconteció que, después que Pablo salió de la isla Gaudomeleta, vino a Italia; y fue oído por los judíos que estaban en Roma, los ancianos de las ciudades, que Pablo demandaba ir a César.
- 33. Habiendo caído, por tanto, en gran tristeza y mucho desánimo, dijeron entre sí: ¿No le basta que él solo haya afligido a todos nuestros hermanos y padres en Judea y Samaria, y en toda Palestina; y no contento con esto, he aquí que viene aquí también, habiendo por imposición demandado a César que nos destruyese?
- 44. Habiendo, por tanto, hecho concilio contra Pablo, y habiendo considerado muchas propuestas, les pareció bien ir al emperador Nerón, para rogarle que no permitiese a Pablo venir a Roma.
- 55. Habiendo, pues, preparado no pocos presentes, y habiéndolos llevado consigo, con ruegos se presentaron delante de él, diciendo: Te rogamos, oh buen emperador, envía órdenes a todos los gobernadores de tu majestad, mandando que Pablo no se acerque a estas partes; porque este Pablo, habiendo afligido a toda la nación de nuestros padres, ha procurado venir aquí para destruirnos también a nosotros.
- 66. Y la aflicción, oh veneradísimo emperador, que recibimos de Pedro es bastante para nosotros.
- 77. Y el emperador Nerón, habiendo oído estas cosas, les respondió: Sea según vuestro deseo.
- 88. Y escribimos a todos nuestros gobernadores que de ninguna manera arribe a las costas de Italia.
- 99. Y ellos también informaron a Simón el mago, mandándole llamar, de que, según se había mandado, no entrase en las partes de Italia.
- 1010. Y mientras hacían esto, algunos de los que de entre las naciones se habían arrepentido y bautizado por la predicación de Pedro, enviaron ancianos a Pablo con una carta en este sentido: Pablo, amado siervo de nuestro Señor Jesucristo, y hermano de Pedro, el primero de los apóstoles, hemos oído de los rabinos de los judíos que están en esta Roma, la mayor de las ciudades, que han rogado a César que envíe a todos sus gobernadores para que, dondequiera que te halles, seas entregado a la muerte.
- 1111. Pero nosotros creemos, y firmes estamos, en que así como Dios no separa las dos grandes lumbreras que hizo, tampoco ha de separaros el uno del otro, esto es, ni a Pedro de Pablo, ni a Pablo de Pedro; mas creemos firmemente en nuestro Señor Jesucristo, en quien fuimos bautizados, que seremos hechos dignos también de tu enseñanza.
- 1212. Y Pablo, habiendo recibido a los dos varones enviados con la carta a los veinte días del mes de mayo, deseó ardientemente partir y dio gracias al Señor y Maestro Jesucristo.
- 1313. Y habiendo zarpado de Gaudomeleta, no pasó por África hacia las partes de Italia, sino que navegó a Sicilia, hasta llegar a la ciudad de Siracusa con los dos hombres que le habían sido enviados desde Roma.
- 1414. Y habiendo zarpado de allí, vino a Regio de Calabria, y de Regio pasó a Mesina, y allí ordenó un obispo llamado Báquilo.
- 1515. Y cuando salió de Mesina navegó hacia Dídimo y allí permaneció una noche.
- 1616. Y habiendo zarpado de allí, llegó a Puteoli al segundo día.
- 1717. Y Dióscoro, el capitán de la nave, que lo había traído a Siracusa, compadeciéndose de Pablo porque había librado a su hijo de la muerte, habiendo dejado su propia nave en Siracusa, le acompañó hasta Puteoli.
- 1818. Y algunos de los discípulos de Pedro, hallados allí y recibiendo a Pablo, le rogaron que se quedase con ellos.
- 1919. Y se quedó una semana, oculto, por orden de César.
- 2020. Y todos los gobernadores estaban vigilando para prenderle y matarle.
- 2121. Pero Dióscoro, el capitán de la nave, siendo él mismo también calvo, vistiendo las ropas de capitán y hablando con denuedo, en el primer día salió a la ciudad de Puteoli.
- 2222. Pensando, pues, que él era Pablo, le prendieron, le decapitaron y enviaron su cabeza a César.
- 2323. César, pues, habiendo convocado a los principales de los judíos, les anunció diciendo: Alegraos con gran gozo, porque Pablo, vuestro enemigo, ha muerto.
- 2424. Y les mostró la cabeza.
- 2525. Habiendo, por tanto, hecho gran fiesta en aquel día, que era el catorce del mes de junio, cada uno de los judíos creyó firmemente.
- 2626. Y Pablo, estando en Puteoli, y habiendo oído que Dióscoro había sido decapitado, entristeciéndose con gran dolor, alzando los ojos al cielo, dijo: Oh Señor Todopoderoso en el cielo, que te apareciste a mí en todos los lugares adonde fui por causa de tu Verbo unigénito, nuestro Señor Jesucristo, castiga a esta ciudad y saca a todos los que han creído en Dios y seguido su palabra.
- 2727. Díjoles, pues: Seguidme. Y saliendo de Puteoli con aquellos que creyeron en la palabra de Dios, llegaron a un lugar llamado Bayas; y alzando los ojos, vieron todos aquella ciudad llamada Puteoli hundida en la costa del mar como una braza; y allí permanece hasta el día de hoy, por memoria, en el fondo del mar.
- 2828. Y habiendo salido de Bayas, fueron a Gaeta, y allí enseñó la palabra de Dios.
- 2929. Y se quedó allí tres días en casa de Erasmo, a quien Pedro envió desde Roma para enseñar el Evangelio de Dios.
- 3030. Y saliendo de Gaeta, llegó al castillo llamado Tarracina, y allí estuvo siete días en casa del diácono Cesáreo, a quien Pedro había ordenado por la imposición de manos.
- 3131. Y navegando de allí, llegó por el río a un lugar llamado Tres Tabernas.
- 3232. Y los que se salvaron de la ciudad de Puteoli que había sido sumergida, relataron a César en Roma que Puteoli había sido tragada por el mar, con toda su multitud.
- 3333. Y el emperador, muy entristecido por la ciudad, convocando a los principales de los judíos, les dijo: He aquí que por causa de lo que oí de vosotros hice que Pablo fuese decapitado, y por causa de ello la ciudad se ha hundido.
- 3434. Y el principal de los judíos dijo a César: Venerable emperador, ¿no te dijimos que él turbó todo el país del Oriente y pervirtió a nuestros padres? Mejor es, pues, venerable emperador, que una ciudad perezca, y no la sede de tu imperio; pues esto ha hecho lamentar a Roma.
- 3535. Y el emperador, oyendo sus palabras, se apaciguó.
- 3636. Y permaneció Pablo cuatro días en Tres Tabernas.
- 3737. Y partiendo de allí, llegó al Foro de Apio, que es llamado Vico Sarapis; y habiendo dormido allí aquella noche, vio a uno sentado en trono de oro, y una multitud de etiopes junto a él, diciendo: Hoy hice que un hijo asesinase a su padre.
- 3838. Otro dijo: Y yo hice desplomar una casa y maté a padres con hijos.
- 3939. Y le contaban muchas maldades — unas de una clase y otras de otra.
- 4040. Y viniendo otro, le relató: Conseguí que el obispo Juvenal, a quien Pedro ordenó, durmiese con la abadesa Juliana.
- 4141. Y habiendo oído todas estas cosas en sueños en aquel Foro de Apio, cerca de Vico Sarapis, al punto envió a Roma a uno de los que le habían seguido desde Puteoli al obispo Juvenal, haciéndole saber lo mismo que acababa de suceder.
- 4242. Y al día siguiente Juvenal, corriendo, se echó a los pies de Pedro, llorando y gimiendo, refiriendo lo que acababa de acontecer; y le contó el suceso y dijo: Creo que ésta es la luz que estabas esperando.
- 4343. Y Pedro le dijo: ¿Cómo es posible que sea él, estando muerto? Y Juvenal el obispo llevó ante Pedro al que había sido enviado por Pablo, y éste le informó que estaba vivo, y en camino, y que se hallaba en el Foro de Apio.
- 4444. Y Pedro dio gracias y glorificó al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
- 4545. Después, habiendo convocado a sus discípulos creyentes, los envió a Pablo hasta Tres Tabernas.
- 4646. Y la distancia de Roma a Tres Tabernas es de treinta y ocho millas.
- 4747. Y Pablo, viéndolos y habiendo dado gracias a nuestro Señor Jesucristo, cobró aliento; y partiendo de allí durmieron en la ciudad llamada Aricia.
- 4848. Y corrió la voz por la ciudad de Roma de que Pablo, hermano de Pedro, estaba llegando.
- 4949. Y los que creían en Dios se regocijaron con gran gozo.
- 5050. Y hubo gran consternación entre los judíos; y acudiendo a Simón el mago, le suplicaron diciendo: Haz saber al emperador que Pablo no está muerto, sino que vive y ha llegado.
- 5151. Y Simón dijo a los judíos: ¿De quién es entonces la cabeza que vino de Puteoli a César? ¿Acaso no era calvo también? Y habiendo llegado Pablo a Roma, gran temor cayó sobre los judíos.
- 5252. Se juntaron, pues, ante él y le exhortaron diciendo: Defiende la fe en la que naciste; porque no es justo que tú, siendo hebreo y de hebreos, te llames maestro de los gentiles y defensor de los incircuncisos; y que siendo tú mismo circuncidado, reduzcas a nada la fe de la circuncisión.
- 5353. Y cuando veas a Pedro, contiende contra su doctrina, porque él ha destruido todos los baluartes de nuestra ley; pues impidió guardar los sábados, y los novilunios y las fiestas solemnes prescritas por la ley.
- 5454. Y Pablo, respondiendo, les dijo: Que soy verdadero judío, en esto podéis comprobarlo; pues también habéis podido guardar el sábado y observar la verdadera circuncisión; porque ciertamente en el día del sábado reposó Dios de todas sus obras.
- 5555. Tenemos padres, patriarcas y la ley.
- 5656. ¿Qué es, pues, lo que Pedro predica en el reino de los gentiles? Mas si desea traer alguna nueva doctrina, sin tumulto, rencilla ni desorden, enviadle aviso para que le veamos, y en vuestra presencia le redargüiré.
- 5757. Pero si su enseñanza fuere verdadera, confirmada por las Escrituras y el testimonio de los hebreos, justo es que todos nosotros nos sometamos a ella.
- 5858. Diciendo Pablo estas y semejantes palabras, fueron los judíos y dijeron a Pedro: Pablo el de los hebreos ha llegado y te pide que vayas a él, pues los que le trajeron dicen que no puede entrevistarse con quien quiera hasta comparecer ante César.
- 5959. Y Pedro, oyendo esto, se regocijó con gran alegría; y levantándose, fue incontinente a él.
- 6060. Y viéndose el uno al otro, lloraron de gozo; y abrazándose largo tiempo, se bañaron en lágrimas.
- 6161. Y cuando refirió Pablo a Pedro la suma de todos sus hechos, y cómo por los naufragios había salido con vida, Pedro también le contó lo que había padecido por causa de Simón el mago y todas sus maquinaciones.
- 6262. Y habiendo referido estas cosas, partió al anochecer.
- 6363. Y en la mañana del día siguiente, al amanecer, he aquí que Pedro, viniendo, halla una multitud de judíos delante de la puerta de Pablo.
- 6464. Y hubo gran alboroto entre los judíos creyentes y los gentiles.
- 6565. Porque por una parte los judíos decían: Somos linaje escogido, real sacerdocio, amigos de Abraham, de Isaac, de Jacob y de todos los profetas, con quienes Dios habló y a quienes mostró sus secretos y grandes maravillas.
- 6666. Mas vosotros, los de los gentiles, ninguna nobleza tenéis en vuestro linaje; antes bien os habéis hecho inmundos y abominables por los ídolos y las esculturas.
- 6767. Mientras los judíos decían tales y semejantes razones, respondieron los gentiles diciendo: Nosotros, en oyendo la verdad, al punto la seguimos, abandonando nuestros extravíos.
- 6868. Mas vosotros, conociendo las maravillas obradas con vuestros padres, viendo las señales de los profetas, habiendo recibido la ley, cruzando el mar a pie seco, viendo a vuestros enemigos anegados en el abismo, y la columna de fuego de noche y de nube de día resplandeciendo sobre vosotros, habiéndoos sido dado el maná del cielo y brotando agua de la peña, después de todo esto os fabricasteis el ídolo de un becerro y adorasteis la imagen de fundición.
- 6969. Pero nosotros, sin haber presenciado ninguna de estas señales, creemos que es el Salvador aquel Dios a quien vosotros desamparasteis en la incredulidad.
- 7070. Disputando ellos con estas y otras palabras, dijo el apóstol Pablo que no debían contender así los unos contra los otros, sino más bien atender a esto: que Dios cumplió sus promesas juradas a Abraham nuestro padre, de que en su simiente serían benditas todas las naciones.
- 7171. Porque no hay acepción de personas para con Dios.
- 7272. Cuantos bajo la ley pecaron, por la ley serán juzgados; y cuantos sin ley pecaron, sin ley perecerán.
- 7373. Mas nosotros, hermanos, debemos dar gracias a Dios porque conforme a su misericordia nos eligió para ser pueblo santo para sí; a fin de que en esto nos gloriemos, ya judíos, ya griegos; pues todos vosotros sois uno en la fe de su nombre.
- 7474. Y habiendo hablado Pablo de esta manera, quedaron apaciguados tanto los judíos como los gentiles.
- 7575. Pero los príncipes de los judíos arremetieron contra Pedro.
- 7676. Y Pedro, acusándole ellos de haber abandonado sus sinagogas, dijo: Oíd, hermanos, al Espíritu Santo tocante al patriarca David, que prometió: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.
- 7777. A aquel, pues, a quien el Padre dijo: Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy, los príncipes de los sacerdotes por envidia le crucificaron; pero para consumar la salvación del mundo fue permitido que padeciese todas estas cosas.
- 7878. Así como del costado de Adán fue formada Eva, así también del costado de Cristo fue formada la Iglesia, que no tiene mancha ni defecto.
- 7979. En Él, pues, abrió Dios entrada para todos los hijos de Abraham, de Isaac y de Jacob, para que perseveren en la fe de su confesión hacia Él, y tengan vida y salvación en su nombre.
- 8080. Convertíos, por tanto, y entrad en el gozo de vuestro padre Abraham, porque Dios ha cumplido lo que le prometió.
- 8181. Por eso dice también el profeta: Juró el Señor y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
- 8282. Se hizo sacerdote en la cruz, cuando ofreció el holocausto perfecto de su propio cuerpo y sangre como sacrificio por todo el mundo.
- 8383. Y diciendo Pedro estas y semejantes cosas, creyó la mayor parte del pueblo.
- 8484. Y aconteció también que Livia, mujer de Nerón, y la consorte de Agripa el prefecto, llamada Agripina, creyeron de tal manera que se apartaron de sus propios maridos.
- 8585. Y por la enseñanza de Pablo, muchos, menospreciando la milicia, se allegaron a Dios; de suerte que aun de la cámara del emperador vinieron algunos a él, y haciéndose cristianos, no quisieron volver al ejército ni a palacio.
- 8686. Murmurando, pues, el pueblo con sedición, Simón, movido de celo, se levantó y comenzó a proferir muchas calumnias contra Pedro, diciendo que era mago y engañador.
- 8787. Y le creían, maravillados por sus prodigios; porque hacía mover una serpiente de bronce, y reír y moverse a estatuas de piedra, y él mismo corría y de pronto se elevaba por los aires.
- 8888. Mas en oposición a esto, Pedro sanaba a los enfermos con su palabra, orando hacía ver a los ciegos, ahuyentaba a los demonios con un mandato; y a veces hasta resucitaba a los muertos.
- 8989. Y decía al pueblo que no sólo debían huir del engaño de Simón, sino también desenmascararlo, para no mostrarse esclavos del diablo.
- 9090. Y así sucedió que todos los varones piadosos abominaban de Simón el mago y le declaraban impío.
- 9191. Mas los partidarios de Simón sostenían con porfía que Pedro era mago, dando falso testimonio cuantos estaban con Simón el mago; de modo que llegó el negocio a oídos de Nerón César, y mandó traer a Simón el mago ante su presencia.
- 9292. Y entrando él, se puso delante del emperador y de pronto comenzó a mudar de formas, volviéndose repentinamente niño, poco después anciano, y otras veces mancebo; pues mudaba de rostro y de estatura en figuras diversas, enfureciéndose, teniendo al demonio por servidor.
- 9393. Y Nerón, viendo esto, creyó que verdaderamente era hijo de Dios; mas el apóstol Pedro demostró que era embustero y hechicero, infame, impío y apóstata, en todo contrario a la verdad de Dios, sin que faltase más sino que su maldad, revelada por mandato divino, quedase manifiesta a todos ellos.
- 9494. Fue entonces Simón a Nerón y le dijo: Oye, oh buen emperador: yo soy el hijo de Dios que descendió del cielo.
- 9595. Hasta ahora he tolerado que Pedro se llame apóstol; mas ahora ha doblado el mal, pues el mismo Pablo también enseña las mismas cosas, y estando su ánimo contra mí, predica juntamente con él; respecto a los cuales, si no dispones su muerte, manifiesto es que tu reino no podrá sostenerse.
- 9696. Nerón entonces, turbado en gran manera, mandó traerlos con presteza ante su acatamiento.
- 9797. Y al día siguiente, habiendo acudido ante Nerón Simón el mago y Pedro y Pablo, apóstoles de Cristo, dijo Simón: Éstos son los discípulos del Nazareno, y nada bueno es que sean de la estirpe de los judíos. Dijo Nerón: ¿Qué cosa es Nazareno? Simón dijo: Hay una ciudad de Judá que siempre nos fue contraria, llamada Nazaret, y de ella procedía el maestro de estos hombres.
- 9898. Dijo Nerón: Dios nos manda amar a todos los hombres; ¿por qué, pues, los persigues? Simón dijo: Ésta es una ralea de hombres que ha apartado a toda Judea de creer en mí.
- 9999. Dijo Nerón a Pedro: ¿Por qué sois tan incrédulos, conforme a vuestra casta? Dijo entonces Pedro a Simón: A todos pudiste embaucar, mas a mí jamás; y a los que fueron seducidos, Dios por mi medio los restituyó de su error.
- 100100. Y ya que por experiencia aprendiste que no prevaleces contra mí, me maravillo con qué frente te glorías ante el emperador, creyendo vencer con tus artes mágicas a los discípulos de Cristo.
- 101101. Nerón dijo: ¿Quién es Cristo? Pedro dijo: Él es quien este Simón el mago finge ser; mas éste es hombre perversísimo y sus obras proceden del diablo.
- 102102. Mas si deseas saber, oh buen emperador, las cosas hechas en Judea tocante a Cristo, toma las cartas de Poncio Pilato enviadas a Claudio, y así sabrás la verdad de todo.
- 103103. Y ordenó Nerón que fuesen traídas y leídas en presencia de ellos; y decían de esta manera: Poncio Pilato a Claudio, salud.
- 104104. Sucedió recientemente un acontecimiento que me cupo presenciar.
- 105105. Pues los judíos por envidia acarrearon sobre sí y sobre sus descendientes terribles juicios.
- 106106. Sus padres tenían promesas de que su Dios les enviaría a su Santo desde el cielo, el cual con razón debía ser llamado su Rey, habiendo prometido enviarlo a la tierra por medio de una virgen.
- 107107. Éste, pues, siendo yo gobernador, vino a Judea.
- 108108. Y le vieron iluminando a los ciegos, limpiando a los leprosos, sanando a los paralíticos, echando fuera demonios de los hombres, resucitando a los muertos, sofrenando a los vientos, andando sobre las ondas del mar y haciendo otros muchos portentos, aclamándole todo el pueblo de los judíos como Hijo de Dios.
- 109109. Entonces los principales sacerdotes, llenos de envidia contra él, le prendieron y me lo entregaron; y urdiendo una mentira tras otra, dijeron que era hechicero y obraba contra su ley.
- 110110. Y yo, creyendo que tales cosas fuesen ciertas, después de azotarle, le entregué a la voluntad de ellos; y le crucificaron y, sepultado, pusieron guardas sobre él.
- 111111. Mas él, custodiándolo mis soldados, resucitó al tercer día.
- 112112. Y a tal punto ardió la iniquidad de los judíos contra él, que dieron dinero a los soldados, diciendo: Decid que sus discípulos hurtaron su cuerpo.
- 113113. Mas ellos, recibido el dinero, no pudieron callar lo acontecido; porque testificaron haberle visto resucitado y haber recibido soborno de los judíos.
- 114114. Estas cosas he referido para que nadie dé falso testimonio en contrario, y para que no creas que debe darse crédito a las patrañas de los judíos.
- 115115. Y leída la carta, dijo Nerón: Dime, Pedro, ¿fueron hechas por él todas estas cosas? Pedro dijo: Así aconteció con tu venia, oh buen emperador.
- 116116. Pues este Simón está lleno de embustes y engaños, fingiendo ser lo que no es: un dios.
- 117117. Y en Cristo reside toda suprema victoria por Dios y por el hombre, habiendo asumido aquella inefable gloria para venir en auxilio de los hombres.
- 118118. Pero en este Simón hay dos naturalezas, la de hombre y la de diablo, que mediante el hombre procura enredar a los mortales.
- 119119. Simón dijo: Me asombra, oh buen emperador, que estimes en algo a este hombre indocto, pescador de los más viles, que de poder alguno goza ni en doctrina ni en alcurnia.
- 120120. Mas para no tolerarle por enemigo más tiempo, mandaré al instante que mis ángeles vengan a vengarme de él.
- 121121. Pedro dijo: No temo a tus ángeles; mas ellos me temerán a mí con mucho mayor temor, por el poder y la confianza de mi Señor Jesucristo, a quien tú falsamente finges ser.
- 122122. Dijo Nerón: ¿No temes, Pedro, a Simón, que confirma su divinidad con obras? Pedro dijo: La divinidad reside en aquel que escudriña los secretos del corazón.
- 123123. Dime ahora lo que pienso o lo que hago.
- 124124. Descubro a tus siervos aquí presentes cuál es mi pensamiento antes de que él mienta sobre ello, para que no ose fingir acerca de lo que pienso.
- 125125. Nerón dijo: Acércate y dime lo que estás pensando.
- 126126. Pedro dijo: Manda traer un pan de cebada y dámelo en secreto.
- 127127. Y mandando traerlo y entregándolo secretamente a Pedro, dijo Pedro: Dinos ahora, Simón, qué se ha pensado, qué se ha dicho o qué se ha hecho.
- 128128. Nerón dijo: ¿Quieres que crea que Simón no sabe estas cosas, habiendo resucitado a un muerto y aparecídose al tercer día de haber sido degollado, haciendo cuanto dijo que haría? Pedro dijo: Mas nada de eso hizo delante de mí.
- 129129. Nerón dijo: Pero hizo todo esto delante de mí.
- 130130. Porque ciertamente mandó venir ángeles a él, y vinieron.
- 131131. Pedro dijo: Si hizo lo muy grande, ¿por qué no hace lo muy menudo? Que declare lo que tuve en mente y lo que he hecho.
- 132132. Nerón dijo: Entre vosotros dos, yo nada comprendo.
- 133133. Simón dijo: Diga Pedro qué estoy pensando o qué hago.
- 134134. Pedro dijo: Lo que Simón tiene en mente mostraré que lo sé, haciendo lo que él está pensando.
- 135135. Simón dijo: Sábete, oh emperador, que nadie conoce los pensamientos de los hombres sino sólo Dios.
- 136136. ¿No está, pues, mintiendo Pedro? Pedro dijo: Tú, pues, que te dices Hijo de Dios, dime lo que pienso; declara, si puedes, lo que acabo de hacer en secreto.
- 137137. Porque Pedro, habiendo bendecido el pan de cebada recibido y partiéndolo con ambas manos, lo escondió entre sus mangas.
- 138138. Entonces Simón, enfurecido por no poder adivinar el secreto del apóstol, clamó diciendo: ¡Salgan grandes perros y devórenlo en presencia de César!
- 139139. Y de pronto aparecieron enormes perros y arremetieron contra Pedro.
- 140140. Mas Pedro, extendiendo las manos en oración, mostró a los canes el pan que había bendecido; y viéndolo los perros, desaparecieron de la vista.
- 141141. Dijo entonces Pedro a Nerón: He aquí que te mostré saber lo que Simón pensaba, no de palabra, sino por obra; pues prometiendo traer ángeles contra mí, trajo perros, mostrando no tener ángeles divinos sino perrunos.
- 142142. Preguntó Nerón a Simón: ¿Qué es esto, Simón? Me parece que llevamos la peor parte.
- 143143. Simón dijo: Este hombre, tanto en Judea como en toda Palestina y Cesarea, me hizo lo mismo; y de tanto combatir contra mí aprendió a hacerme daño.
- 144144. Aprendió, pues, el modo de burlarme; porque los pensamientos de los hombres nadie los sabe excepto Dios.
- 145145. Y Pedro dijo a Simón: Ciertamente finges ser un dios; ¿por qué, pues, no declaras los pensamientos de cada uno? Volviéndose entonces Nerón a Pablo, dijo: ¿Por qué no dices nada, Pablo? Respondió Pablo diciendo: Sábete, oh emperador, que si permites a este hechicero hacer tales obras, acarrearás gravísimo perjuicio a tu patria y derribarás tu imperio de su gloria.
- 146146. Nerón dijo a Simón: ¿Qué respondes? Simón dijo: Si no me manifiesto visiblemente como dios, nadie me tributará la debida reverencia.
- 147147. Nerón dijo: Y ahora, ¿por qué tardas y no te muestras como dios para que estos hombres sean castigados? Simón dijo: Manda que me levanten una alta torre de madera, y subiendo a ella llamaré a mis ángeles y les ordenaré que me lleven a la vista de todos a mi padre que está en los cielos; y estos hombres, no pudiendo hacer lo mismo, quedarán avergonzados como indoctos.
- 148148. Y dijo Nerón a Pedro: ¿Oíste, Pedro, lo que dijo Simón? Por esto se verá cuánto poder tiene él o su dios.
- 149149. Pedro dijo: Oh poderoso emperador, si quisieras, comprenderías que está lleno de demonios.
- 150150. Nerón dijo: ¿Por qué me andas con rodeos? Mañana os probará.
- 151151. Simón dijo: ¿Crees, oh buen emperador, que yo, que estuve muerto y resucité, soy un mago? Porque por su propia astucia el incrédulo Simón dijo a Nerón: Manda que me degüellen en lugar oscuro y me dejen allí muerto; y si no resucito al tercer día, tenme por mago; mas si resucito, sabe que soy Hijo de Dios.
- 152152. Y habiéndolo mandado Nerón, Simón en la oscuridad, mediante su arte mágica, dispuso que fuese degollado un carnero.
- 153153. Y por largo tiempo el carnero pareció ser Simón, hasta que fue decapitado.
- 154154. Y cuando fue decapitado en la oscuridad, el que le cortó la cabeza, tomándola, halló que era de carnero; mas nada dijo al emperador por no ser castigado, habiéndose ordenado hacerlo en secreto.
- 155155. Después de esto, conforme a lo pactado.
- 156156. Simón dijo haber resucitado al tercer día, quitando la cabeza y miembros del carnero — mas la sangre quedó allí cuajada — y al tercer día se mostró a Nerón diciendo: Manda limpiar mi sangre derramada; porque he aquí que habiendo sido degollado, según prometí, resucité al tercer día.
- 157157. Y diciendo Nerón: Mañana te probará; volviéndose a Pablo le dice: Tú, Pablo, ¿por qué callas? ¿Quién te enseñó, o a quién tienes por maestro, o cómo enseñaste en las ciudades, o qué fruto hubo por tu predicación? Pues juzgo que ninguna sabiduría posees ni eres capaz de obrar maravilla alguna.
- 158158. Respondió Pablo: ¿Piensas que deba yo contender contra un hombre desesperado, hechicero, que entregó su alma a la muerte, cuya ruina y perdición presto vendrán? Hablar debe quien finge ser lo que no es y engaña a los hombres con artes de magia.
- 159159. Si consientes en oír sus palabras y favorecerle, destruirás tu alma y tu reino, pues es varón infame.
- 160160. Y así como los egipcios Janes y Jambres extraviaron a Faraón y a su hueste hasta ser sumergidos en el mar, así también éste, por sugestión de su padre el diablo, persuade a los hombres a causarse grandes males y seduce a los inocentes, en peligro de tu reino.
- 161161. Mas en cuanto a la doctrina del diablo que veo difundida por medio de este hombre, gimiendo en mi corazón clamo al Espíritu Santo para que se manifieste lo que en verdad es; pues cuanto más presuma elevarse a los cielos, tanto más se hundirá en el profundo Hades, donde es el lloro y el crujir de dientes.
- 162162. Mas en cuanto a la enseñanza de mi Maestro sobre la cual me preguntaste, nadie la alcanza sino los limpios que dan cabida a la fe en su corazón.
- 163163. Porque todas las cosas que conducen a la paz y a la caridad, ésas he enseñado.
- 164164. Desde Jerusalén en derredor hasta Ilírico cumplí la predicación de la paz.
- 165165. Porque enseñé que con honra se prevengan los unos a los otros; enseñé a los principales y ricos a no ensordecerse ni confiar en la incertidumbre de las riquezas, sino a poner su esperanza en Dios; enseñé a los de condición modesta a contentarse con sustento y abrigo; enseñé a los pobres a regocijarse en su pobreza; enseñé a los padres a criar a sus hijos en el temor del Señor, y a los hijos a obedecer a sus padres con provechosas amonestaciones; enseñé a las esposas a amar a sus maridos y a respetarlos como señores, y a los maridos a guardar fidelidad a sus consortes; enseñé a los amos a tratar a sus siervos con benignidad y a los siervos a servir con lealtad a sus propios señores; enseñé a las iglesias de los creyentes a reverenciar a un Dios todopoderoso, invisible e incomprensible.
- 166166. Y esta doctrina me fue dada, no de parte de hombres ni por hombre alguno, sino por Jesucristo, que me habló desde el cielo y me envió a predicar diciendo: Ve, porque yo estaré contigo; y cuantas cosas dijeres o hicieres, yo las confirmaré.
- 167167. Dijo Nerón: ¿Qué dices, Pedro? Respondió diciendo: Cuanto ha dicho Pablo es verdad.
- 168168. Porque cuando él era perseguidor de la fe de Cristo, una voz del cielo le llamó y le enseñó la verdad; pues no era enemigo de nuestra fe por odio, sino por ignorancia.
- 169169. Porque se levantaron antes de nosotros falsos cristos como Simón, y falsos apóstoles y profetas que contra las Sagradas Escrituras pretendieron anular la verdad; y contra ellos convenía tener aparejado a este varón, que desde su juventud no procuró otra cosa sino inquirir los misterios de la ley divina, para ser defensor de la verdad y perseguidor de la falsedad.
- 170170. Siendo, pues, su celo no por odio sino por defender la ley, la Verdad misma bajada del cielo se le reveló diciendo: Yo soy la verdad a quien persigues; deja de perseguirme.
- 171171. Conociendo, por tanto, que así era, dejando lo que antes defendía, comenzó a abrazar este camino de Cristo que antes perseguía.
- 172172. Simón dijo: Oh buen emperador, mira cómo estos dos han conspirado contra mí; porque yo soy la verdad y ellos traman males contra mí.
- 173173. Pedro dijo: Ninguna verdad hay en ti, sino que cuanto hablas es falso.
- 174174. Dijo Nerón: Pablo, ¿qué dices? Dijo Pablo: Lo que oíste de Pedro cree que también fue dicho por mí; pues un mismo sentir tenemos, confesando al mismo Señor Jesús el Cristo.
- 175175. Dijo Simón: ¿Esperas, oh buen emperador, que contienda con estos hombres confabulados contra mí? Y encarándose con los apóstoles de Cristo, dijo: Oíd, Pedro y Pablo: si nada puedo haceros aquí, marcharemos al lugar donde he de juzgaros.
- 176176. Pablo dijo: Oh buen emperador, mira qué amenazas profiere contra nosotros.
- 177177. Pedro dijo: ¿A qué viene tomar en serio a un insensato, juguete de los demonios, creyendo que su impostura no se manifestará? Simón dijo: Os perdono la vida hasta recibir mi poder.
- 178178. Pablo dijo: Mira bien si saldrás de aquí con vida.
- 179179. Pedro dijo: Si no contemplas, Simón, el poder de nuestro Señor Jesucristo, jamás creerás que tú no eres Cristo.
- 180180. Dijo Simón: Sacro emperador, no les creas, pues son pícaros circuncidados.
- 181181. Pablo dijo: Antes de conocer la verdad tuvimos la circuncisión de la carne; mas manifestada la verdad, en la circuncisión del corazón somos ambos purificados.
- 182182. Pedro dijo: Si la circuncisión es infamia, ¿por qué fuiste circuncidado tú, Simón? Nerón dijo: ¿También Simón fue circuncidado? Pedro dijo: Porque de otro modo no podría engañar las almas, a no ser fingiéndose judío y simulando enseñar la ley de Dios.
- 183183. Nerón dijo: Simón, según veo, movido de envidia persigues a estos hombres.
- 184184. Pues al parecer gran aborrecimiento media entre ti y el Cristo de ellos; y temo que seas vencido por ellos y caigas en grandes males.
- 185185. Simón dijo: Te han engañado, oh emperador.
- 186186. Nerón dijo: ¿En qué he sido engañado? Lo que veo en ti, eso digo.
- 187187. Veo que eres enemigo manifiesto de Pedro y de Pablo y de su maestro.
- 188188. Simón dijo: Cristo no fue maestro de Pablo.
- 189189. Pablo dijo: Sí; por revelación divina Él también me instruyó.
- 190190. Mas dime lo que te pregunté: ¿por qué fuiste circuncidado? Simón dijo: ¿Por qué me preguntas eso? Pablo dijo: Tenemos justa causa para preguntártelo.
- 191191. Nerón dijo: ¿Por qué temes responderles? Simón dijo: Escucha, oh emperador.
- 192192. En aquel tiempo la circuncisión fue ordenada por Dios cuando yo la recibí.
- 193193. Por esta causa fui circuncidado.
- 194194. Dijo Pablo: ¿Oyes, oh buen emperador, lo que dijo Simón? Si, pues, la circuncisión es cosa buena, ¿por qué tú, Simón, entregaste a los circuncidados y los forzaste, tras ser condenados, a padecer muerte? Nerón dijo: Tampoco en vosotros hallo nada bueno.
- 195195. Pedro y Pablo dijeron: Si este parecer tuyo sobre nosotros es bueno o malo, no atañe al caso; mas para nosotros forzoso era que se cumpliese lo prometido por nuestro Maestro.
- 196196. Nerón dijo: ¿Y si yo no quisiese? Pedro dijo: No se hará como tú quieres, sino como Él nos prometió.
- 197197. Simón dijo: Oh buen emperador, estos hombres se han valido de tu clemencia para atarte las manos.
- 198198. Nerón dijo: Mas tú todavía no me has dado certidumbre de ti mismo.
- 199199. Simón dijo: Habiéndote mostrado tantas obras y prodigios insignes, me maravillo de que aún dudes.
- 200200. Nerón dijo: Ni dudo ni favorezco a ninguno de vosotros; mas respondedme primero a lo que pregunto.
- 201201. Simón dijo: De aquí en adelante nada te responderé.
- 202202. Nerón dijo: Porque eres embustero, por eso hablas así.
- 203203. Mas si yo nada puedo hacerte, Dios, que todo lo puede, lo hará.
- 204204. Simón dijo: Ya no te respondo más.
- 205205. Nerón dijo: Ni en nada te estimo, pues según veo eres mentiroso en todo.
- 206206. ¿Mas para qué hablar tanto? Los tres mostráis razones dudosas, y en todo me habéis dejado perplejo, de suerte que a ninguno puedo dar fe.
- 207207. Pedro dijo: Predicamos a un solo Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que hizo el cielo, la tierra y el mar, y cuanto en ellos hay, Rey verdadero de cuyo reino no habrá fin.
- 208208. Nerón dijo: ¿Qué rey es señor? Pablo dijo: El Salvador de todas las naciones.
- 209209. Simón dijo: Yo soy aquel de quien habláis.
- 210210. Pedro y Pablo dijeron: Jamás te vaya bien, Simón, hechicero y lleno de amargura.
- 211211. Simón dijo: Oye, oh César Nerón, para que sepas que estos hombres son embusteros y que fui enviado de los cielos: mañana subiré a los cielos para hacer bienaventurados a los que en mí creen y descargar mi ira sobre quienes me negaron.
- 212212. Pedro y Pablo dijeron: Antiguo es el llamamiento de Dios para su propia gloria; mas tú, llamado por el diablo, te apresuras a tu suplicio.
- 213213. Simón dijo: César Nerón, escúchame.
- 214214. Aparta de ti a estos locos, para que cuando suba al cielo ante mi padre pueda tener gran misericordia de ti.
- 215215. Nerón dijo: ¿Y de dónde probaremos que vas al cielo? Simón dijo: Manda erigir una torre alta de madera y recias vigas, para que suba a ella y mis ángeles me reciban en el aire, pues no pueden descender a la tierra entre pecadores.
- 216216. Nerón dijo: Ya veré si cumples lo que dices.
- 217217. Mandó entonces Nerón levantar una alta torre en el Campo de Marte, y que todo el pueblo y las dignidades estuviesen presentes en el espectáculo.
- 218218. Y al día siguiente, congregada toda la multitud, ordenó Nerón la presencia de Pedro y Pablo, a quienes dijo: Ahora debe manifestarse la verdad.
- 219219. Pedro y Pablo dijeron: Nosotros no le desenmascaramos, sino nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, a quien él falsamente finge ser.
- 220220. Y Pablo, volviéndose a Pedro, dijo: A mí me toca doblar las rodillas y rogar a Dios; a ti te toca obrar la señal si le ves intentar algo, porque fuiste constituido primero por el Señor.
- 221221. Y Pablo, doblando las rodillas, oraba.
- 222222. Y Pedro, clavando la vista en Simón, dijo: Cumple lo que comenzaste; pues tanto tu desenlace como nuestra partida están cerca, viendo ya a mi Cristo llamándonos a mí y a Pablo.
- 223223. Nerón dijo: ¿Y adónde iréis contra mi voluntad? Pedro dijo: Adonde nuestro Señor nos ha llamado.
- 224224. Nerón dijo: ¿Y quién es vuestro señor? Pedro dijo: Jesús el Cristo, a quien veo llamándonos a sí.
- 225225. Nerón dijo: ¿También vosotros pretendéis subir al cielo? Pedro dijo: Si así place a aquel que nos llama.
- 226226. Simón dijo: Para que conozcas, oh emperador, que éstos son impostores, en cuanto suba al cielo enviaré mis ángeles a ti y haré que vengas a mí.
- 227227. Nerón dijo: Haz al punto lo que dices.
- 228228. Subió entonces Simón a la torre a vista de todos y, coronado de laurel, extendió los brazos y comenzó a volar.
- 229229. Y viéndolo volar Nerón, dijo a Pedro: Verdadero es este Simón; mas tú y Pablo sois impostores.
- 230230. A quien dijo Pedro: Al punto sabrás que somos verdaderos discípulos de Cristo, y que él no es Cristo sino mago y malhechor.
- 231231. Nerón dijo: ¿Todavía porfías? He aquí que le ves subir al cielo.
- 232232. Entonces Pedro, mirando fijamente a Pablo, dijo: Pablo, alza los ojos y mira.
- 233233. Y alzando Pablo los ojos, bañado en lágrimas, y viendo a Simón volar, dijo: Pedro, ¿por qué tardas? Acaba lo que empezaste, pues ya nuestro Señor Jesucristo nos está llamando.
- 234234. Y Nerón, al oírlos, sonrió ligeramente y dijo: Ya se ven estos vencidos y fuera de juicio.
- 235235. Pedro dijo: Ahora sabrás que no estamos locos.
- 236236. Pablo dijo a Pedro: Haz con presteza lo que has de hacer.
- 237237. Y Pedro, mirando fijamente a Simón, dijo: Os conjuro, ángeles de Satanás, que lo sostenéis en los aires para extraviar los corazones de los incrédulos, por el Dios que creó todas las cosas y por Jesucristo a quien al tercer día resucitó de los muertos, que a partir de esta hora no lo sostengáis más, sino dejadlo caer.
- 238238. E inmediatamente, siendo desamparado, cayó en un paraje llamado Vía Sacra, esto es, Vía Sagrada, y se dividió en cuatro partes, pereciendo de aciago fin.
- 239239. Mandó entonces Nerón prender a Pedro y a Pablo, y que el cadáver de Simón fuese guardado cuidadosamente tres días, pensando que resucitaría al tercer día.
- 240240. A quien dijo Pedro: No resucitará jamás, pues verdaderamente está muerto, condenado al suplicio eterno.
- 241241. Y Nerón le dijo: ¿Quién te mandó perpetrar tan espantosa hazaña? Pedro dijo: Sus blasfemias e injurias contra mi Señor Jesucristo le acarrearon este abismo de perdición.
- 242242. Nerón dijo: Os quitaré la vida con muerte atroz.
- 243243. Pedro dijo: No está eso en tu poder, aun cuando te plazca matarnos; mas forzoso es que se cumpla lo que nuestro Maestro nos prometió.
- 244244. Llamando entonces Nerón a Agripa el propretor, le dijo: Menester es que mueran los hombres que introducen cultos perniciosos.
- 245245. Por tanto mando que a palos de hierro sean muertos en la naumaquia.
- 246246. Agripa el propretor dijo: Augusto emperador, lo que ordenaste no cuadra a estos hombres, pareciendo Pablo inocente al lado de Pedro.
- 247247. Nerón dijo: ¿Con qué muerte, pues, perecerán? Respondió Agripa diciendo: A mi juicio justo es que Pablo sea degollado y que Pedro sea levantado en cruz como causante del homicidio.
- 248248. Nerón dijo: Has juzgado rectamente.
- 249249. Fueron apartados entonces Pedro y Pablo de la presencia de Nerón.
- 250250. Y Pablo fue decapitado en la vía Ostiense.
- 251251. Y Pedro, llegado a la cruz, dijo: Puesto que mi Señor Jesucristo, bajado del cielo a la tierra, fue alzado en la cruz en postura recta, y se digna llamar al cielo a mí que soy de la tierra, mi cruz ha de ser fijada con la cabeza hacia abajo, para enderezar mis pies al cielo; pues no soy digno de ser crucificado como mi Señor.
- 252252. Invertida, pues, la cruz, clavaron sus pies.
- 253253. Y se agolpó la multitud increpando a César y queriendo darle muerte.
- 254254. Mas Pedro los apaciguó diciendo: Días pasados, exhortado por los hermanos, me ausentaba; y mi Señor Jesucristo me salió al encuentro, y adorándole le dije: Señor, ¿adónde vas? Y me dijo: Voy a Roma a ser crucificado.
- 255255. Y le dije: Señor, ¿no fuiste crucificado una vez para siempre? Y respondiendo el Señor dijo: Te vi huir de la muerte y quiero ser crucificado en tu lugar.
- 256256. Y dije: Señor, yo voy; cumplo tu mandato.
- 257257. Y Él me dijo: No temas, porque yo estoy contigo.
- 258258. Por tanto, hijos, no estorbéis mi partida, pues mis pies caminan ya hacia el cielo.
- 259259. No os entristezcáis, pues, sino gozaos conmigo, recibiendo hoy el fruto de mis fatigas.
- 260260. Y diciendo esto, añadió: Gracias te doy, buen Pastor, porque las ovejas que me encomendaste se duelen conmigo; ruégote que juntamente conmigo tengan parte en tu reino.
- 261261. Y habiendo dicho esto, entregó el espíritu.
- 262262. Y al instante aparecieron varones ilustres y de peregrina presencia, diciendo: Estamos aquí desde Jerusalén por causa de los santos y principales apóstoles.
- 263263. Y ellos juntamente con Marcelo, varón insigne que dejando a Simón creyó en Pedro, tomaron en secreto su cuerpo y lo depositaron bajo el terebinto, cerca del sitio donde se celebraban las naumaquias, en el paraje llamado Vaticano.
- 264264. Y los varones que dijeron venir de Jerusalén hablaron al pueblo diciendo: Gozaos y alegraos, porque fuisteis tenidos por dignos de poseer tan insignes campeones.
- 265265. Y sabed que el mismo Nerón tras pocos días será destruido por entero y su reino entregado a otro.
- 266266. Y tras estas cosas se levantó el pueblo contra él; y sabedor de ello huyó a lugares desiertos y, consumido por el hambre y el frío, exhaló el aliento siendo su cadáver pasto de las fieras.
- 267267. Y algunos varones piadosos de las regiones del Oriente quisieron llevarse las reliquias de los santos, y al punto hubo un gran terremoto en la ciudad; y los habitantes de la urbe, advirtiéndolo, acudieron y prendieron a los hombres, mas éstos huyeron.
- 268268. Mas los romanos, tomándolas, las trasladaron a un paraje a tres millas de la ciudad, guardándolas allí por espacio de un año y siete meses, hasta edificar el santuario donde determinaron colocarlas.
- 269269. Y después de esto, congregados todos con gloria e himnos de alabanza, las depositaron en el templo que les había sido levantado.
- 270270. Y el martirio de los santos y gloriosos apóstoles Pedro y Pablo acaeció a diez días del mes de junio, en Cristo Jesús Señor nuestro, a quien sea la gloria y el imperio.