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Hechos de Pablo · Capítulo 7

  1. 1Estéfanas y los ancianos que están con él, a saber, Dafno, Eúbulo, Teófilo y Zenón, a Pablo su hermano, eterna salud en el Señor.
  2. 2Han venido a Corinto dos hombres, Simón y Cleobio, los cuales están trastornando la fe de muchos con malas palabras,
  3. 3las cuales debes tú probar y examinar;
  4. 4porque nunca hemos oído tales palabras de ti, ni de los otros apóstoles;
  5. 5mas todo lo que de ti o de ellos hemos recibido, eso retenemos firmemente.
  6. 6Por cuanto, pues, el Señor ha tenido misericordia de nosotros, para que mientras aún estás en la carne podamos oír de ti estas cosas otra vez,
  7. 7si fuere posible, ven a nosotros o escríbenos.
  8. 8Porque creemos, conforme a lo que ha sido revelado a Teonoe, que el Señor te ha librado de la mano del inicuo.
  9. 9Y las cosas que estos hombres dicen y enseñan son éstas:
  10. 10Dicen que no debemos consultar a los profetas,
  11. 11y que Dios no es Todopoderoso,
  12. 12y que no habrá resurrección de la carne,
  13. 13y que el hombre no fue hecho por Dios,
  14. 14y que Cristo no descendió en la carne, ni nació de María,
  15. 15y que el mundo no es de Dios, sino de los ángeles.
  16. 16Por lo cual, hermano, te rogamos que pongas toda diligencia para venir a nosotros, a fin de que la iglesia de los corintios permanezca sin ofensa, y la locura de estos hombres se haga manifiesta. Pásalo bien siempre en el Señor.
  17. 17Los diáconos Trepto y Éutico llevaron la carta a Filipos,
  18. 18de manera que Pablo la recibió, estando en prisiones por causa de Estratónice, mujer de Apolófanes; y olvidó sus prisiones, y estuvo en gran aflicción,
  19. 19y clamó, diciendo: Mejor me fuera morir y estar con el Señor, que permanecer en la carne y oír tales cosas y las calamidades de la falsa doctrina, de suerte que sobreviene tribulación sobre tribulación.
  20. 20Y además de tan grande aflicción, estoy en prisiones y veo estos males por los cuales se cumplen las maquinaciones de Satanás.
  21. 21Pablo, pues, en gran aflicción, escribió una carta, respondiendo así:
  22. 22Pablo, prisionero de Jesucristo, a los hermanos que están en Corinto, salud.
  23. 23Estando en medio de muchas tribulaciones, no me maravillo de que las enseñanzas del maligno corran velozmente.
  24. 24Porque mi Señor Jesucristo apresurará su venida, y anonadará a los que adulteran sus palabras.
  25. 25Porque os entregué en el principio lo que también recibí de los santos apóstolos que fueron antes de mí, los cuales en todo tiempo estuvieron con Jesucristo:
  26. 26a saber, que nuestro Señor Jesucristo nació de María, que es del linaje de David según la carne, habiendo sido el Espíritu Santo enviado de los cielos por el Padre a ella por medio del ángel Gabriel,
  27. 27para que él descendiese a este mundo y redimiese toda carne por su propia carne, y nos resucitase de los muertos en la carne, así como nos mostró en sí mismo por dechado.
  28. 28Y por cuanto el hombre fue formado por su Padre,
  29. 29por eso fue buscado cuando estaba perdido, para que fuese vivificado por la adopción.
  30. 30Pues para este fin Dios Todopoderoso, que hizo los cielos y la tierra, envió primero los profetas a los judíos, para que fuesen apartados de sus pecados.
  31. 31Porque tuvo por designio salvar a la casa de Israel; por tanto, confirió una porción del espíritu de Cristo sobre los profetas y los envió primero a los judíos, y ellos proclamaron el verdadero culto de Dios por largo tiempo.
  32. 32Mas el príncipe de iniquidad, deseando ser Dios, echó mano a ellos y los mató, y ató toda carne por malas concupiscencias.
  33. 33Mas Dios Todopoderoso, que es justo, no quiso desechar su propia creación, sino que tuvo compasión de ellos desde el cielo,
  34. 34y envió su espíritu en María en Galilea,
  35. 35la cual creyó de todo su corazón y concibió del Espíritu Santo en su vientre, para que Jesús viniese al mundo,
  36. 36para que por aquella misma carne por la cual el maligno había triunfado, por la misma fuese mostrado ser vencido.
  37. 37Porque por su propio cuerpo Jesucristo salvó toda carne y la restituyó a la vida,
  38. 38para manifestar el templo de justicia en su cuerpo.
  39. 39En el cual somos salvos, en el cual, si creyéremos, somos hechos libres.
  40. 40Ellos, pues, no son hijos de justicia, sino hijos de ira, que desechan la providencia de Dios, diciendo que los cielos y la tierra y todo lo que en ellos hay no son obras del Padre.
  41. 41Son, pues, hijos de ira, porque malditos son, siguiendo el engaño de la serpiente;
  42. 42a los cuales desechad de vosotros y huid de su doctrina.
  43. 43Porque vosotros no sois hijos de desobediencia, sino de la iglesia amadísima.
  44. 44Por esto el tiempo de la resurrección es proclamado a todos.
  45. 45Y en cuanto a lo que dicen, que no hay resurrección de la carne, ellos mismos no tienen resurrección,
  46. 46porque no creen en el que resucitó de los muertos, ni entienden;
  47. 47pues ¿no conocen, oh corintios, la simiente de trigo o las otras simientes, cómo son sembradas desnudas en la tierra, y habiéndose corrompido, resucitan por la voluntad de Dios en cuerpo y vestidas?
  48. 48Y no sólo resucita aquel cuerpo que fue sembrado, sino multiplicado en abundancia y bendito.
  49. 49Y si no debemos tomar ejemplo solamente de las simientes, sino de cuerpos más nobles,
  50. 50sabéis cómo Jonás, hijo de Amitai, cuando no quiso predicar a los ninivitas, fue tragado en el vientre de un gran pez;
  51. 51y después de tres días y tres noches oyó Dios la oración de Jonás desde lo profundo del abismo, y ninguna parte de él se corrompió, ni aun un párpado.
  52. 52¿Cuánto más, oh hombres de poca fe, os resucitará a vosotros que habéis creído en Cristo Jesús, así como él mismo resucitó?
  53. 53Semejantemente también un muerto fue arrojado sobre los huesos del profeta Eliseo por los hijos de Israel, y revivió en su cuerpo, y alma, y huesos, y espíritu; ¿cuánto más vosotros, que habéis sido echados sobre el cuerpo, y huesos, y espíritu del Señor, resucitaréis en aquel día teniendo vuestra carne entera, así como él resucitó?
  54. 54Semejantemente también en cuanto al profeta Elías: él resucitó de la muerte al hijo de la viuda; ¿cuánto más el Señor Jesús os resucitará de la muerte al sonido de la trompeta, en un abrir y cerrar de ojos? Porque él nos mostró el dechado en su propio cuerpo.
  55. 55Si, pues, recibiereis cualquiera otra doctrina, Dios será testigo contra vosotros; y nadie me cause molestias,
  56. 56porque yo traigo estas prisiones para ganar a Cristo, y traigo sus marcas en mi cuerpo para alcanzar la resurrección de los muertos.
  57. 57Y cualquiera que recibiere la regla que recibió por los benditos profetas y por el santo evangelio, recibirá recompensa del Señor, y cuando resucitare de los muertos obtendrá la vida eterna.
  58. 58Mas el que traspasare estas cosas, con él está el fuego, y con los que van delante enseñando cosas semejantes,
  59. 59los cuales son generación de víboras,
  60. 60a los cuales desechad en el poder del Señor; y la paz, la gracia y el amor sean con vosotros. Amén.