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Hechos de Bernabé · Capítulo 1

  1. 11. Los Hechos de Bernabé: Los Viajes y el Martirio de San Bernabé, el Apóstol.
  2. 22. Desde la manifestación de la presencia de nuestro Salvador Jesucristo, el infatigable pastor, maestro y médico bondadoso y poderoso, contemplé y vi el misterio inefable, santo e inmaculado de los cristianos, que guardan la esperanza en la santidad y fueron sellados; y como le serví con celo, tuve por necesario dar testimonio de los misterios que oí y vi.
  3. 33. Yo, Juan, acompañando a los santos apóstoles Bernabé y Pablo, habiendo sido antes siervo de Cirilo, sumo sacerdote de Júpiter, mas habiendo recibido ahora el don del Espíritu Santo por medio de Pablo, Bernabé y Silas, los cuales eran dignos de la vocación, y me bautizaron en Iconio.
  4. 44. Después que fui bautizado, vi a cierto varón vestido de blanco; y él me dijo: Ten buen ánimo, Juan, porque ciertamente tu nombre será cambiado en Marcos, y tu gloria será pregonada en todo el mundo.
  5. 55. Y las tinieblas que había en ti se apartaron de ti, y te fue dado entendimiento para conocer los misterios de Dios.
  6. 66. Y teniendo esta visión, sobrecogido de gran temor, caí a los pies de Bernabé y le manifesté los misterios que había visto y oído de aquel varón.
  7. 77. Y el apóstol Pablo no estaba presente cuando revelé aquellos misterios.
  8. 88. Y Bernabé me dijo: No declares a nadie el prodigio que has visto.
  9. 99. Porque también esta noche el Señor estuvo a mi lado diciendo: Ten buen ánimo; pues así como entregaste tu vida por mi nombre a la muerte y al destierro de tu nación, así también serás perfeccionado.
  10. 1010. Asimismo, en cuanto al siervo que está contigo, llévalo también contigo; porque él ha de recibir ciertos misterios.
  11. 1111. Ahora, pues, hijo mío, guarda para ti las cosas que viste y oíste; porque vendrá tiempo en que las manifiestes.
  12. 1212. Y yo, habiendo sido instruido por él en estas cosas, permanecí muchos días en Iconio; porque había allí un varón santo y piadoso que nos acogió, cuya casa había santificado también Pablo.
  13. 1313. De allí, pues, llegamos a Seleucia y, después de estar tres días, navegamos hacia Chipre; y yo les servía hasta que recorrimos todo Chipre.
  14. 1414. Y zarpando de Chipre, arribamos a Perge de Panfilia.
  15. 1515. Y allí permanecí como dos meses, deseando navegar a las regiones de Occidente; mas el Espíritu Santo no me lo permitió.
  16. 1616. Volviéndome, pues, busqué de nuevo a los apóstoles; y sabiendo que estaban en Antioquía, fui a ellos.
  17. 1717. Y hallé a Pablo postrado en cama en Antioquía por causa del duro trabajo del camino, el cual al verme se entristeció en gran manera a causa de mi tardanza en Panfilia.
  18. 1818. Y viniendo Bernabé le consoló, y partió pan, y él comió un poco.
  19. 1919. Y predicaron la palabra del Señor e iluminaron a muchos judíos y griegos.
  20. 2020. Y yo solo les servía, temiendo acercarme a Pablo, tanto porque él juzgaba que me había demorado mucho en Panfilia, como porque estaba indignado contra mí.
  21. 2121. Y le mostré arrepentimiento de rodillas en tierra, mas él no lo admitió.
  22. 2222. Y habiendo perseverado de rodillas por tres sábados en ruego y oración, no pude persuadirlo en favor mío; pues su mayor queja contra mí fue por haber guardado ciertos pergaminos en Panfilia.
  23. 2323. Y aconteció que, acabando de enseñar en Antioquía, el primer día de la semana se juntaron en consejo para partir a las regiones de Oriente, y después de esto pasar a Chipre y visitar todas las iglesias en las cuales habían predicado la palabra de Dios.
  24. 2424. Y Bernabé rogaba a Pablo que fuesen primero a Chipre y visitasen a los suyos en su aldea; y Lucio le suplicaba que asumiese la visita de su ciudad, Cirene.
  25. 2525. Mas Pablo tuvo una visión durante el sueño, para que partiese a Jerusalén, por cuanto los hermanos le aguardaban allí.
  26. 2626. Pero Bernabé insistía en que fuesen a Chipre a invernar, y después subiesen a Jerusalén para la fiesta.
  27. 2727. Se levantó, pues, gran desacuerdo entre ellos.
  28. 2828. Y Bernabé me instaba a que partiese con ellos, por haber sido su servidor desde el principio y por haberles ministrado en todo Chipre hasta llegar a Perge de Panfilia; y yo me había quedado allí muchos días.
  29. 2929. Mas Pablo clamó contra Bernabé diciendo: Es imposible que este vaya con nosotros.
  30. 3030. Y los que estaban con nosotros allí me animaban también a acompañarlos, por cuanto pesaba sobre mí el voto de seguirlos hasta el fin.
  31. 3131. De suerte que Pablo dijo a Bernabé: Si quieres llevar contigo a Juan, por sobrenombre Marcos, toma otro camino; porque él no vendrá con nosotros.
  32. 3232. Y Bernabé, recapacitando, dijo: La gracia de Dios no desampara al que una vez sirvió al Evangelio y anduvo con nosotros.
  33. 3333. Si, por tanto, esto te parece bien, padre Pablo, lo tomo conmigo y me voy.
  34. 3434. Y él dijo: Ve tú en la gracia de Cristo, y nosotros en el poder del Espíritu.
  35. 3535. Doblando, pues, las rodillas, oraron a Dios.
  36. 3636. Y Pablo, gimiendo en alta voz, lloró, y asimismo Bernabé, diciéndose el uno al otro: Bueno hubiese sido para nosotros trabajar juntos entre los hombres como antes; mas por cuanto así te pareció bien, padre Pablo, ora por mí para que mi labor sea perfecta y grata al Señor: pues tú sabes cómo te serví por la gracia de Cristo que te fue dada.
  37. 3737. Porque voy a Chipre y me apresuro a ser perfeccionado; pues sé que no veré más tu rostro, oh padre Pablo.
  38. 3838. Y cayendo a sus pies en tierra, lloró amargamente.
  39. 3939. Y Pablo le dijo: El Señor estuvo también conmigo esta noche diciendo: No impidas a Bernabé ir a Chipre, porque allí está aparejado para él que ilumine a muchos; y tú también, en la gracia que te fue dada, ve a Jerusalén para adorar en el santuario, y allí se te mostrará dónde ha sido preparado tu martirio.
  40. 4040. Y nos saludamos mutuamente, y Bernabé me acogió consigo.
  41. 4141. Y habiendo descendido a Laodicea, procuramos pasar a Chipre; y hallando una nave que zarpaba hacia Chipre, nos embarcamos.
  42. 4242. Y habiendo salido al mar, el viento nos fue contrario.
  43. 4343. Y arribamos a Corasio; y bajando a la orilla donde había una fuente, allí reposamos sin mostrarnos a nadie, para que ninguno supiese que Bernabé se había apartado de Pablo.
  44. 4444. Y habiendo zarpado de Corasio, llegamos a las regiones de Isauria, y de allí pasamos a cierta isla llamada Pitiusa; y sobrevino una tempestad y estuvimos allí tres días; y nos hospedó un varón piadoso llamado Eufemo, a quien Bernabé instruyó en la fe con toda su casa.
  45. 4545. Y de allí navegamos pasando junto a las Aconesias y llegamos a la ciudad de Anemurio; y entrando en ella, hallamos a dos griegos.
  46. 4646. Y acercándose a nosotros, nos preguntaron de dónde veníamos y quiénes éramos.
  47. 4747. Y Bernabé les dijo: Si deseáis saber de dónde venimos y quiénes somos, despojaos de las vestiduras que lleváis, y yo os vestiré con vestiduras que jamás se envejecen ni ensucian; pues nada impuro hay en ellas, sino que son resplandecientes.
  48. 4848. Y asombrados con esta palabra, nos preguntaron: ¿Qué vestidura es esta que nos vas a dar? Y Bernabé les dijo: Si confesáis vuestros pecados y os sometéis a nuestro Señor Jesucristo, recibiréis aquella vestidura incorruptible para siempre.
  49. 4949. Y compungidos de corazón por el Espíritu Santo, se postraron a sus pies suplicando y diciendo: Te rogamos, padre, danos esa vestidura; porque creemos en el Dios vivo y verdadero que tú proclamas.
  50. 5050. Y llevándolos a la fuente, los bautizó en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
  51. 5151. Y supieron que habían sido revestidos de poder y de un manto celestial.
  52. 5252. Y habiendo tomado de mí un manto, se lo vistió; y con su propio manto vistió al otro.
  53. 5353. Y le ofrecieron dinero, mas al punto Bernabé lo distribuyó entre los necesitados.
  54. 5454. Y de parte de ellos recibieron también los marineros muchas dádivas.
  55. 5555. Y descendiendo a la playa, les predicó la palabra de Dios; y los bendijo, nos despedimos de ellos y subimos a la nave.
  56. 5656. Y aquel que se llamaba Esteban quiso acompañarnos, mas Bernabé no se lo permitió.
  57. 5757. Y habiendo cruzado, navegamos de noche hacia Chipre; y llegando al paraje llamado Cromiacita, hallamos a Timón y a Aristón, siervos del templo, en cuya casa fuimos hospedados.
  58. 5858. Y Timón yacía postrado por gravísima fiebre.
  59. 5959. Y poniéndole las manos encima, al instante le quitamos la fiebre invocando el nombre del Señor Jesús.
  60. 6060. Y Bernabé había recibido de Mateo ciertos testimonios, un libro de la palabra de Dios y una narración de milagros y doctrinas.
  61. 6161. El cual libro ponía Bernabé sobre los enfermos en cada lugar adonde íbamos, y al punto sanaban de sus dolencias.
  62. 6262. Y cuando llegamos a Lapeto, celebrándose una fiesta de ídolos en el teatro, no nos permitieron entrar en la ciudad, mas reposamos un poco junto a la puerta.
  63. 6363. Y Timón, habiendo sanado de su enfermedad, vino con nosotros.
  64. 6464. Y saliendo de Lapeto, atravesamos las montañas y llegamos a la ciudad de Lampadisto, de donde era natural Timón; donde hallando también que estaba allí Heraclio, fuimos acogidos por él.
  65. 6565. Él era natural de la ciudad de Tamaso y había venido a visitar a sus deudos; y Bernabé, fijando en él los ojos, le reconoció, por haberle encontrado antes en Citio en compañía de Pablo; al cual le fue dado también el Espíritu Santo en el bautismo, y mudó su nombre en Heraclides.
  66. 6666. Y habiéndole ordenado obispo de Chipre y confirmado la iglesia en Tamaso, le dejamos en casa de sus hermanos que allí moraban.
  67. 6767. Y habiendo cruzado el monte llamado Quionodes, llegamos a la Antigua Pafos, y allí hallamos a Rodón, siervo del templo, el cual habiendo creído nos acompañó.
  68. 6868. Y encontramos a cierto judío llamado Barjesús, procedente de Pafos, el cual conoció también a Bernabé, por haber estado antes con Pablo.
  69. 6969. Este no quería que fuésemos a Pafos; mas apartándonos de allí, llegamos a Curio.
  70. 7070. Y hallamos que se celebraba cierta carrera abominable en el camino cerca de la ciudad, en la cual una multitud de mujeres y varones desnudos tomaban parte.
  71. 7171. Y había gran extravío y tropiezo en aquel sitio.
  72. 7272. Y volviéndose Bernabé, increpó el lugar; y la parte occidental se derrumbó, de modo que muchos quedaron heridos y muchos de ellos murieron, y los restantes huyeron al templo de Apolo que distaba poco de la ciudad, al cual llamaban sagrado.
  73. 7373. Y cuando nos acercamos al templo, una gran turba de judíos que allí moraba, instigada por Barjesús, se apostó fuera y no nos consintió entrar en la ciudad; mas pasamos la noche bajo un árbol cerca del muro y reposamos allí.
  74. 7474. Y al día siguiente llegamos a cierta aldea donde habitaba Aristocliano.
  75. 7575. Siendo este leproso, había sido limpiado en Antioquía, al cual también Pablo y Bernabé habían señalado por obispo y enviado a su aldea en Chipre, porque había allí muchos griegos.
  76. 7676. Y fuimos recibidos por él en una cueva en la montaña, y reposamos allí un día.
  77. 7777. Y de allí pasamos a Amatunte, y había gran multitud de gentiles en el templo del monte, hombres y mujeres de baja condición derramando libaciones.
  78. 7878. Allí también Barjesús, adelantándose a nosotros, alborotó a la comunidad de los judíos y no nos permitió entrar en la ciudad; mas cierta viuda de ochenta años que moraba fuera, y no servía a los ídolos, acercándose a nosotros nos llevó por una hora a su morada.
  79. 7979. Y al salir sacudimos el polvo de nuestros pies contra aquel templo donde se ofrecían sacrificios impuros.
  80. 8080. Y partiendo de allí, caminamos por parajes desiertos, y Timón nos acompañaba.
  81. 8181. Y habiendo llegado a Citio, como hubiese gran tumulto en su hipódromo y teniendo noticia de ello, salimos de la ciudad sacudiendo el polvo de nuestros pies; pues nadie nos acogió, fuera de haber descansado una hora en la puerta junto al acueducto.
  82. 8282. Y zarpando de Citio en una nave, llegamos a Salamina y desembarcamos en las llamadas islas, donde había un sitio plagado de ídolos; y se celebraban grandes festines y sacrificios.
  83. 8383. Y encontrando allí de nuevo a Heraclides, le ordenamos proclamar el Evangelio de Dios y constituir congregaciones y ministros en ellas.
  84. 8484. Y habiendo entrado en Salamina, fuimos a la sinagoga cerca del lugar llamado Biblia; y puestos en pie, Bernabé, desenrollando el Evangelio que había recibido de su colaborador Mateo, comenzó a instruir a los judíos.
  85. 8585. Y habiendo llegado Barjesús después de dos días, cuando no pocos judíos habían sido ya adoctrinados, se llenó de ira y amotinó a toda la turba de los judíos; y prendiendo a Bernabé, querían entregarlo a Hipacio, gobernador de Salamina.
  86. 8686. Y teniéndole preso para llevarlo al tribunal, habiendo llegado a Chipre un varón piadoso de estirpe noble, pariente de Nerón, los judíos, sabiendo esto, sacaron a Bernabé de noche atándole una cuerda a la garganta; y arrastrándolo desde la sinagoga hacia el hipódromo, sacándole fuera de la ciudad lo cercaron y lo quemaron con fuego, de suerte que hasta sus huesos se volvieron ceniza.
  87. 8787. Y al instante, aquella misma noche, recogiendo sus cenizas las envolvieron en un lienzo; y asegurándolas con plomo, pensaban arrojarlas al mar.
  88. 8888. Mas yo, hallando ocasión oportuna en la noche, y pudiendo con la ayuda de Timón y de Rodón sustraerlas,
  89. 8989. fuimos a cierto paraje y, hallando una cueva, las depositamos allí donde en la antigüedad habitaba gente extranjera.
  90. 9090. Y encontrando en ella un lugar oculto, las guardamos juntamente con los testimonios que había recibido de Mateo.
  91. 9191. Y era la cuarta vigilia de la noche del segundo día de la semana.
  92. 9292. Y estando nosotros ocultos en aquel sitio, los judíos nos buscaron con gran diligencia; y habiendo estado a punto de hallarnos, nos persiguieron hasta la aldea de los ledrianos; y hallando allí una caverna cerca del poblado, nos refugiamos en ella y así escapamos de sus manos.
  93. 9393. Y estuvimos escondidos en la cueva tres días; y habiéndose retirado los judíos, salimos del lugar durante la noche.
  94. 9494. Y tomando con nosotros a Aristón y a Rodón, llegamos a la aldea de Limnes.
  95. 9595. Y descendiendo a la ribera, hallamos una nave alejandrina; y habiendo subido a bordo, arribamos a Alejandría.
  96. 9696. Y allí permanecí enseñando a los hermanos que venían la palabra del Señor, iluminándolos y predicando lo que me habían transmitido los apóstoles de Cristo, los cuales me bautizaron en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; el cual me dio también por nombre Marcos en las aguas del bautismo, mediante el cual confío guiar a muchos a la gloria de Dios por su gracia; porque a él sea debida honra y gloria por los siglos. Amén.
  97. 9797. Cumpliéronse por obra de Dios los viajes y el martirio del santo apóstol Bernabé.