LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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Apología de Arístides · Capítulo 3

  1. 1Comencemos, pues, con los Bárbaros, y prosigamos con el resto de las naciones una tras otra, para que veamos cuáles de ellas retienen la verdad en cuanto a Dios y cuáles se hallan en el error.
  2. 2Los Bárbaros, pues, como no conocieron a Dios, se extraviaron entre los elementos y se pusieron a adorar a las criaturas en lugar de su Creador; y para este fin hicieron imágenes y las encerraron en templos, ¡y he aquí que las adoran!, guardándolas con mucho cuidado no sea que sus dioses sean hurtados por ladrones. Y los Bárbaros no repararon en que el que guarda es mayor que lo que es guardado, y que todo el que crea es mayor que lo que es creado. Si, pues, sus dioses son demasiado débiles para cuidar de su propia seguridad, ¿cómo velarán por la seguridad de los hombres? Grande es, pues, el error en que anduvieron errantes los Bárbaros, adorando imágenes sin vida que nada pueden hacer para socorrerles. Y me maravillo, oh Rey, de sus filósofos, de cómo aun ellos se extraviaron y dieron el nombre de dioses a imágenes hechas en honor de los elementos; y de que sus sabios no percibiesen que los elementos son también disolubles y perecederos. Porque si una pequeña parte de un elemento se disuelve o destruye, la totalidad del mismo puede ser disuelta y destruida. Si, pues, los mismos elementos son disueltos y destruidos y forzados a someterse a otro más fuerte que ellos, y si no son dioses por su naturaleza, ¿por qué razón llaman Dios a las imágenes hechas en su honor? Grande es, por tanto, el error que los filósofos de entre ellos han acarreado sobre sus seguidores.