LUX VERITAS

Escrituras y Manuscritos

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Apología de Arístides · Capítulo 17

  1. 1Hasta aquí, oh Rey, he hablado; porque en cuanto a lo que resta, como dicho es arriba, hállanse en sus otros escritos cosas difíciles de pronunciar y arduas de narrar, las cuales no sólo se expresan en palabras, sino también se ejecutan en hechos.
  2. 2Ahora bien, los Griegos, oh Rey, como siguen prácticas viles en ayuntamiento con varones, y con madre, hermana e hija, imputan su monstruosa impureza a su vez a los Cristianos. Mas los Cristianos son justos y buenos, y la verdad está puesta delante de sus ojos, y su espíritu es longánime; y por tanto, aunque conocen el error de los Griegos y son perseguidos por ellos, llévanlo y súfrenlo pacientemente; y en su mayor parte se compadecen de ellos como de hombres desprovistos de conocimiento. Y por su parte oran para que éstos se arrepientan de su extravío; y cuando acontece que alguno de ellos se arrepiente, avergüénzase delante de los Cristianos de las obras que hizo, y confiésase a Dios, diciendo: 'Hice estas cosas por ignorancia'. Y limpia su corazón, y sus pecados le son perdonados, porque los cometió en ignorancia en el tiempo pasado, cuando solía blasfemar y hablar mal del verdadero conocimiento de los Cristianos. Y ciertamente el linaje de los Cristianos es más bendito que todos los hombres que hay sobre la faz de la tierra.
  3. 3Callen de aquí en adelante las lenguas de los que profieren vanidad y afligen a los Cristianos; y en adelante hablen la verdad. Porque les es de grave consecuencia adorar al Dios verdadero en lugar de rendir culto a un sonido sin sentido. Y ciertamente cuanto se pronuncia por boca de los Cristianos es de Dios, y su doctrina es la puerta de la luz. Por tanto, alléguense cuantos carecen del conocimiento de Dios; y recibirán palabras incorruptibles, que son desde todo tiempo y desde la eternidad. Así comparecerán delante del tremendo juicio que, por medio de Jesús el Mesías, está destinado a venir sobre todo el género humano.