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1 Adán y Eva · Capítulo 72

  1. 1Transformóse entonces Satanás, y diez de sus huestes con él, en doncellas tales que no había otras semejantes a ellas en gracia en todo el mundo.
  2. 2Subieron del río en presencia de Adán y Eva, y dijeron entre sí: "Venid, miremos los rostros de Adán y de Eva, que son de los hombres sobre la tierra. Cuán hermosos son y cuán diferente es su parecer de los rostros nuestros." Vinieron entonces a Adán y Eva, y los saludaron, y se quedaron maravillándose de ellos.
  3. 3Miraron también Adán y Eva hacia ellas y maravilláronse de su hermosura, y dijeron: "¿Hay acaso debajo de nosotros otro mundo con criaturas tan hermosas como éstas?"
  4. 4Y dijeron aquellas doncellas a Adán y Eva: "Sí, por cierto, somos una creación copiosa."
  5. 5Díjoles entonces Adán: "¿Mas cómo os multiplicáis?"
  6. 6Y le respondieron: "Tenemos maridos que se han casado con nosotras y les parimos hijos, los cuales crecen y a su vez se casan y son dados en casamiento, y paren también hijos; y así nos aumentamos. Y si fuere, oh Adán, que no nos crees, te mostraremos nuestros maridos y nuestros hijos."
  7. 7Gritaron entonces a través del río como llamando a sus maridos y a sus hijos; los cuales salieron del río, hombres y niños, y cada hombre vino a su mujer, estando sus hijos con él.
  8. 8Mas cuando Adán y Eva los vieron, quedaron mudos y se asombraron de ellos.
  9. 9Dijeron entonces a Adán y Eva: "¿Veis a todos nuestros maridos y a nuestros hijos? Debieras desposar a Eva como nosotras desposamos a nuestros maridos, para que tengáis hijos como nosotras los tenemos." Era este un engaño de Satanás para seducir a Adán.
  10. 10Pensaba también Satanás dentro de sí: "Dios mandó al principio a Adán acerca del fruto del árbol, diciéndole: 'No comas de él, porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.' Y comió Adán de él, mas Dios no lo mató; sólo impuso sobre él muerte, plagas y pruebas hasta el día en que salga de su cuerpo.
  11. 11Ahora pues, si yo lo engañare para hacer esta cosa y desposar a Eva sin licencia de Dios, Dios lo matará entonces."
  12. 12Por tanto obró Satanás esta visión delante de Adán y Eva; por cuanto procuraba matarlo y hacerlo desaparecer de sobre la faz de la tierra.
  13. 13Entre tanto vino sobre Adán el ardor del pecado, y pensó en pecar. Mas se contuvo a sí mismo, temiendo que si seguía este consejo de Satanás, Dios le quitaría la vida.
  14. 14Levantáronse entonces Adán y Eva y oraron a Dios, mientras Satanás y sus huestes descendieron al río a vista de Adán y Eva, para darles a entender que volvían a su propio mundo.
  15. 15Regresaron luego Adán y Eva a la Cueva de los Tesoros, según acostumbraban, hacia la tarde.
  16. 16Y ambos se pusieron en pie y oraron a Dios aquella noche. Adán perseveró en pie en oración, sin saber cómo orar por causa de los pensamientos de su corazón acerca de desposar a Eva; y continuó así hasta la mañana.
  17. 17Y venida la luz, dijo Adán a Eva: "Levántate, bajemos al pie del monte donde nos trajeron el oro, y consultemos al Señor sobre este negocio."
  18. 18Dijo entonces Eva: "¿Qué asunto es ese, oh Adán?"
  19. 19Y él le respondió: "Para que ruegue yo al Señor que me haga saber acerca de desposarme contigo; porque no lo haré sin su venia, no sea que nos destruya a ti y a mí. Pues aquellos demonios han encendido mi corazón con pensamientos de lo que nos mostraron en sus visiones pecaminosas."
  20. 20Dijo entonces Eva a Adán: "¿Qué necesidad hay de ir al pie del monte? Mejor estemos en pie y oremos en nuestra cueva a Dios, para que nos haga saber si este consejo es bueno o no."
  21. 21Púsose entonces Adán en oración y dijo: "Oh Dios, Tú sabes que prevaricamos contra ti, y desde el momento en que pecamos fuimos despojados de nuestra naturaleza resplandeciente; y nuestro cuerpo se volvió embrutecido, con necesidad de comida y bebida, y con afectos carnales.
  22. 22Mándanos, oh Dios, que no cedamos a ellos sin tu permiso, temiendo que nos reduzcas a la nada. Porque si no nos das licencia, seremos vencidos y seguiremos el consejo de Satanás, y Tú otra vez nos harás perecer.
  23. 23Si no, quita de nosotros nuestras almas; líbranos de esta concupiscencia bestial. Y si ningún mandato nos das sobre esto, aparta a Eva de mí y a mí de ella, y ponnos a cada uno lejos del otro.
  24. 24Mas de nuevo, oh Dios, si nos separas el uno del otro, los demonios nos engañarán con sus apariencias semejantes a nosotros, pervertirán nuestros corazones y ensuciarán nuestros pensamientos del uno para con el otro. Y si no fuere del uno hacia el otro, a lo menos lo será mediante su apariencia cuando los demonios vinieren a nosotros en nuestra semejanza." Aquí terminó Adán su oración.