1 Adán y Eva · Capítulo 59
- 1Mas Satanás, el enemigo de todo bien, no les dejó acabar sus oraciones. Porque llamó a sus huestes, y vinieron todas. Díjoles entonces: Puesto que Adán y Eva, a quienes engañamos, se han concertado para orar a Dios de noche y de día, y para rogarle que los libre, y por cuanto no saldrán de la cueva hasta el fin del día cuadragésimo;
- 2Y por cuanto continuarán en sus oraciones como entrambos concertaron hacer, para que Él los libre de nuestras manos y los restituya a su primer estado, mirad lo que les haremos. Y sus huestes le dijeron: Tuya es la potestad, ¡oh señor nuestro!, de hacer lo que te plazca.
- 3Tomó entonces Satanás, colmado de maldad, sus huestes y entró en la cueva, en la trigésima noche de los cuarenta y un días; e hirió a Adán y Eva hasta dejarlos por muertos.
- 4Vino luego la Palabra de Dios a Adán y Eva, y los levantó de su quebranto; y dijo Dios a Adán: Esfuérzate, y no temas a aquel que acaba de venir a ti.
- 5Mas Adán clamó, y dijo: ¿Dónde estabas Tú, ¡oh Dios mío!, para que me castigasen con tales golpes, y para que este padecimiento viniese sobre nosotros; sobre mí y sobre Eva, tu sierva?
- 6Díjole entonces Dios: ¡Oh Adán! mira, él es señor y dueño de cuanto tienes, él que dijo que te daría la divinidad. ¿Dónde está su amor para contigo? ¿Y dónde la dádiva que te prometió?
- 7¿Plúgole acaso una sola vez, ¡oh Adán!, venir a ti, consolarte, confortarte, holgarse contigo, o enviar sus ejércitos a guardarte, por cuanto le obedeciste, consentiste a su consejo, seguiste su mandamiento y quebrantaste el mío?
- 8Lloró entonces Adán delante del Señor, y dijo: ¡Oh Señor!, porque transgredí un poco me has castigado con rigor en pago de ello; te ruego que me libres de sus manos; o si no, ten misericordia de mí, y saca mi alma de mi cuerpo ahora en esta tierra extraña.
- 9Dijo entonces Dios a Adán: ¡Ojalá hubiera habido este gemido y esta oración antes, antes que pecaras! Entonces tendrías reposo de la tribulación en que ahora te hallas.
- 10Mas Dios tuvo paciencia con Adán, y dejó que él y Eva permaneciesen en la cueva hasta que cumpliesen los cuarenta días.
- 11Pero en cuanto a Adán y Eva, su vigor y su carne desfallecieron por el ayuno y la oración, por el hambre y la sed; porque no habían probado comida ni bebida desde que salieron del huerto; ni las funciones de sus cuerpos estaban aún asentadas; y no les quedaban fuerzas para perseverar en oración por causa del hambre, hasta el fin del día siguiente al cuadragésimo. Quedaron caídos en la cueva; con todo, las palabras que salían de sus bocas eran sólo de alabanzas.