1 Adán y Eva · Capítulo 37
- 1Dijo entonces Adán a Eva: ¿No ves estos higos y sus hojas, con las cuales nos cubrimos cuando fuimos despojados de nuestra naturaleza resplandeciente? Mas ahora no sabemos qué miseria y quebranto puedan sobrevenirnos por comerlos.
- 2Ahora, pues, oh Eva, contengámonos y no comamos de ellos, tú ni yo; y pidamos a Dios que nos dé del fruto del Árbol de la Vida.
- 3Así se contuvieron Adán y Eva, y no comieron de aquellos higos.
- 4Mas comenzó Adán a orar a Dios y a suplicarle que le diese del fruto del Árbol de la Vida, diciendo así: Oh Dios, cuando traspasamos Tu mandamiento a la hora sexta del viernes, fuimos despojados de la brillante naturaleza que teníamos, y no estuvimos en el jardín, después de nuestra transgresión, más de tres horas.
- 5Mas a la tarde nos hiciste salir de él. Oh Dios, traspasamos contra Ti por una sola hora, y todas estas aflicciones y dolores han venido sobre nosotros hasta este día.
- 6¡Y aquellos días juntamente con éste, que es el día cuadragésimo tercero, no compensan aquella sola hora en que traspasamos Tu ley!
- 7Oh Dios, míranos con ojos de piedad, y no tomes venganza de nosotros conforme a la transgresión de Tu mandamiento, en Tu presencia.
- 8Oh Dios, danos del fruto del Árbol de la Vida, para que de él comamos, y vivamos, y no volvamos a ver dolores ni otras congojas en esta tierra; porque Tú eres Dios.
- 9Cuando traspasamos Tu mandamiento, nos hiciste salir del jardín, y enviaste un querubín a guardar el Árbol de la Vida, para que no comiésemos de él y viviésemos, y nada supiésemos de flaqueza después de haber pecado.
- 10Mas ahora, oh Señor, he aquí hemos soportado todos estos días y llevado dolores. Haz que estos cuarenta y tres días sean tenidos en cuenta por aquella sola hora en que traspasamos Tu ley.