1 Adán y Eva · Capítulo 29
- 1Mas cuando el Dios misericordioso vio que Satanás deseaba matar a Adán con sus muchas mañas, y vio que Adán era manso y sin engaño, habló Dios a Satanás con voz potente, y lo maldijo.
- 2Entonces él y sus huestes huyeron, y Adán y Eva quedaron en pie en la cumbre del monte; desde allí vieron debajo de ellos el ancho mundo, sobre el cual estaban muy en alto. Mas no vieron nada de la hueste que tantas veces estuvo junto a ellos.
- 3Lloraron, tanto Adán como Eva, delante de Dios, y le suplicaron perdón.
- 4Vino entonces la Palabra de Dios a Adán, y le dijo: Conoce y entiende acerca de este Satanás, que busca engañarte a ti y a tus descendientes después de ti.
- 5Y lloró Adán delante del Señor Dios, y le rogó y suplicó que le diese algo del jardín, por señal para él, en que fuese consolado.
- 6Y consideró Dios el pensamiento de Adán, y envió al ángel Miguel hasta el mar que llega a la India, para tomar de allí varas de oro y traerlas a Adán.
- 7Esto hizo Dios en su sabiduría a fin de que estas varas de oro, estando con Adán en la cueva, resplandeciesen con luz en la noche en derredor suyo, y quitasen el temor de las tinieblas.
- 8Descendió entonces el ángel Miguel por orden de Dios, tomó varas de oro, conforme Dios le había mandado, y las trajo a Dios.