1 Adán y Eva · Capítulo 11
- 1Sintieron entonces Adán y Eva que ardían de sed, de calor y de congoja.
- 2Y dijo Adán a Eva: "No beberemos de esta agua, aun cuando hayamos de morir. ¡Oh Eva, cuando esta agua entre en nuestras entrañas, aumentará nuestros castigos y los de nuestros descendientes!"
- 3Apartáronse, pues, Adán y Eva del agua y no bebieron nada de ella; antes vinieron y entraron en la Cueva de los Tesoros.
- 4Mas estando dentro, Adán no podía ver a Eva; sólo oía el ruido que ella hacía. Tampoco ella podía ver a Adán, sino que oía el ruido que él hacía.
- 5Lloró entonces Adán con profunda aflicción y heriose el pecho; y levantándose dijo a Eva: "¿Dónde estás?"
- 6Y ella le dijo: "He aquí, estoy en pie en medio de estas tinieblas."
- 7Díjole entonces él: "¡Acuérdate de la naturaleza resplandeciente en que vivíamos, cuando morábamos en el huerto!
- 8¡Oh Eva, acuérdate de la gloria que reposaba sobre nosotros en el huerto! ¡Oh Eva, acuérdate de los árboles que nos cobijaban con su sombra en el huerto mientras andábamos entre ellos!
- 9¡Oh Eva, acuérdate de que, mientras estábamos en el huerto, no conocíamos ni noche ni día! ¡Piensa en el Árbol de la Vida, de debajo del cual manaba el agua y que derramaba resplandor sobre nosotros! ¡Acuérdate, oh Eva, de la tierra del huerto y de su resplandor!
- 10¡Piensa, oh, piensa en aquel huerto en el cual no había tiniebla alguna mientras morábamos en él!
- 11Por cuanto apenas entramos en esta Cueva de los Tesoros, nos cercaron las tinieblas alrededor, hasta no poder ya vernos el uno al otro; y todo el deleite de esta vida ha fenecido."