4 Esdras · Capítulo 12
- 1Y aconteció que, mientras el león hablaba estas palabras al águila, miré y vi que la cabeza restante había desaparecido.
- 2Y las dos alas que habían pasado a ella se levantaron y se pusieron a reinar, y su reinado fue breve y lleno de tumulto.
- 3Y miré, y he aquí que ellas también desaparecieron, y todo el cuerpo del águila fue quemado, y la tierra quedó grandemente aterrorizada.
- 4Entonces desperté en gran perplejidad de mente y mucho temor, y dije a mi espíritu:
- 5He aquí que tú trajiste esto sobre mí, porque buscas los caminos del Altísimo.
- 6He aquí que aún estoy cansado en mi mente y muy débil en mi espíritu, y ni siquiera una pequeña fuerza permaneció en mí, a causa del gran temor con que fui aterrorizado esta noche.
- 7Por tanto, oraré ahora al Altísimo para que me fortalezca hasta el fin.
- 8Y dije: ¡Oh Señor soberano, si he hallado gracia a tus ojos, y si fui justificado delante de ti más que muchos!
- 9Y si de hecho mi oración subió delante de tu rostro, fortaléceme y muestra a mí, tu siervo, la interpretación y el significado de esta visión tan aterradora.
- 10Para que yo pueda consolar perfectamente mi alma.