2 Macabeos · Capítulo 9
- 11. Por aquel tiempo volvía Antíoco con ignominia de la región de Persia.
- 22. Porque había entrado en la ciudad llamada Persépolis e intentado saquear el templo y apoderarse de la ciudad; mas la multitud, acudiendo a las armas, puso a sus hombres en fuga; y así aconteció que Antíoco, puesto en fuga por los moradores, volvió con vergüenza.
- 33. Y estando en Ecbatana, recibió la noticia de lo que había acontecido a Nicanor y a Timoteo.
- 44. Entonces, inflamado de ira, pensó vengar en los judíos la afrenta que le habían hecho los que le pusieron en fuga. Por lo cual mandó al cochero que condujese sin parar y apresurase el viaje, siguiéndole ya el juicio de Dios. Porque había dicho con soberbia: Iré a Jerusalén y la haré cementerio de los judíos.
- 55. Mas el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel, le hirió con una plaga incurable e invisible; porque luego que acabó de decir estas palabras, le vino un dolor de entrañas sin remedio y crueles tormentos internos;
- 66. y esto con toda justicia, porque había atormentado las entrañas de otros con muchos y extraños tormentos.
- 77. Con todo, no cesó en manera alguna de su arrogancia, sino que, lleno aún de soberbia, respirando fuego en su ira contra los judíos, mandaba apresurar el viaje; mas aconteció que cayó del carro, que corría con ímpetu, y habiendo sufrido una grave caída, todos los miembros de su cuerpo quedaron muy doloridos.
- 88. Y así, el que poco antes pensaba poder mandar a las olas del mar, tan soberbio era sobre la condición humana, y pesar en balanza los altos montes, estaba ahora postrado en tierra y era llevado en una litera, mostrando a todos el poder manifiesto de Dios.
- 99. De manera que del cuerpo de este impío salían gusanos, y viviendo aún en dolores y sufrimientos, sus carnes se caían a pedazos, y el hedor de su podredumbre era insoportable a todo el ejército.
- 1010. Y nadie podía llevar, por el hedor intolerable, al hombre que poco antes pensaba poder tocar las estrellas del cielo.
- 1111. Entonces, herido así, comenzó a abatirse de su gran soberbia y a venir en conocimiento de sí mismo por el azote de Dios, aumentando su dolor a cada instante.
- 1212. Y no pudiendo él mismo soportar su propio hedor, dijo estas palabras: Justo es sujetarse a Dios, y que un mortal no piense con soberbia igualarse a Dios.
- 1313. Este malvado hizo también voto al Señor, que ya no había de tener misericordia de él, diciendo así:
- 1414. que declararía libre la ciudad santa, a la cual iba apresuradamente para arrasarla y hacerla cementerio;
- 1515. y que en cuanto a los judíos, a quienes había juzgado indignos aun de sepultura y dignos de ser echados con sus hijos a las aves y a las fieras para ser devorados, los haría a todos iguales a los ciudadanos de Atenas;
- 1616. y que el santo templo, que antes había saqueado, lo adornaría con los más hermosos dones, y restituiría todos los vasos sagrados, y muchos más, y costearía de sus propias rentas los gastos de los sacrificios;
- 1717. y aun que se haría judío, y recorrería toda la tierra habitada, anunciando el poder de Dios.
- 1818. Mas ni aun así cesaban sus dolores, porque el justo juicio de Dios había venido sobre él; por lo cual, desesperando de su salud, escribió a los judíos la carta abajo copiada, en forma de súplica, de esta manera:
- 1919. Antíoco, rey y gobernante, a los excelentes judíos, sus ciudadanos, mucho gozo, salud y prosperidad.
- 2020. Si vosotros y vuestros hijos estáis bien, y vuestros negocios van a vuestro gusto, doy muchísimas gracias a Dios, teniendo mi esperanza en el cielo.
- 2121. En cuanto a mí, estoy débil; de otra manera me habría acordado con afecto de vuestra honra y benevolencia. Volviendo de Persia y cayendo en una grave enfermedad, he juzgado necesario cuidar de la seguridad común de todos;
- 2222. no que desespere de mi salud, sino que tengo gran esperanza de escapar de esta enfermedad.
- 2323. Mas considerando que también mi padre, cuando condujo el ejército a las provincias altas, señaló sucesor,
- 2424. para que, si sucedía alguna cosa inesperada o llegaba alguna noticia desagradable, los del país, sabiendo a quién se había dejado el gobierno, no se turbasen;
- 2525. considerando además cómo los príncipes vecinos y confinantes con mi reino acechan las ocasiones y esperan lo que ha de suceder, he designado rey a mi hijo Antíoco, a quien muchas veces encomendé y recomendé a muchos de vosotros cuando iba a las provincias altas; y a él le he escrito lo que sigue.
- 2626. Por tanto, os pido y ruego que os acordéis de los beneficios que os hice en común y a cada uno en particular, y que cada uno se conserve fiel a mí y a mi hijo.
- 2727. Porque estoy cierto de que él, siguiendo mi propósito, atenderá con benevolencia y bondad a vuestros deseos.
- 2828. Así este homicida y blasfemo, habiendo sufrido los más crueles tormentos, como los había hecho sufrir a otros, murió de muerte miserable, en tierra extraña, en los montes.
- 2929. Y Filipo, que se había criado con él, llevó su cuerpo; y temiendo al hijo de Antíoco, se fue a Egipto, a Tolomeo Filométor.