2 Macabeos · Capítulo 8
- 11. Entonces Judas Macabeo y los que estaban con él entraban secretamente en las aldeas, y convocaban a sus parientes, y tomaban consigo a todos los que habían permanecido en la religión de los judíos, y juntaron cerca de seis mil hombres.
- 22. E invocaban al Señor, que mirase al pueblo pisoteado por todos, y tuviese compasión del templo profanado por los impíos;
- 33. y que tuviese misericordia de la ciudad, gravemente asolada y a punto de ser arrasada, y oyese la sangre que clamaba a él;
- 44. y se acordase de la inicua matanza de los niños inocentes y de las blasfemias cometidas contra su nombre, y mostrase su aborrecimiento contra los malos.
- 55. Y cuando el Macabeo tuvo reunida su tropa, los gentiles no le pudieron resistir, porque la ira del Señor se había convertido en misericordia.
- 66. Por eso llegaba de improviso, y quemaba villas y ciudades, y se apoderaba de los lugares más estratégicos, y vencía y ponía en fuga a no pequeño número de enemigos.
- 77. Mas aprovechaba sobre todo la noche para tales ataques secretos, de manera que la fama de su valentía se extendió por todas partes.
- 88. Viendo Filipo que este hombre crecía poco a poco y que sus empresas prosperaban cada vez más, escribió a Tolomeo, gobernador de Celesiria y de Fenicia, para que prestase más ayuda a los negocios del rey.
- 99. Entonces él, escogiendo luego a Nicanor, hijo de Patroclo, uno de sus principales amigos, le envió con no menos de veinte mil hombres de todas las naciones a su mando, para exterminar todo el linaje de los judíos; y le juntó también a Gorgias, capitán de gran experiencia en las cosas de la guerra.
- 1010. Y Nicanor se propuso sacar, de la venta de los judíos cautivos, el dinero necesario para pagar el tributo de dos mil talentos que el rey debía a los romanos.
- 1111. Por lo cual envió luego a las ciudades de la costa, anunciando la venta de los judíos cautivos, y prometiendo dar noventa esclavos por un talento, sin esperar la venganza que el Dios Todopoderoso le había de traer.
- 1212. Cuando Judas recibió la noticia de la venida de Nicanor, y comunicó a los que estaban con él que el ejército estaba cerca,
- 1313. los medrosos y los que desconfiaban de la justicia de Dios huyeron y se retiraron.
- 1414. Otros vendieron todo lo que les quedaba, y a la vez suplicaban al Señor que los librase, vendidos por el impío Nicanor antes aun del combate;
- 1515. y si no por amor de ellos, a lo menos por los pactos que había hecho con sus padres, y por amor de su nombre santo y glorioso, por el cual eran llamados.
- 1616. Entonces el Macabeo juntó a sus hombres, en número de seis mil, y los exhortó a no aterrarse ante el enemigo, ni temer la gran multitud de los gentiles que venían injustamente contra ellos, sino a pelear valerosamente,
- 1717. poniendo delante de los ojos la injuria que injustamente habían hecho al lugar santo, y los malos tratos de la ciudad, de la cual hicieron escarnio, y también la abolición de las instituciones de los antepasados.
- 1818. Porque ellos, dijo, confían en sus armas y en su audacia; mas nuestra confianza está en el Todopoderoso, que con una señal puede derribar así a los que vienen contra nosotros como al mundo entero.
- 1919. Además les recordó los socorros que sus antepasados habían recibido, y cómo fueron librados cuando, en tiempo de Senaquerib, perecieron ciento ochenta y cinco mil;
- 2020. y les habló de la batalla que tuvieron en Babilonia contra los gálatas: cómo fueron al combate sólo ocho mil en todo, con cuatro mil macedonios, y cómo, estando los macedonios en apuros, los ocho mil destruyeron ciento veinte mil, por el socorro que tuvieron del cielo, y tomaron gran botín.
- 2121. Habiéndolos así animado con estas palabras y dispuesto a morir por la ley y por la patria, dividió el ejército en cuatro partes;
- 2222. y puso al frente de cada tropa a sus hermanos, Simón, José y Jonatán, dando a cada uno mil quinientos hombres.
- 2323. También señaló a Eleazar para leer el libro santo; y habiéndoles dado esta seña: Socorro de Dios, él mismo, al frente de la primera tropa,
- 2424. con el auxilio del Todopoderoso, mató más de nueve mil enemigos, e hirió y mutiló a la mayor parte del ejército de Nicanor, y puso a todos en fuga;
- 2525. y tomaron el dinero de los que habían venido para comprarlos, y los persiguieron largo trecho; mas faltándoles tiempo, se volvieron;
- 2626. porque era víspera del sábado, y por eso no siguieron persiguiéndolos.
- 2727. Así, habiendo recogido las armas y despojado a los enemigos, se ocuparon del sábado, dando muchísimas alabanzas y gracias al Señor, que los había preservado hasta aquel día, principio de la misericordia que derramaba sobre ellos.
- 2828. Y después del sábado, habiendo dado parte de los despojos a los mutilados, a las viudas y a los huérfanos, repartieron el resto entre sí y sus hijos.
- 2929. Hecho esto, y habiendo hecho una súplica común, rogaron al Señor misericordioso que se reconciliase para siempre con sus siervos.
- 3030. Además, de los que estaban con Timoteo y Báquides, que pelearon contra ellos, mataron más de veinte mil, y con mucha facilidad se apoderaron de fortalezas altas y fuertes, y repartieron entre sí muchísimos despojos, e hicieron a los mutilados, a los huérfanos, a las viudas y también a los ancianos iguales a ellos en el reparto.
- 3131. Y habiendo recogido las armas, las guardaron cuidadosamente en lugares convenientes, y llevaron el resto de los despojos a Jerusalén.
- 3232. Mataron también a Filarco, hombre perverso, que estaba con Timoteo y había afligido mucho a los judíos.
- 3333. Además, cuando celebraban en su patria la fiesta de la victoria, quemaron a Calístenes, que había puesto fuego a las puertas sagradas y se había refugiado en una casita; y así recibió la paga digna de su impiedad.
- 3434. En cuanto al malvadísimo Nicanor, que había traído mil mercaderes para comprar a los judíos,
- 3535. fue, con el auxilio del Señor, humillado por aquellos a quienes tenía en menos; y despojándose de sus vestiduras gloriosas y abandonando su tropa, llegó por el interior a Antioquía como esclavo fugitivo, lleno de ignominia por la destrucción de su ejército.
- 3636. Así, el que se había encargado de pagar a los romanos el tributo con la venta de los cautivos de Jerusalén, proclamaba que los judíos tenían a Dios por defensor, y que por eso eran invulnerables, porque seguían las leyes que él les había dado.