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2 Macabeos · Capítulo 7

  1. 11. Aconteció también que siete hermanos fueron presos con su madre, y obligados por el rey, contra la ley, a probar carne de cerdo, y eran atormentados con azotes y nervios de buey.
  2. 22. Mas uno de ellos, que habló primero, dijo así: ¿Qué quieres preguntar o saber de nosotros? Prontos estamos a morir antes que traspasar las leyes de nuestros padres.
  3. 33. Entonces el rey, enfurecido, mandó calentar sartenes y calderas.
  4. 44. Y luego que fueron calentadas, mandó cortar la lengua al que había hablado primero, y cortarle las extremidades del cuerpo, a vista de los otros hermanos y de la madre.
  5. 55. Y estando él así mutilado en todos sus miembros, mandó llevarlo, aún vivo, al fuego y freírlo en la sartén; y mientras el vapor de la sartén se esparcía largo rato, los otros, con la madre, se exhortaban mutuamente a morir con valor, diciendo así:
  6. 66. El Señor Dios nos mira, y en verdad tendrá compasión de nosotros, como declaró Moisés en su cántico, que testifica contra ellos cara a cara, diciendo: Y tendrá compasión de sus siervos.
  7. 77. Muerto así el primero, trajeron al segundo para escarnecerle; y después de arrancarle la piel de la cabeza con los cabellos, le preguntaron: ¿Comerás, antes que tu cuerpo sea castigado miembro por miembro?
  8. 88. Mas él respondió en la lengua de sus padres y dijo: No. Por lo cual también él sufrió los tormentos siguientes, como el primero.
  9. 99. Y estando en el último aliento, dijo: Tú, malvado, nos quitas la vida presente, mas el Rey del mundo nos resucitará para vida eterna, a nosotros, que morimos por sus leyes.
  10. 1010. Después de éste fue escarnecido el tercero; y cuando se lo pidieron, sacó luego la lengua y extendió valerosamente las manos,
  11. 1111. y dijo con valentía: Del cielo recibí estos miembros, y por amor de sus leyes los desprecio, y de él espero recibirlos de nuevo.
  12. 1212. De manera que el mismo rey y los que estaban con él se maravillaron del valor del joven, que en nada tenía los dolores.
  13. 1313. Muerto también éste, atormentaron y mutilaron de la misma manera al cuarto.
  14. 1414. Y estando para morir, dijo así: Bueno es morir a manos de los hombres, esperando de Dios la esperanza de ser resucitado por él; mas para ti no habrá resurrección para vida.
  15. 1515. Después trajeron también al quinto y lo mutilaron.
  16. 1616. Entonces él, mirando al rey, dijo: Tienes poder sobre los hombres, aunque eres corruptible, y haces lo que quieres; mas no pienses que nuestra nación ha sido desamparada de Dios.
  17. 1717. Espera un poco, y verás su gran poder, cómo te atormentará a ti y a tu descendencia.
  18. 1818. Después de éste trajeron al sexto, el cual, estando para morir, dijo: No te engañes en vano; porque nosotros padecemos esto por nuestra causa, habiendo pecado contra nuestro Dios; por eso nos acontecen cosas tan espantosas.
  19. 1919. Mas tú, que has emprendido pelear contra Dios, no pienses que quedarás sin castigo.
  20. 2020. Mas la madre fue admirable sobre todos y digna de honrosa memoria; porque viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un solo día, lo sufrió con ánimo, por la esperanza que tenía en el Señor.
  21. 2121. Sí, exhortaba a cada uno de ellos en la lengua de sus padres, llena de nobles sentimientos; y animando su pensamiento de mujer con valor varonil, les decía:
  22. 2222. No sé cómo aparecisteis en mi vientre; porque no fui yo quien os dio el espíritu y la vida, ni fui yo quien organizó los miembros de cada uno de vosotros;
  23. 2323. mas sin duda el Creador del mundo, que formó el origen del hombre y halló el principio de todas las cosas, os dará de nuevo, en su misericordia, el espíritu y la vida, pues ahora os despreciáis a vosotros mismos por amor de sus leyes.
  24. 2424. Entonces Antíoco, creyéndose despreciado y sospechando que aquel lenguaje fuese afrentoso, estando aún vivo el menor, no sólo le exhortaba con palabras, sino que le aseguraba con juramentos que le haría rico y dichoso si dejaba las leyes de sus padres, y que le tendría por amigo y le confiaría cargos.
  25. 2525. Mas como el joven no le hacía caso alguno, el rey llamó a la madre y la exhortó a que aconsejase al joven que salvase la vida.
  26. 2626. Y después de exhortarla con muchas palabras, ella prometió persuadir a su hijo.
  27. 2727. Mas ella, inclinándose hacia él y burlándose del cruel tirano, habló así en la lengua de sus padres: Hijo mío, ten compasión de mí, que te traje nueve meses en el vientre, y te amamanté tres años, y te crié, y te conduje hasta esta edad, y sufrí las fatigas de la crianza.
  28. 2828. Te ruego, hijo mío, que mires el cielo y la tierra y todo lo que hay en ellos, y consideres que Dios los hizo de la nada, y que así también fue hecho el linaje humano.
  29. 2929. No temas a este verdugo; sino que, mostrándote digno de tus hermanos, acepta la muerte, para que yo te reciba de nuevo con tus hermanos en el tiempo de la misericordia.
  30. 3030. Estando ella aún diciendo estas palabras, el joven dijo: ¿Qué esperáis? No obedezco al mandato del rey, sino que obedezco al mandato de la ley que fue dada a nuestros padres por medio de Moisés.
  31. 3131. Y tú, que has sido el autor de todo mal contra los hebreos, no escaparás de las manos de Dios.
  32. 3232. Porque nosotros padecemos por causa de nuestros pecados.
  33. 3333. Y aunque el Señor viviente se aíre con nosotros por un poco, para nuestro castigo y corrección, él se reconciliará de nuevo con sus siervos.
  34. 3434. Mas tú, oh impío, el más perverso de todos los hombres, no te ensalces en vano, ni te ensoberbezcas con esperanzas inciertas, alzando la mano contra los siervos de Dios;
  35. 3535. porque aún no has escapado del juicio del Dios Todopoderoso, que todo lo ve.
  36. 3636. Porque nuestros hermanos, que ahora han sufrido un breve dolor, han muerto en el pacto de Dios para vida eterna; mas tú, por el juicio de Dios, recibirás el justo castigo de tu soberbia.
  37. 3737. Mas yo, como mis hermanos, entrego el cuerpo y la vida por las leyes de nuestros padres, rogando a Dios que pronto sea propicio a nuestra nación, y que tú, con tormentos y azotes, confieses que sólo él es Dios;
  38. 3838. y que en mí y en mis hermanos cese la ira del Todopoderoso, que justamente ha caído sobre toda nuestra nación.
  39. 3939. Entonces el rey, enfurecido, le trató con más crueldad que a los otros, llevando a mal que se burlasen de él.
  40. 4040. Así también éste murió puro, poniendo toda su confianza en el Señor.
  41. 4141. Al último, después de los hijos, murió también la madre.
  42. 4242. Baste, pues, lo dicho acerca de los banquetes sacrificiales y de las crueldades excesivas.