2 Macabeos · Capítulo 5
- 11. Por ese mismo tiempo Antíoco preparó su segunda expedición a Egipto.
- 22. Y aconteció que por toda la ciudad, durante casi cuarenta días, se vieron jinetes corriendo por los aires, con vestiduras de oro, armados de lanzas, como escuadrones de soldados;
- 33. y tropas de jinetes en orden de batalla, acometiéndose y corriendo unos contra otros, con agitación de escudos, y multitud de lanzas, y espadas desenvainadas, y lanzamiento de dardos, y brillo de adornos de oro y de armaduras de toda suerte.
- 44. Por lo cual todos oraban que aquella aparición fuese para bien.
- 55. Y habiéndose esparcido un falso rumor de que Antíoco había muerto, Jasón tomó por lo menos mil hombres y de repente acometió la ciudad; y rechazados los que estaban sobre los muros, y tomada al fin la ciudad, Menelao huyó a la ciudadela.
- 66. Mas Jasón mataba sin piedad a sus propios conciudadanos, sin considerar que el triunfo sobre los de su propia nación sería para él la mayor desgracia; sino que pensaba que vencía a enemigos, y no a compatriotas.
- 77. Con todo, ni aun así obtuvo el poder; sino que al fin recibió vergüenza por recompensa de su traición, y huyó otra vez a la tierra de los amonitas.
- 88. Tuvo, pues, un fin desdichado: acusado delante de Aretas, rey de los árabes, huyendo de ciudad en ciudad, perseguido de todos, aborrecido como desertor de las leyes y abominado como enemigo declarado de la patria y de los conciudadanos, fue echado a Egipto.
- 99. Así, el que había echado a muchos de su patria murió en tierra extraña, habiéndose retirado a los lacedemonios, pensando hallar allí refugio por causa del parentesco;
- 1010. y el que había arrojado a muchos sin sepultura no tuvo quien le llorase, ni funerales solemnes, ni sepulcro con sus padres.
- 1111. Cuando esto llegó a oídos del rey, pensó que Judea se había rebelado; por lo cual, partiendo de Egipto con ánimo enfurecido, tomó la ciudad por fuerza de armas,
- 1212. y mandó a sus soldados que no perdonasen a los que encontrasen, y que matasen a los que subiesen a las casas.
- 1313. Hubo, pues, matanza de jóvenes y viejos, exterminio de hombres, mujeres y niños, muerte de vírgenes y de pequeñuelos.
- 1414. Y en el espacio de tres días enteros fueron destruidos ochenta mil, de los cuales cuarenta mil fueron muertos en el combate, y no menos fueron vendidos que muertos.
- 1515. Mas no contento con esto, se atrevió a entrar en el templo más santo de toda la tierra, guiado por Menelao, aquel traidor de las leyes y de su propia patria;
- 1616. y tomando los vasos sagrados con manos impuras, y arrebatando con manos profanas las ofrendas que otros reyes habían dedicado para engrandecimiento, gloria y honra del lugar, las entregó a otros.
- 1717. Y Antíoco estaba tan ensoberbecido que no consideraba que el Señor estaba airado por un poco por los pecados de los moradores de la ciudad, y que por eso su mirada se había apartado del lugar.
- 1818. Porque si no hubiesen estado antes envueltos en muchos pecados, este hombre, luego que llegó, habría sido azotado y rechazado de su osadía, como lo fue Heliodoro, a quien el rey Seleuco había enviado a reconocer el tesoro.
- 1919. Con todo, Dios no escogió al pueblo por causa del lugar, sino al lugar por causa del pueblo.
- 2020. Por eso el mismo lugar, habiendo participado de las adversidades que sobrevinieron a la nación, participó después de los beneficios enviados por el Señor; y desamparado en la ira del Todopoderoso, fue de nuevo restaurado con toda gloria, reconciliado el gran Señor.
- 2121. Así, habiendo Antíoco sacado del templo mil ochocientos talentos, partió a toda prisa a Antioquía, pensando en su soberbia hacer la tierra navegable y el mar transitable a pie, tan grande era la altivez de su corazón.
- 2222. Y dejó gobernadores para afligir a la nación: en Jerusalén, a Filipo, frigio de nación y de costumbres más bárbaras que el que le había puesto;
- 2323. y en Garizim, a Andrónico; y además de éstos, a Menelao, que, peor que todos los demás, se ensoberbecía contra los ciudadanos, teniendo ánimo hostil contra sus compatriotas los judíos.
- 2424. Envió también a aquel detestable jefe Apolonio con un ejército de veintidós mil hombres, mandándole que matase a todos los que estaban en la flor de la edad y vendiese a las mujeres y a los más jóvenes.
- 2525. Éste, llegado a Jerusalén y fingiendo paz, esperó hasta el santo día del sábado; y sorprendiendo a los judíos en su descanso, mandó a sus hombres tomar las armas.
- 2626. Y mató a todos los que habían salido a celebrar el sábado, y corriendo por la ciudad con las armas, mató gran multitud.
- 2727. Mas Judas Macabeo, con unos nueve otros, se retiró al desierto, y vivía en los montes con sus compañeros a manera de fieras, sustentándose siempre de hierbas, para no participar de la contaminación.