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2 Macabeos · Capítulo 15

  1. 11. Mas Nicanor, sabiendo que Judas y los suyos estaban en los lugares fuertes de la región de Samaria, resolvió acometerlos sin ningún peligro en el día del sábado.
  2. 22. Con todo, los judíos que eran obligados a acompañarle decían: No los destruyas tan cruel y bárbaramente, sino honra aquel día que el que todo lo ve ha honrado con santidad sobre los otros días.
  3. 33. Entonces aquel malvadísimo preguntó si había en el cielo un Poderoso que hubiese mandado guardar el día del sábado.
  4. 44. Y diciendo ellos: Hay en el cielo el Señor vivo y poderoso, que mandó guardar el séptimo día,
  5. 55. dijo el otro: Y yo también soy poderoso en la tierra, y mando tomar las armas y ejecutar los negocios del rey. Con todo, no logró llevar a cabo su impío designio.
  6. 66. Así Nicanor, con excesiva soberbia y altivez, resolvió erigir un monumento público de su victoria sobre Judas y los que estaban con él.
  7. 77. Mas el Macabeo tenía siempre firme confianza de que el Señor le ayudaría.
  8. 88. Por eso exhortaba a su pueblo a no temer la venida de los gentiles contra ellos, sino a acordarse del socorro que en otros tiempos habían recibido del cielo, y a esperar ahora la victoria y el auxilio que les vendría del Todopoderoso.
  9. 99. Y consolándolos con la ley y los profetas, y recordándoles también las batallas que antes habían vencido, los hizo más animosos.
  10. 1010. Y habiéndoles despertado el ánimo, les dio sus órdenes, mostrándoles a la vez la falsedad de los gentiles y la violación de los juramentos.
  11. 1111. Así armó a cada uno de ellos, no tanto con la defensa de escudos y lanzas, cuanto con palabras buenas y consoladoras; y además les contó un sueño digno de fe, como si hubiese sido realidad, que mucho los alegró.
  12. 1212. Y ésta fue su visión: Onías, que había sido sumo sacerdote, varón virtuoso y bueno, venerable en el trato, manso de carácter, de lenguaje digno, y ejercitado desde la niñez en toda virtud, con las manos alzadas, oraba por toda la comunidad de los judíos.
  13. 1313. Hecho esto, apareció de la misma manera un varón de cabellos blancos y muy glorioso, de admirable y excelsa majestad.
  14. 1414. Entonces Onías respondió, diciendo: Éste es el amigo de los hermanos, que mucho ora por el pueblo y por la ciudad santa, Jeremías, el profeta de Dios.
  15. 1515. Entonces Jeremías, extendiendo la diestra, dio a Judas una espada de oro, y al dársela, dijo así:
  16. 1616. Toma esta espada santa, don de Dios, con la cual herirás a los adversarios.
  17. 1717. Así, bien animados por las palabras de Judas, que eran muy buenas y capaces de incitar al valor y de fortalecer el corazón de los jóvenes, resolvieron no acampar, sino acometerlos valerosamente y decidir la cuestión varonilmente en el combate, porque la ciudad, y el santuario, y el templo estaban en peligro.
  18. 1818. Porque el cuidado que tenían por las mujeres, y por los hijos, y por los hermanos, y parientes, era para ellos lo de menos; mas el mayor y principal temor era por el santo templo.
  19. 1919. También los que estaban en la ciudad tenían no pequeña angustia, turbados por el combate fuera de ella.
  20. 2020. Y cuando todos esperaban el desenlace, y los enemigos ya se habían acercado, y el ejército estaba en orden de batalla, y las bestias puestas en lugar conveniente, y los jinetes dispuestos en las alas,
  21. 2121. el Macabeo, viendo la venida de la multitud, y los diversos aparatos de armas, y la ferocidad de las bestias, extendió las manos al cielo e invocó al Señor que obra prodigios, sabiendo que la victoria no viene por las armas, sino que él la da a los que son dignos, como bien le parece.
  22. 2222. Por eso oró de esta manera: Oh Señor, tú enviaste tu ángel en tiempo de Ezequías, rey de Judea, y mataste en el ejército de Senaquerib ciento ochenta y cinco mil;
  23. 2323. ahora también, oh Señor del cielo, envía un ángel bueno delante de nosotros, para miedo y terror de ellos;
  24. 2424. y por la fuerza de tu brazo sean aterrados los que vienen blasfemando contra tu pueblo santo. Y así terminó.
  25. 2525. Entonces Nicanor y los que estaban con él avanzaron con trompetas y cánticos.
  26. 2626. Mas Judas y los suyos acometieron a los enemigos con invocación y oración.
  27. 2727. De manera que, peleando con las manos y orando a Dios con el corazón, mataron no menos de treinta y cinco mil hombres; porque por la manifestación de Dios se alegraron en gran manera.
  28. 2828. Y terminada la batalla, volviendo con gozo, reconocieron a Nicanor, que yacía muerto con su armadura.
  29. 2929. Entonces levantaron gran clamor y alboroto, alabando al Todopoderoso en la lengua de sus padres.
  30. 3030. Y Judas, que en cuerpo y alma había sido siempre el primer defensor de los ciudadanos, y que había conservado toda su vida su amor a sus compatriotas, mandó cortar la cabeza de Nicanor y la mano con el hombro, y llevarlas a Jerusalén.
  31. 3131. Y llegado allí, y habiendo convocado a los de su nación y puesto a los sacerdotes delante del altar, mandó llamar a los de la ciudadela,
  32. 3232. y les mostró la cabeza del vil Nicanor y la mano de aquel blasfemo, que había extendido con soberbias jactancias contra el santo templo del Todopoderoso.
  33. 3333. Y habiendo cortado la lengua del impío Nicanor, mandó que la diesen a pedazos a las aves, y que colgasen delante del templo la paga de su locura.
  34. 3434. Así todos alabaron, vueltos al cielo, al Señor glorioso, diciendo: Bendito sea el que ha guardado sin mancha su propio lugar.
  35. 3535. Colgó también la cabeza de Nicanor en la ciudadela, señal evidente y manifiesta a todos del socorro del Señor.
  36. 3636. Y ordenaron todos, por decreto común, que en manera alguna dejasen pasar aquel día sin solemnidad, sino que celebrasen el día trece del mes duodécimo, que en lengua siria se llama Adar, víspera del día de Mardoqueo.
  37. 3737. Así pasaron las cosas con Nicanor; y desde aquel tiempo los hebreos quedaron señores de la ciudad. Y aquí daré fin.
  38. 3838. Si lo he hecho bien, y como conviene a la historia, eso es lo que yo deseaba; mas si lo he hecho de manera floja y mediocre, es lo que pude alcanzar.
  39. 3939. Porque así como es dañoso beber sólo vino o sólo agua, y el vino mezclado con agua es agradable y deleita el paladar, así también el discurso bien compuesto deleita los oídos de los que leen la historia. Y aquí será el fin.