1 Enoc · Capítulo 14
- 11. El libro de las palabras de justicia y de la reprensión de los Vigilantes eternos, conforme al mandamiento del Santo y Grande en aquella visión.
- 22. Vi en mi sueño lo que ahora diré con lengua de carne y con el aliento de mi boca, que el Grande ha dado a los hombres para conversar con ella y entender con el corazón. Así como él creó y dio al hombre el poder de entender la palabra de sabiduría, así también me creó a mí y me dio el poder de reprender a los Vigilantes, los hijos del cielo.
- 33. Escribí vuestra petición, y en mi visión apareció así: que vuestra petición no os será concedida por todos los días de la eternidad, y que el juicio ha sido finalmente pronunciado sobre vosotros; sí, vuestra petición no os será concedida.
- 44. Y desde ahora no subiréis al cielo por toda la eternidad,
- 55. y ha salido el decreto de ataros con cadenas de la tierra por todos los días del mundo.
- 66. Y antes de eso habréis visto la destrucción de vuestros hijos amados, y no tendréis placer en ellos, sino que caerán delante de vosotros a espada.
- 77. Y vuestra petición en favor de ellos no será concedida, ni tampoco la vuestra propia, aunque lloréis, y oréis, y digáis todas las palabras contenidas en el escrito que he escrito.
- 88. Y la visión me fue mostrada así: He aquí, en la visión las nubes me invitaban y una niebla me llamaba, y el curso de las estrellas y los relámpagos me apresuraban e impelían, y los vientos en la visión me hacían volar y me levantaban hacia arriba, y me llevaron al cielo.
- 99. Y entré hasta acercarme a un muro edificado de cristales y rodeado de lenguas de fuego; y comenzó a atemorizarme.
- 1010. Y entré en las lenguas de fuego y me acerqué a una gran casa edificada de cristales; y las paredes de la casa eran como un pavimento de mosaico hecho de cristales, y su cimiento era de cristal.
- 1111. Su techo era como el camino de las estrellas y de los relámpagos, y entre ellos había querubines de fuego, y su cielo era claro como el agua.
- 1212. Un fuego llameante rodeaba las paredes, y sus portales ardían en fuego.
- 1313. Y entré en aquella casa, y era caliente como el fuego y fría como el hielo; no había en ella deleites de vida; el temor me cubrió, y el temblor se apoderó de mí.
- 1414. Y mientras yo temblaba y me estremecía, caí sobre mi rostro.
- 1515. Y contemplé una visión, y he aquí había una segunda casa, mayor que la primera, y todo el portal estaba abierto delante de mí, y estaba edificada de llamas de fuego.
- 1616. Y en todo excedía tanto en esplendor, y magnificencia, y extensión, que no os puedo describir su esplendor y su extensión.
- 1717. Y su suelo era de fuego, y encima de él había relámpagos y el camino de las estrellas, y también su techo era fuego llameante.
- 1818. Y miré y vi en ella un trono elevado; su aspecto era como de cristal, y sus ruedas como el sol resplandeciente, y había la visión de querubines.
- 1919. Y de debajo del trono salían corrientes de fuego llameante, de modo que yo no podía mirarlo.
- 2020. Y la Gran Gloria estaba sentada sobre él, y su vestidura brillaba más que el sol y era más blanca que toda nieve.
- 2121. Ninguno de los ángeles podía entrar y contemplar su rostro, a causa de la magnificencia y de la gloria, y ninguna carne le podía contemplar.
- 2222. El fuego llameante estaba alrededor de él, y un gran fuego estaba delante de él, y ninguno de los que le rodeaban se podía acercar a él; diez mil veces diez mil estaban delante de él, y él no necesitaba consejero.
- 2323. Y los santísimos que estaban cerca de él no se alejaban de noche, ni se apartaban de él.
- 2424. Y hasta entonces yo había estado postrado sobre mi rostro, temblando; y el Señor me llamó con su propia boca y me dijo: Ven acá, Enoc, y oye mi palabra.
- 2525. Y uno de los santos vino a mí y me despertó, y me hizo levantar y acercarme a la puerta; y yo incliné mi rostro hacia abajo.