1 Clemente · Capítulo 38
- 1Por tanto, que todo nuestro cuerpo sea salvo en Cristo Jesús y cada uno sea sumiso a su prójimo, conforme a su posición que le fue designada por la gracia.
- 2Que el fuerte cuide del débil y el débil respete al fuerte. Que el rico suministre al pobre, y el pobre agradezca a Dios porque le dio a alguien por quien su carencia fue suplida.
- 3Que el sabio muestre su sabiduría no en palabras, sino en buenas obras; que el humilde no dé testimonio de sí mismo, sino deje que otro dé testimonio de él.
- 4Que el puro en la carne no se gloríe, sabiendo que es otro quien le concede su continencia.