Vidas de los Profetas · Capítulo 3
- 11. Jeremías.
- 22. Este era de Anatot y murió en Tafnes de Egipto, habiendo sido apedreado hasta la muerte por los judíos.
- 33. Yace enterrado en el lugar donde se levantaba el palacio de Faraón; pues los egipcios le tributaron honra, a causa del favor que recibieron por mano de él.
- 44. Porque por su ruego, las serpientes que los egipcios llaman efoth se apartaron de ellos;
- 55. y aun al presente los siervos fieles de Dios oran en aquel paraje y, recogiendo del polvo de aquel lugar, curan las mordeduras de las serpientes.
- 66. Los hijos de Antígono y de Ptolomeo, ancianos ilustres, nos contaron que Alejandro el Macedonio, al hallarse en el sitio donde el profeta fue sepultado, oyó de los prodigios que había obrado.
- 77. Y trasladó sus reliquias a Alejandría, disponiéndolas en derredor con la debida veneración; luego de lo cual toda casta de serpientes dañinas fue arrojada de la tierra. Con el mismo propósito trajo a Egipto a los llamados argolai (es decir, «combatientes de serpientes»).
- 88. Dio asimismo Jeremías una señal a los sacerdotes de Egipto, avisándoles que sus ídolos se tambalearían y sus imágenes hechas por manos de hombres caerían por tierra, cuando llegase a Egipto una virgen trayendo a un infante de semblante divino.
- 99. Por esto hasta hoy honran a una madre virgen y, colocando a una criatura en un pesebre, se inclinan delante de ella. Cuando el rey Ptolomeo inquirió la razón de esto, ellos le dijeron: «Es un misterio transmitido por nuestros antepasados, señal entregada a ellos por un santo profeta, y esperamos su cumplimiento».
- 1010. Este profeta, antes de la destrucción del templo, tomó el arca del pacto y lo que en ella se guardaba, y procuró que fuesen tragados por una hendidura de la peña, diciendo a los circunstantes:
- 1111. «El Señor partió del Sinaí hacia las alturas, y volverá con potestad; y esta os será la señal de su venida, cuando todas las naciones adoren un madero».
- 1212. Dijo además: «Ningún hombre sacará esta arca sino Aarón, y las tablas guardadas en ella ningún sacerdote ni profeta las descubrirá, sino Moisés, el escogido de Dios».
- 1313. Y en la resurrección el arca subirá primero y saldrá de la roca y será asentada en el monte Sinaí; y allí se reunirán todos los santos, esperando al Señor y huyendo del enemigo que procura su ruina.
- 1414. Imprimió con su dedo sobre la roca el nombre de Dios, y la inscripción quedó como labrada en hierro. Una nube cubrió enseguida el nombre; y nadie sabe el sitio, ni puede leerse la escritura, hasta el día presente y hasta la consumación.
- 1515. La roca se encuentra en el desierto donde el arca descansaba al principio, entre los dos montes en que fueron sepultados Moisés y Aarón; y por la noche hay allí una nube semejante al fuego, según el precepto primero de que la gloria de Dios jamás se apartase de su ley.
- 1616. Y otorgó Dios a Jeremías el honor de dar término a este milagro, a fin de que fuese asociado de Moisés, y juntos permanecen hasta el día de hoy.